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Residuos
porteños
¿Ciudad
Limpia?
¿Basura Cero?
El 20 de febrero se
cumplirá un año de la puesta en marcha del nuevo sistema de
higiene urbana. Para este propósito la Ciudad fue dividida en 6
zonas. En cinco de ellas actúan empresas privadas y la restante
está administrada por el Ente de Higiene Urbana dependiente de la
Secretaría de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable. A su
vez el 24 de noviembre de 2005 se sancionó la norma que crea un
nuevo sistema de gestión de residuos sólidos urbanos e incorpora
el concepto de "basura cero".
¿Quién gana y
quién pierde con los residuos porteños?
Por Ignacio Di Toma Mues

Una de las principales diferencias
del nuevo servicio de higiene urbana, con el sistema vigente hasta
el 20 de febrero de 2005, es la modalidad del cobro por área limpia
y no por tonelada recogida. Para este menester la Ciudad se dividió
en 6 zonas.
La empresa CLIBA conserva gran
parte de la anterior concesión, en la zona 1. El consorcio
Ecohábitat y EMEPA (NITTIDA) continúan trabajando en la zona 4.
SOLURBAN (Grupo Pescarmona), ahora INTEGRA, también mantuvo una
parte del contrato anterior y explota la zona 6. La zona 2 es
responsabilidad de AESA y Fomento de Construcciones. De la zona 3 se
encargan Transportes Olivos y Ashira (URBASUR) La zona 5, por ley,
continúa en manos del Estado, a través del Ente de Higiene Urbana
(E.H.U.).
El trabajo que desarrollan las
empresas contratistas y el E.H.U. podemos dividirlo en dos ítems
generales: recolección de residuos (domiciliarios; restos de obra;
voluminosos y podas y verdes) y el barrido y limpieza de calzadas y
aceras. La frecuencia en la mayoría de los barrios es de una vez
por día, de domingo a viernes, y hasta tres veces por día en las
denominadas zonas críticas.
Para el control y el cumplimiento
de las pautas fijadas en los pliegos de licitación del servicio,
las concesionarias son controladas en forma simultánea por el
Gobierno de la Ciudad, el Ente Regulador de Servicios Públicos y
por las comisiones vecinales que funcionan en cada Centro de
Gestión y Participación.
La fiscalización del Gobierno de
la Ciudad se hace a través de los inspectores de Higiene Urbana en
la zona 5 y por la Coordinación Ecológica Área Metropolitana
Sociedad del Estado (CEAMSE) en las zonas 2, 4 y 6. A partir del
2006 las zonas 1 y 3, licitadas en el 2005, serán fiscalizadas por
las empresas IATASA y Latinoconsult respectivamente.
Finalmente, para evaluar la
prestación del servicio y en consecuencia la retribución pautada,
se establecen "Índices de Prestación" que contemplan las
deficiencias detectadas por las inspecciones y los reclamos de los
vecinos.
Hasta aquí una somera
descripción del servicio de higiene urbana de la ciudad.
Ahora bien, la pregunta que muchos
nos hacemos es ¿hay alguna diferencia entre este sistema y el que
rigiera desde febrero de 1998 hasta febrero de 2005?
La ciudad sigue tan
sucia como antes
Las razones son muchas para que
Buenos Aires esté tan sucia, pero la principal causa es que un
importante número de vecinos percibe como ajeno el medio ambiente
que lo rodea y sólo se preocupa por lo que pasa puertas adentro de
sus hogares. Hay esquinas que son reservorios de basura.
En cuanto al factor
"cartoneros" es evidente la ausencia total de una
política activa de la Secretaría de Producción, Turismo y
Desarrollo Sustentable, encabezada por el Lic. Epezteyn.
En lo que respecta al servicio que
brindan las empresas, nada ha cambiado con respecto a lo que se
venía haciendo en los últimos años.
El servicio es mucho
más oneroso
En el año 2004 la Ciudad de
Buenos Aires destinó 306,4 millones de pesos de sus ingresos
tributarios para solventar el servicio de higiene urbana. Durante el
año 2005 el monto erogado se elevó a la suma de 364, 6 millones de
pesos y para el 2006 el presupuesto aprobado en la Legislatura
estableció que el costo de la recolección de residuos será de
394,3 millones de pesos. Un 29 % más caro que en el 2004.
Durante el 2005 la Secretaría de
Producción acordó con las empresas una redeterminación de costos,
retroactivo al mes de abril, que posibilitó un pago extra de 23,4
millones de pesos.
Cambio de sistema
Hasta febrero de 2005 las empresas
cobraban por tonelada recolectada. Pero desde la aparición masiva
del fenómeno del "cartoneo", a principios de 2002, el
tonelaje rescatado por las concesionarias del servicio de higiene
urbana fue en declive.
Desde el año 1998 hasta el 2001
el promedio de residuos recolectados fue de 1,9 millones de
toneladas por año. A partir del 2002, y hasta llegar a diciembre de
2005, el promedio cayó a 1,45 millones de toneladas anuales.
Las prestatarias del servicio
vieron así disminuir sus ganancias y comenzó la persecución
contra los cartoneros. La policía les confiscaba la carga y les
quitaba sus herramientas de trabajo amparada en una Ordenanza de la
época de la dictadura militar. A fines del 2002 la Legislatura
aprueba la Ley Nº 992 que "incorpora a los recuperadores de
residuos reciclables (los cartoneros) a la recolección diferenciada
en el servicio de higiene urbana vigente" y crea el Programa de
Recuperadores Urbanos. Además derogó el artículo sexto de la
Ordenanza Nº 33.581, sancionada en el año 1977, que prohibía
"la selección, remoción, recolección, adquisición, venta,
transporte, almacenaje, o manipuleo de toda clase de residuos
domiciliarios que se encuentren en la vía pública, para su retiro
por parte del servicio de recolección."
Menos toneladas, menos pesos... y apareció el
área limpia
Las estadísticas del CEAMSE ponen
en evidencia lo que los porteños pueden ver todos los días en las
calles de la ciudad: miles de excluidos cargando sobre sus espaldas
450 mil toneladas de "basura" que pasaron a convertirse en
su subsistencia diaria y que había sido, hasta la promulgación de
la Ley 992, patrimonio de las concesionarias.
¿Cómo se saldó el diferendo?: A
las empresas ya no se les pagaría por tonelada de
"basura" sino por zona limpia.
Ahora bien: en el 2004 el estado
porteño pagó a razón de 201 pesos la tonelada de residuos (sin
contar el costo ambiental que fue transferido a los habitantes más
pobres del conurbano bonaerense). Desde el 2005 paga a razón de
1,75 millones de pesos el kilómetro cuadrado ‘‘limpio’’. En
contrapartida el año pasado se destinó al programa de
recuperadores urbanos sólo 3 millones de pesos. Y una parte muy
importante de este dinero se la deglute la estructura burocrática
del programa.
Puestos de trabajo
Las empresas del servicio de
higiene urbana emplean un poco más de 3 mil personas.
En cuanto a los recuperadores
urbanos (cartoneros), se han inscripto en el programa coordinado por
la Subsecretaría de Medio Ambiente más de 10 mil y habría otro
tanto sin registrarse. Muchos de ellos trabajan en forma
independiente, pero otros se han organizado en cooperativas o
asociaciones civiles.
Servicios y costos
Los servicios que deben prestar
las contratistas y el Ente de Higiene Urbana incluyen: recolección
domiciliaria y diferenciada; residuos voluminosos, escombros y
restos verdes; así como los servicios de barrido. Cada prestación
tiene un costo determinado según la zona. A lo anteriormente
enunciado hay que sumarle el costo de la estación de Transferencia;
el transporte al relleno sanitario y su disposición final; además
del servicio de inspección y control de cada zona.
Enterrar cuesta unos pesitos
El CEAMSE es una sociedad del
Estado creada en el año 1978 e integrada por la Provincia de Buenos
Aires y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esta empresa es
propietaria de las estaciones de transferencia y de los rellenos
sanitarios, además de ser la responsable del transporte de los
residuos desde las estaciones de transferencia hasta su disposición
final. Para los residuos provenientes de las zonas 1, 2, 3, 4 y 6,
servidas por las empresas contratistas, la tarifa cobrada por el
CEAMSE es de 47 pesos la tonelada. Para el caso de la zona 5, lugar
donde el servicio lo realiza el Ente de Higiene Urbana la tarifa es
de 18 pesos la tonelada (en este caso lo recolectado va directamente
al relleno sanitario sin pasar por la estación de transferencia).
Concepto de "Basura
Cero"
La ley de "Gestión Integral
de Residuos Sólidos Urbanos" (llamada de Basura Cero),
sancionada el día 24 de noviembre, y publicada en el Boletín
Oficial de fecha 12 de enero de 2006, fija plazos para la reducción
progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos: un
30% para el 2010, de un 50% para el 2012 y un 75% para el 2017,
tomando como base los niveles enviados al CEAMSE durante el año
2004. Además prohíbe para el año 2020 la disposición final de
materiales tanto reciclables como aprovechables.
A partir de esta norma, y de
aplicarse una política estatal seria y socialmente responsable, al
reducirse las toneladas recolectadas y enterradas, por ende se
reducirían fuertemente los costos: económicos y ambientales. El
económico lo sufren los vecinos de la ciudad, el ambiental los
bonaerenses.
Es indudable que la actual forma
de encarar el problema de la basura produce la contaminación del
aire, del suelo y de las napas acuíferas. Pero también da como
resultado un desperdicio de recursos materiales. Antes de la
devaluación se importaba anualmente del Brasil 100 millones de
dólares de materiales reciclados para el uso industrial.
El nuevo sistema de gestión de
residuos sólidos urbanos, que incorporó el concepto de basura
cero, tiene como objetivos básicos: disminuir la generación de
residuos, la separación en origen, la recolección diferenciada, el
reciclado y el compostaje.
En el manejo de los centros de
selección la nueva norma da prioridad a los recuperadores urbanos
(cartoneros) que estén encuadrados dentro de la Ley Nº 992
(Programa de Recuperadores Urbanos) y establece que el Gobierno de
la Ciudad deberá otorgar subsidios a las cooperativas de
recuperadores urbanos que estén inscriptas en el Registro
Permanente de Cooperativas y de Pequeñas y Medianas Empresas (REPYME)
destinados para la adquisición de bienes de capital.
Si tomamos en cuenta lo sucedido
en los últimos años, por la acción de la recuperación realizada
por los miles de desocupados que se volcaron al "cartoneo",
vemos que los 2 millones de toneladas de residuos enviados al CEAMSE
en el año 1999 se redujeron a 1,5 millones en el 2005. Solamente
tomando este último año, el ahorro para la ciudad fue de 23,5
millones de pesos en concepto de transferencia y disposición final.
Esto muestra a las claras que los
cartoneros han sido agentes eficaces en cuanto a la reducción del
enterramiento, objetivo primordial del concepto "Basura
Cero", y del ahorro fiscal.
(Muchos especialistas opinan que
la disminución de los residuos ingresados al CEAMSE fue causa de la
recesión económica. Nosotros creemos que esto no es válido para
el período 2004/5 que, con un crecimiento del 18 % del P.B.I., ya
alcanzó los mismos niveles de consumo del año ´99)
Negocio del reciclado
Ahora bien, alguien tendrá que
realizar la recolección diferenciada, previa selección en origen.
Los residuos, de esta manera, se convertirán en una fuente de
riqueza. ¿Y en manos de quién dejaremos esa riqueza? (La
oligarquía peruana se enriqueció con el guano – mierda de
pájaros – comercializándolo como fertilizante)
Consultada la Cooperativa EL ALAMO,
y vistos los recibos de venta, comprobamos, por ejemplo, que por una
carga de 724 kilos (papel blanco, revistas, diarios, cartón,
plástico y vidrio) recibieron 177 pesos del galponero.
Según un informe elaborado por el
periodista económico Marcelo Zlotogwiazda el precio del papel y el
cartón recuperado que al principio de la cadena (cartoneros) es de
200 pesos la tonelada, en promedio, se convierte en casi 1.200 pesos
al final de la misma (industria).
A partir del año 2002 casi 480
mil toneladas de residuos anuales han dejado de ir al CEAMSE. En
aproximadamente 5 años , así lo establece la nueva ley, deberán
dejar de ir otro tanto. Estamos hablando de casi un millón de
toneladas por año.
Esto representará en un futuro no
muy lejano un negocio anual de más de mil millones de pesos.
¿Qué política desarrollará la Subsecretaría
de Medio Ambiente hacia las cooperativas de cartoneros?
El 25 de enero se publicó en el
Boletín Oficial el decreto que crea el Programa Buenos Aires
Recicla y que designa como autoridad de aplicación de la Ley N°
992 y del Programa Buenos Aires Recicla a la Subsecretaría de Medio
Ambiente. De esta manera se transfiere el personal, patrimonio y
presupuesto del Programa de Recuperadores Urbanos y Reciclado de
Residuos Sólidos Urbanos (PRU) al nuevo programa. Además
absorberá todas aquellas responsabilidades relacionadas con la
implementación del plan de preselección domiciliaria de residuos y
las campañas educativas vinculadas con la temática.
A su vez, el 8 de febrero, el
Vicejefe de Gobierno, a cargo del Ejecutivo, Jorge Telerman,
presentó en forma oficial, en el Salón Blanco del Palacio
Municipal, la nueva ley de Basura Cero promulgada por el Gobierno
porteño.
Igualmente entre las cooperativas
de cartoneros hay muchas dudas acerca de la manera en que se
reglamentará la ley.
Por su parte, si analizamos el
presupuesto 2006 aprobado por la Legislatura el dinero destinado al
programa de recuperadores urbanos es 2 millones de pesos. Esto es
casi un millón de pesos menos que en el año 2005. Pero lo
llamativo es que se destina justamente 1 millón de pesos a la RECEP
(Unidad para la recuperación del espacio público).
El 8 de diciembre la Cooperativa
de cartoneros de Villa Pueyrredón (EL ALAMO) presentó ante el
Juzgado de Instrucción Nº 36 una denuncia penal contra el personal
de la Unidad de Recuperación del Espacio público (RECEP) quienes
agredieron a sus integrantes y le sustrajeron sus elementos de
trabajo, dinero y materiales recolectados. Esta unidad fue creada
para realizar "acciones tendientes a la recuperación de
espacios públicos apropiados por algunos cartoneros que ocupan las
esquinas para seleccionar el material". Así lo han expresado
los funcionarios de la Subsecretaría de Medio Ambiente de la cual
depende.
"Galponeros" y Centros Verdes
El Programa de Recuperadores
Urbanos tiene relevados unos 60 galpones en el ámbito de la ciudad
donde los cartoneros venden su producción. Casi todos, sacando
alguna excepción, están en negro y sin habilitación.
Los cartoneros, que no tienen un
lugar físico en donde hacer la clasificación, utilizan los
espacios públicos para realizar su tarea y al no poder acopiar
deben vender casi inmediatamente su producción. Es así que se
convierten en "esclavos" de los "galponeros". Y
el problema no es sólo el bajo precio que consiguen, las
"balanzas truchas" le erosionan un 30 % de su trabajo.
La solución está implícita en
el pliego de licitación del servicio de higiene urbana que obliga a
las empresas contratistas a construir un centro verde por zona. Para
la construcción de los mismos está prevista una inversión de 7,5
millones. El pliego daba un plazo de 120 días para la construcción
de los mismos, contados a partir del 20 de febrero de 2005.
Pero en el Código de Planeamiento
no existe la figura del "Centro Verde" y por esta razón
la legisladora porteña Alicia Bello (Frente para la Victoria)
presentó el año pasado un proyecto, que ya tiene despacho
parlamentario, para la modificación del mismo.
La aprobación de esta
modificación del código es muy importante ya que una cláusula
transitoria de la Ley de "Gestión Integral de Residuos
Sólidos Urbanos" establece que los plazos para la reducción
de los residuos a ser enviados a los rellenos sanitarios pueden ser
prorrogados "en un lapso de tiempo igual o inferior al
transcurrido desde la aprobación de la presente ley hasta la
aprobación de la modificación del Código de Planeamiento Urbano
que incorpore el tipo de uso asimilable a la función de Centro de
Selección o Centro Verde y/o Centro de Tratamiento o
Reciclado". Para la construcción de estos centros se deberá
contemplar la Ley de Evaluación del Impacto Ambiental ( Ley Nº
123) y llamar a Audiencia Pública.
El programa "Buenos Aires
Recicla", recientemente creado, incluye dentro de sus
responsabilidades la administración de los Centros Verdes y de la
planta de separación y acondicionamiento de materiales ubicado en
el bajo Flores (Centro Verde de la Zona 5 construido por el estado
porteño).
En este lugar desarrollarán sus
tareas los cartoneros pertenecientes a la Cooperativa Ecológica de
Reciclado del Bajo Flores (Cerbaf). El subsecretario de Medio
Ambiente, Marcelo Vensentini, anunció a mediados de enero que en
marzo comenzaría a funcionar esta planta. Otras tantas cooperativas
(entre ellas EL ALAMO de Villa Pueyrredón) mientras tanto están
esperando la construcción de los demás Centros Verdes.
Conclusiones
La ciudad está igual de sucia,
los cartoneros siguen trabajando como pueden, muchos vecinos se
quejan pero se niegan a cambiar sus hábitos, las empresas
recolectoras reclaman más dinero y son complacidas y el Gobierno
sólo atina a la retórica.
Sigue sin tomarse en cuenta el
grave problema de la basura. El relleno sanitario de Villa Dominico
colapsó, el de José León Suárez (Camino del Buen Ayre) está por
colapsar. En el año 1998 recibía 1,2 millones de toneladas y ahora
3,6 millones.
Las poblaciones de un importante
número de localidades de la provincia de Buenos Aires (25 de Mayo,
Olavarría, Punta Indio, Lobos, Brandsen, Campana, Zárate,
Tapalqué, Roque Pérez, Saladillo, Las Flores, Chascomús, Navarro,
Gral. Paz, etc.) se han levantado para impedir la instalación de un
nuevo relleno sanitario del CEAMSE.
No es cuestión de voluntarismo o
de leyes ideales, es una cuestión de cambio de mentalidad, que debe
partir desde el Estado hacia los productores, comerciantes y
consumidores.
Rápidamente hay que encontrar
respuestas a ¿qué hacer con los residuos? y ¿cómo reducir su
generación y toxicidad?
La basura debe dejar de ser un
negocio de un puñado de empresas y convertirse en una política de
estado para el bien de toda la comunidad.
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