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La
Historia que nunca se publicó en los manuales escolares
@Civilización y Barbarie
Mucho se habla en estos días sobre la deuda externa, la guerra
y los factores económicos. La pregunta recurrente ¿qué nos pasa
a los latinoamericanos? hecha con ignorancia o maldad nos lleva a
reflexionar, en esta nota, sobre nuestro pasado. Quizás así
comprendamos un poco mejor el presente
de nuestro continente y la situación internacional.
Por Ignacio Di Toma Mues
@Usamos
el término de globalización a la ligera, pero pareciera que el
gran telón de la farsa internacional se va poco a poco
corriéndose delante de nuestros ojos y vemos entre bambalinas a
los verdaderos actores y a sus apuntadores.
Pero para ver mejor el presente es bueno analizar un poco el
pasado. Después Ud. saque las conclusiones y las analogías.
El empréstito, un arma letal.
Los ingleses sabían perfectamente, en
1810, que América dejaría de ser española para ser suya. Su
mejor recurso: “el empréstito”.
Sin necesitarlo, Buenos Aires contrató su primer empréstito con
la Baring Brothers por un millón de libras esterlinas en 1824 y
firmó en 1825 “El Tratado de Amistad, Comercio y Navegación
entre Inglaterra y las Provincias Unidas del Río de la Plata”.
De ese modo nos reconocían nuestra independencia.
El mismo se terminó de pagar en 1904. Se pagó ocho veces el
valor recibido (del millón en metálico – oro- sólo se
recibieron 560.000 libras en letras a nombre de comerciantes
ingleses residentes en Buenos Aires).
Desde 1822 a 1826, Inglaterra había colocado 10 empréstitos en
la América española, desembolsando de esta manera 7 millones de
libras esterlinas y generando una deuda que hipotecó a las
colonias españolas en casi 21 millones de libras.
Las mismas dejarían de ser españolas para ser inglesas, como
había profetizado Canning.
Dentro de esta política de dominación está enmarcada la
independencia de la Banda Oriental del Uruguay. El Gral. Artigas,
que murió desterrado en el Paraguay, dijo: “me he quedado sin
patria”.
Paraguay, modelo de crecimiento
autárquico
y soberano en América del Sud.
Pero
había un ejemplo de República independiente en la América
Española: el Paraguay.
La Triple Alianza de Brasil, Uruguay y la Argentina – con la
mano invisible de Inglaterra- destruyó, en una guerra vergonzosa,
al único modelo de crecimiento económico autárquico y soberano
en América del Sud.
Al momento de la guerra, en 1865, el Paraguay tenía ferrocarril y
telégrafo, estaba en pleno desarrollo la siderurgia, en sus
hornos de fundición se fabricaban cañones y carabinas, tenía
astilleros donde se hacían los barcos de su flota mercante,
fabricaba instrumental agrícola, también tejidos, lienzos,
ponchos, papel y tinta, loza y pólvora.
Producía algodón, tabaco, yerba mate y tenía una gran
producción maderera.
El 98% de las tierras eran propiedad del Estado, que las entregaba
a sus campesinos con la única condición de habitarlas y
trabajarlas.
Tenía 64 “estancias de la patria” con actividad ganadera para
abastecer el consumo interno de carne.
Ante la falta de una burguesía industrial, el estado paraguayo
fue el vehículo del progreso industrial del país.
Doscientos técnicos extranjeros prestaban colaboración en el
desarrollo del país, pagados por el Estado. Más de 100
estudiantes paraguayos estaban en Europa y E.E.U.U., todo ellos
becados, estudiando ingeniería, leyes, medicina, etc.
Un fuerte superávit en su balanza comercial, debido a su
política proteccionista, le permitió hacer inversiones públicas
sin recurrir al endeudamiento.
No consumía tejidos de Manchester, negaba la libre navegación de
sus ríos a los buques extranjeros (Francia e Inglaterra) y no
hacía uso de empréstitos.
Ese fue el peor de sus pecados. La prensa inglesa acusaba al
Paraguay de haber “infringido todos los usos de las naciones
civilizadas”.
Había escuelas públicas y su población estaba alfabetizada...
“no hay niño que no sepa leer y escribir”... así le
informaba el agente norteamericano Hopkins a su gobierno en 1845.
Guerra, interior y exterior, en nombre
del libre comercio y la libertad

La idea era acabar con las fuerzas del federalismo provinciano,
nacional y democrático en la Confederación y con el partido
blanco en el Uruguay, y en eso se afanaron el Brasil esclavista y
la Argentina – y la burguesía comercial montevideana- ayudando
al General Venancio Flores a colocar un gobierno colorado en la
Banda Oriental.
En lo referente a nuestro país, el Gral. Peñaloza (El Chacho) es
asesinado en La Rioja por encargo del Gral. Mitre y de Sarmiento y
es expuesta su cabeza por ocho días en una plaza pública; Felipe
Varela, el Quijote de los Andes, alza las banderas de la “Unión
Americana” pero es abandonado a su suerte por el Gral. Urquiza.
Termina derrotado y exiliado en Chile, donde gravemente enfermo,
muere en 1870. A López Jordán no le iría mejor.
“El partido que invoca la ilustración, la decencia y el
progreso, acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas”
diría José Hernández, férreo opositor a la guerra contra el
Paraguay, junto a su hermano Hernán. (Este último participó en
la heroica gesta de Paysandú (Uruguay) al ser invadida por el
Brasil a finales de 1864.)
Aunque finalmente no fueron los puñales sino “el fusil
Remington”, importado de E.E.U.U. por Sarmiento, el arma con la
que se eliminarían los últimos focos de resistencia.
Con respecto a la guerra contra el Paraguay, los hechos que la
desencadenan fueron sutilmente manejados por propios y extraños.
El gobierno uruguayo, en manos del partido Blanco, pide ayuda al
Paraguay al ser invadida por el Brasil y éste advierte que “la
ocupación del territorio oriental será tomado como un atentado
al equilibrio del Río de la Plata”, atacando entonces al
invasor en el Mato Grosso.
Solano López, Presidente guaraní, le solicita permiso a la
Argentina para pasar por su territorio en auxilio del Uruguay y le
es denegado. En cambio se le concede la vía fluvial sabiendo que
las fuerzas navales del Imperio Brasileño son muy superiores e
impedirán tal uso. Con la gravedad que si autorizaba al Brasil
para que hiciese su cuartel general en la provincia de Corrientes
para llevar el ataque desde allí a las huestes paraguayas.
El Paraguay lo toma como una provocación y le declara la guerra
oficialmente el 19 de marzo de 1865.
El gobierno argentino ignora la declaración y manda unos barcos a
la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, provocando un
nuevo conflicto, que termina con la captura de los mismos por
parte de la flota paraguaya para luego invadir a Corrientes el 13
de abril.
Paraguay había caído en la trampa.
Los colorados toman por asalto el poder en la Banda Oriental con
la ayuda del Brasil y de Buenos Aires, que le envía cañones y
fusiles a Flores y sus hombres.
En mayo de 1865 la Argentina le declara la guerra al Paraguay.
El Gral. Mitre proclama: “En 24 hs. en los cuarteles, en quince
días en Corrientes, en tres meses en Asunción”.
La triple Alianza, al igual que los
mosqueteros,
no eran tres sino cuatro
La guerra de la triple alianza (Argentina, Brasil, Uruguay e
Inglaterra) duraría 5 años, con cientos de miles de muertos, con
la destrucción y aniquilamiento del Paraguay. Al respecto
escribiría Sarmiento: “... es providencial que un tirano haya
hecho morir a todo ese pueblo guaraní; era preciso purgar la
tierra de toda esa excrescencia humana”
Pero la guerra también dejaba otro saldo: la ruina del Brasil, el
Uruguay, al igual que la Argentina, y un único ganador: el
Imperio Británico. Nuevamente su armas predilectas: la diplomacia
y el empréstito.
El gobierno argentino tuvo que contratar un empréstito, el 27 de
mayo de 1865, de 2,7 millones de libras esterlinas con la Baring
Brothers para financiar la guerra y luego, ya finalizada la misma,
contrató otro empréstito por 6 millones de libras esterlinas que
mayormente se utilizaron para saldar las deudas de la guerra.
El Paraguay pasaba a ser deudor de 1,5 millones de libras
esterlinas, aunque sólo habían entrado en sus arcas 200 mil.
Más adelante se redujo el monto por un canje de deuda por
territorio: 300 mil hectáreas.
Para 1908 el Paraguay, que en 1865 no debía nada, era deudor por
7,5 millones de libras esterlinas. ¡VIVA LA CIVILIZACIÓN!
Sobre el hambre y la sed del pueblo
La Argentina que debía 2,4 millones de libras en 1862, pasó a
deber 14,5 millones de libras esterlinas en 1874 (Presidencias de
Mitre y Sarmiento).
En 1876 nuestro país destinaba el 50 % de su presupuesto al pago
de su deuda externa. En su discurso al Congreso de la Nación, el
presidente de la República, Nicolás Avellaneda, dijo: “... hay
dos millones de argentinos que economizarán hasta sobre su hambre
y su sed, para responder, en una situación suprema, a los
compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros”.
Los diputados aplaudieron de pie, pero nadie en el mundo
civilizado se horrorizó. Las medidas que se dispusieron fueron la
rebaja del 25 % en los sueldos, suspensión de las obras públicas
y atraso de hasta seis meses en el pago de salarios a los
empleados públicos.
Colorín colorado, este cuento no ha
terminado
El Imperio Británico se había salido con la suya: 1º) La
entrada al Río de la Plata no podía estar en manos de un solo
país, luego inventarían uno: el Uruguay. 2º) Su diplomacia
logró la libre navegación de los ríos y además evitó la
anexión del Uruguay y el Paraguay al Brasil y 3º) las materias
primas saldrían de América de Sud hacia Inglaterra, para volver
luego manufacturadas y sus empréstitos harían lo demás.
Cualquier similitud con situaciones actuales es simplemente
consecuencia y no coincidencia.
En los apogeos de la globalización, a principios de los años ‘90,
un brujo japonés – Fukuyama- proclamaba el fin de la historia.
Pero hoy, en pleno siglo XXI, podemos decir con cierta esperanza
que
¡LA HISTORIA ESTA MAS VIVA QUE
NUNCA.!
‘‘Nunca general, ese
pueblo
es nuestro amigo’’
Cuando
el Gral. Mitre le pide ayuda al Gral. Urquiza,
este convoca a López Jordan y este le contesta:
“Usted nos llama para combatir al Paraguay.
Nunca General, ese pueblo es nuestro amigo.
Llámenos para pelear a porteños y brasileños.
Estamos prontos. Esos son nuestros enemigos”.
Felipe Varela marcha hacia Entre Ríos seguro
que las provincias se levantarían contra Buenos Aires
y a favor del Paraguay. No contaba con que el Gral. Urquiza
los traicionaría.
“En
esta Argentina no sólo hay
dos partidos sino más bien
dos países, dos causas públicas,
dos patrias y dos patriotismos,
por decirlo así. Un interés profundo
los divide y hace antagonistas
y ese mismo interés, sin cambiarlo,
es el que hace aliado nato
del Paraguay a todo el país argentino
situado al norte de Martín
García y aliado natural del Brasil a la
otra porción del país.
Río de Janeiro y Buenos Aires aspiran
a dividirse las rentas
del tráfico directo con el mundo exterior,
a expensas de todos
los países interiores, de quienes quieren
hacer verdaderas
colonias tributarias”
a decir de Juan Bautista Alberdi.
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