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Según una costumbre muy antigua tanto los barrios como los pueblos y las ciudades se ponen bajo la protección de algún santo, de alguna advocación de la Virgen María o del Señor Jesús.
Nuestro barrio, prácticamente desde el principio fue consagrado a Cristo Rey. De hecho, la parroquia más antigua de esta porción de Buenos Aires fue dedicada a Él.
En su templo parroquial se venera, desde el 20 de noviembre de 1994, una nueva imagen de Cristo Rey. La misma fue ofrecida a toda la comunidad por un grupo de antiguos feligreses de la parroquia.
La celebración de bendición fue presidida por Monseñor Raúl Rossi, (Vicario Episcopal de la Vicaría Devoto), comenzando en el atrio del Monasterio de las Carmelitas (de Ezeiza y Gral. Paz), siendo luego trasladada en solemne procesión por las calles del barrio, hasta su entronización en el lugar de honor del templo.
La hermosa e imponente imagen de 3 metros de altura está suspendida sobre el altar, cerca del ábside, y fue artísticamente realizada por el escultor sacro don José Zerovnik, un artista
esloveno radicado en nuestro país desde la década del 50. A él se deben numerosas tallas que se encuentran expuestas a la veneración del pueblo cristiano en muchas iglesias a lo largo y ancho de todo el país. En nuestro templo parroquial otras dos imágenes proceden de su arte: el Cristo Crucificado y la Beata Nazaria.
La imagen de Cristo Rey es una importante talla de madera policromada, inspirada en el estilo románico catalán de mediados del siglo XII, la cual está en total concordancia con las líneas arquitectónicas del templo. De formidable e imponente aspecto, no representa a Cristo, el Hijo de Dios en el acto del supremo sacrificio, sino al Monarca de la Gloria que ha elegido la Cruz como su trono y pedestal, para mostrarnos su triunfo sobre el dolor y la muerte.
Este tipo de imágenes, conocidas como "Majestat" (traducción al catalán de "Majestad", o "Rex tremendæ Majestatis"), se caracteriza por representar a Cristo en la Cruz, vistiendo una túnica blanca, de mangas largas y ceñida por un cíngulo. Esta vestimenta resalta el carácter Sacerdotal de Cristo. Por su gesto estrictamente frontal y sus ojos abiertos se expresa el carácter Profético de Cristo. Su cabeza, peinada con raya al medio que divide el cabello en dos partes simétricas cayendo hacia atrás, está rematada con una alta corona que pone de manifiesto el carácter Real de Cristo.
Cristo no es el nombre propio de Jesús, sino la traducción griega del término hebreo "Mesías" que significa ungido, es decir elegido y consagrado para una misión, la de ser Sacerdote, Profeta y Rey. De estas tres características de Jesús participamos todos los cristianos por haber recibido el bautismo. En este sacramento fuimos ungidos con el Santo Crisma y así incorporados a Cristo.
Que la veneración de esta imagen nos ayude a convertir nuestro corazón, para que pueda hacerse realidad lo que tan hermosamente dijo a sus hijas la Madre Nazaria Ignacia (la Santa de Villa Pueyrredón, de la que ya hemos hablado en algún número anterior) allá por el año 1930 cuando fundaba su casa entre nosotros:
"Ahora, ayudadas por su gracia, trabajaremos con todos los anhelos de nuestros corazones agradecidos, para que Cristo Rey, reine como verdadero Rey en todos los corazones de los habitantes de Pueyrredón y sea esta la Villa donde más se le ame y se le sirva como a verdadero Rey..."
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