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Alcé
la vista, asombrada. Eso que escuchaba podía transportarme a otros tiempos, a nuevos aromas.
Una sensación me deslumbró. Venía, claro, de la voz de Carlos
Gardel cantando el tango "Cuesta Abajo". Esa fue la
primera vez que escuché un tango… nada más importó, ni siquiera
los retos de mi madre buscando respuestas a mis silencios y mi
momentáneo asombro.
¿Puede el tango entonces enamorar a cualquiera
sin distinción de edades ó simplemente el tango es aquel que fue y
que supieron vivir nuestros abuelos? Pregunta clave en nuestros
días con tanto fenómeno tango for export, tango escenario y tanto
extranjero buscando milongas. Decía Enrique Cadícamo en una
entrevista: "Eran tiempos en que se decían los tangos. El
tango tiene una personalidad que no se aprende en los
conservatorios. Cada cantante tiene que poner lo que siente y si no
lo siente, que lo largue". Si este autor que bien supo retratar
a Buenos Aires en sus letras lo dice, entonces los jóvenes aún
tenemos esperanzas.
Desde hace varios años y a través de jóvenes
cantores, cancionistas, orquestas típicas y un sinfín de
formaciones, el tango nuevamente irrumpió en la escena musical
argentina. A más de un viejo conocedor se le ilumina la cara con
una sonrisa cuando uno dice: tango. ¿Tango, en serio, siendo tan
joven?, responden. Si, tango, porque quizás no existan más los
arrabales, los mismos lenguajes, la misma Buenos Aires pero el
sentimiento es el mismo: también soledades, recuerdo, amores,
desencuentros y palabras para representar lo que sentimos.
Ahí van los jóvenes con su leyenda, mezcla rara
de canciones viejas con nuevas miradas.
La típica
Si bien el tango es uno sólo por su género,
existen variantes para su interpretación. En sus orígenes se
ejecutaba con guitarras, flauta y bandoneón. Esto se debía a que
habitualmente, los músicos debían ir de boliche en boliche y
necesitaban algo que pudiera transportarse fácilmente pero cuando
finalmente el tango comienza a incluirse en ámbitos sociales más
destacados, los instrumentos pueden elegirse sin restricciones. De
esta manera, a principios del siglo pasado, Julio de Caro forma su
sexteto inaugurando así la "Guardia Nueva del Tango". Es
la primera orquesta que emplea el arreglo escrito previamente para
cada instrumento, en vez de tocar "a la parrilla" como
venía haciéndose.

La
Fernández Fierro
En la actualidad, muchos jóvenes forman parte de
Orquestas típicas con historias muy diversas. Una de las más
reconocidas es la "Orquesta El Arranque", cuyo cantor
Ariel Ardit (ahora solista), es una de las voces que mejor saben
decir el tango en nuestros días. Y la lista de orquestas típicas
sigue: "La Brava", "La Furca", "La
Fernández Fierro" que hasta mantiene el CAFF (Club Atlético
Fernández Fierro) donde tocan regularmente y "Cerda
Negra", una de las que posee los músicos más jóvenes.
"Buscamos el nuevo tango, el "Tango del Siglo XXI".
Eso lo hacemos respetando con admiración el tango
"tradicional" de las grandes orquestas. Queremos
representar la realidad, el Buenos Aires de hoy, y nuestra propia
vivencia como jóvenes, y hacerlo de la mejor manera posible. Eso
implica para nosotros sobreentendido esfuerzo, trabajo y
compromiso", proclama Cerda Negra.
La mujer y el tango
Más allá de evocaciones en las letras de tango,
las mujeres también han tenido una protagonismo importante en la
historia del tango, tanto cancionistas como músicas. Su
participación siempre estuvo marcada por una gran dualidad: la
madre y la puta. Por un lado, la madre añorada, la
"viejita" y por el otro, la arrabalera, las chicas mal,
inmortalizada en tangos como "Milonguita".

Las del Abasto
Sin embargo, toda visión corresponde a una
época determinada y esto fue cambiando con el tiempo y las voces
femeninas se hicieron notar de la mano de Mercedes Simona, Tita
Merello, Nelly Omar, Ada Falcón, Rosita Quiroga, entre otras.
Hoy, también hay un sello femenino tanto en
orquestas como instrumentistas y solitas. "Las del Abasto"
y "China Cruel" son dos claros ejemplos de Orquestas
típicas ó como suele denominarse "Orquesta de
Señoritas". Otras cancionistas acompañan éste estilo, como
Lidia Borda, Lucrecia Merico, buscando insertarse también en el
escenario tanguero local. Gardel podría llamarlas
"Mocositas" sin embargo, éstas mujeres pisan fuerte y
regalan toda su frescura en cada interpretación.
Arrabales
En milongas, en bares notables, en festivales, el
tango está por todas partes. Orquestas, agrupaciones, cantores,
cancionistas; nuevos intérpretes para un género tan viejo.
Realmente poco importa si algo se perdió, lo que
más importa es que el tango aún sigue vivo, con distintas
costumbres, con guitarra, con bandoneones, con cuerdas…
Como si fuera una herencia, un legado precioso e
inalterable, los jóvenes aún podemos acariciarlo, como el tesoro
más preciado. Lo nuevo nunca tiene porqué empañar lo viejo,
simplemente es diferente.
El tango sigue siendo motor de búsqueda,
generador de identidades, instante de gozo siempre palpable. Si así
lo sintieron nuestros abuelos y padres hace tiempo, ¿por qué
tendríamos que ser ajenos a ése sentimiento?
El tango embellece todos los rincones con sus
palabras, sus aromas, sus valsecitos, tanto como cuando lo escuché
por primera vez, con apenas siete años. Nadie imaginaba (ni
siquiera yo) que ésa imagen permanecería en mí durante tantos
años.
Podrán tildarlo de aburrido, triste ó
melancólico; ésos son los que no conocen el tango. Sólo cuando
uno desate una sonrisa caminando por Buenos Aires, respirando tango,
podrá darse cuenta que sigue estando, que nunca se ha ido porque
somos su gente a pesar de los años.
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