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El Grupo
Comunitario de Compras de Villa Pueyrredón
es un proyecto de distribución y comercialización alternativa, que
intenta fortalecer y desarrollarse junto a un conjunto de colectivos
de trabajo de producción y servicios, grupos de consumo y proyectos
de comercialización nucleados cooperativa y autogestivamente.
Nuestro objetivo es revitalizar y crear vínculos sociales
solidarios e igualitarios que den lugar a otras formas de concebir
la economía, a nuevas formas de relacionarnos tanto entre nosotros
como con la naturaleza, y a otras formas de concebir el trabajo y el
consumo. Se trata de una experiencia que venimos llevando a cabo
desde hace cuatro años en el marco del Centro Cultural Nunca Más.
Nuestra forma de trabajo.
Nuestro modo de vida.
Nuestro proyecto supone un intento por visualizar
y practicar conjuntamente una forma de economía que contemple y
cuide todas las etapas de producción, distribución, intercambio y
consumo, poniendo de relieve, de esta forma, las relaciones sociales
que se encuentran inscriptas en todo objeto, en todo servicio. Así,
intentamos resistir a la competencia y explotación denigrante del
mercado económico actual tanto en su etapa de producción como en
la alienadora experiencia del consumo en los grandes supermercados.
Ante la primacía de los valores de
competitividad y eficiencia ofrecidos por el capitalismo, el cual
nos lleva a optar por trabajos precarios y alienantes que nos
impiden realizarnos, nuestra búsqueda se orienta a intentar crear
otras formas de trabajo, libres y participativas. Formas vinculadas
a la libertad, la dignidad, la resistencia a explotar y a ser
explotados por nuestros iguales. Es decir, intentamos resistir y
crear alternativas que nos permitan trabajar en conjunto, a partir
del establecimiento de acuerdos y del reconocimiento de nuestras
propias diferencias.
En este sentido, debemos señalar que no tenemos
ganancias empresariales. Por lo tanto, los excedentes que se generan
son utilizados para ampliar la actividad, y crear nuevos puestos de
trabajo. He allí también donde radica el deseo de juntarnos con
otros como red, desde las diferencias, asumiendo los logros y/o
problemas colectivamente. La articulación entre los grupos, las
luchas en común y el fortalecimiento cada uno de los mismos tiene
lugar a partir de un trabajo que parte de la búsqueda de consensos,
del diálogo y, fundamentalmente, de la confianza que funda nuestros
vínculos.
¿Por qué intentamos crear nuevas formas de
gestionar la vida? Porque no estamos conformes con la forma de vida
que nos ofrecen. Porque no queremos ser cómplices de la
explotación y la infelicidad de otros hombres y mujeres, del abuso
de la naturaleza y de la salud de nuestros cuerpos. Porque los
alimentos del mercado normal (o del supermercado supernormal) son
cada vez menos una fuente de vida y cada vez más un negocio basado
en aditivos y conservantes. Y porque nos agrada pensar la vida como
un camino liberado del individualismo: abierto a múltiples
posibilidades, sueños, placeres y proyectos colectivos.
Dado que hemos aprendido que no es un camino que podamos recorrer
en forma individual, sino junto con otros y otras, dado que así se
abren otras posibilidades. Nuevos sueños, deseos, placeres y
proyectos que sólo podrán aparecer si caminamos juntos.
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