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Ignacio Di Toma Mues
Octubre 2006
Año V | Edición N° 51
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Octubre 2006
"La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo.
Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país".
Arturo Jauretche, "Tilingos". Revista Confirmado, junio 1966
Por Fernando Casasco
Tal como afirmaba don Arturo, hace ya 40 años, la tilinguería está profundamente enraizada en nuestra realidad nacional. Tilingos fueron los que despreciaban como "bárbaros" al hombre de nuestros campos y como "salvajes" a los antiguos dueños de la tierra; tilingos fueron los que ridiculizaban a los "tanos", "gallegos", "turcos" y "rusos" recién bajados de los barcos; tilingos los que se horrorizaron con el aluvión de "cabecitas negras" que inundaba la Capital. Aunque duela, esa tilinguería, producto típico de los sectores burgueses que temen perder lo poco o mucho conseguido, vuelve a repetirse en la orgullosa Reina del Plata ya entrado el siglo XXI. El prejuicio surge apenas se tratan de hacer visibles los sectores que pugnan por ser parte de una sociedad que una y otra vez busca expulsarlos de su centro. Y sin embargo, los necesita para ocupar los trabajos que otros desprecian por indignos.
Tilinguería en la actualidad es maravillarse con el impresionante estadio del Parque Roca, construido en forma "express" para la realización de un match de Copa Davis, mientras se desprecia la manifestación de un grupo de "villeros" de Lugano reclamando por un techo más digno. Tampoco es necesario caer en la estupidez romántica de quienes consideran que no se puede realizar ninguna obra dedicada al deporte, el esparcimiento o la cultura, mientras haya gente viviendo en condiciones precarias. Solamente que en este y otros temas pareciera que las autoridades de turno vuelven a tergiversar el orden de prioridades.
Algo por el estilo parece ocurrir con el caso de los talleres textiles clandestinos. La poderosa enjundia que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dedicó al combate de las situaciones de trabajo esclavista a partir del incendio que costó la vida a seis personas (seis "bolitas", seis "ilegales" según la definición tilinga) en un taller de la calle Luis Viale, se refrenó en el último tiempo. De fondo, la indiferencia del medio pelo local, que recuperó parte de su poder de consumo y el tema parece que "no lo toca".
Idas y vueltas
Los operativos contra el trabajo en negro se intensificaron en la Ciudad, luego de la muerte de dos adultos y cuatro menores, todos bolivianos, en un incendio de una fábrica clandestina de ropa en Caballito, el 29 de marzo pasado. Por entonces, el flamante ministro de Producción porteño, Enrique Rodríguez, declaró que dejaría su cargo si en 90 días no solucionaba el problema del trabajo esclavo. Desde ese momento, unos 500 talleres clandestinos fueron clausurados y otros 1.700 investigados por las autoridades. El pasado 5 de septiembre el por entonces subsecretario de Trabajo porteño, Alejandro Pereyra, denunció que la firma responsable de la marca de ropa Kosiuko vendió prendas fabricadas en talleres textiles ilegales. Además, las autoridades advirtieron la probable comisión de un delito penal de parte de la empresa por obstrucción de la investigación del caso.
Las irregularidades fueron comprobadas tras un trabajo de "espionaje" coordinado entre el área a cargo de Pereyra junto a la Unión de Trabajadores Costureros y la Cooperativa La Alameda. Según relató Gustavo Vera, de La Alameda, uno de los talleres que trabajaban para Kosiuko y en los que se contrataba a trabajadores indocumentados, por doce horas y con régimen de trabajo a destajo, quedaba en nuestro barrio, en Mosconi 3043. "En los talleres se le paga al trabajador $ 1,50 por un jean que luego Kosiuko vende a $ 150, por ejemplo", afirmó Vera.
Tres días después de que se conociera esta fuerte presión a las empresas explotadoras, el subsecretario Pereyra fue apartado de su cargo. Producción explicó, en un comunicado oficial, que existían diferencias entre el ministro Rodríguez y el funcionario desplazado en cuanto a la "organización del trabajo del área de inspecciones". Y descartó que la decisión tuviera vinculación con las denuncias contra Kosiuko. "Creo que hacer algo se hace cada vez más difícil, porque cuando se controla el trabajo ilegal algunos no quieren", declaró el subsecretario "renunciado". Vera denunció que "a Pereyra lo quieren echar por el lobby de las grandes marcas". Otros, más suspicaces, creyeron ver en el funcionario desplazado un "chivo expiatorio" por la imposibilidad de Rodríguez de cumplir con el perentorio plazo que se había autoimpuesto para acabar con el trabajo esclavo en la ciudad.
La denuncia formal contra Kosiuko ante la Justicia fue presentada por el Gobierno porteño recién el lunes 18, y sólo por "obstrucción a la función pública", es decir que la empresa no se dejó inspeccionar. El reemplazante de Pereyra es Ariel Lieutier, un economista de 28 años y estrecha relación con Rodríguez, que promete seguir adelante con las investigaciones y las denuncias. Veremos...
Hilando fino
A la semana de que se hiciera pública la denuncia contra su firma, Federico Bonomi, titular de Kosiuko, intentaba aclarar: "Nos acusan de mano de obra esclava, pero no tenemos talleres propios: tercerizamos nuestra producción". "No sólo no esclavizamos, sino que nunca tuvimos conocimiento de que ocurriera con nadie", enfatizaba en declaraciones a la revista Gente (tradicional exponente de la tilinguería local). Consultado por el periodista sobre si su marca saldría perjudicada por la denuncia, respondió con total franqueza: "El funcionario que hizo la denuncia fue removido de su cargo a los dos días. Nuestros clientes están indignados y nos siguen apoyando en forma masiva. No somos nosotros los perjudicados".
Tilingo, según el "Diccionario de Argentinismo" de Segovia, significa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías". La tilinguería sigue campante. Para Bonomi, a los que hay que investigar es a los que falsifican marcas para vender en las ferias de ropa trucha: otra vez el hilo cortándose por lo más delgado. La TV –gran propaladora de tilinguería– se olvidó rápido del asunto, mientras concentraba su atención en los patitos que volvían a surcar las aguas del lago del Parque Centenario...
Jauretche nos recuerda la perdurable definición del "hombre del portafolio" cuando habla de economía en sus charlas de café: " ‘Lo que pasa es que los obreros no producen’. Ahí está el tilingo. No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires".
Los sectores improductivos se despreocupan de las condiciones de producción en la gran ciudad y sus alrededores. Todo el tiempo intentamos barrer la basura debajo de la alfombra. Y las señoras gordas –ahora ya no tanto, desde que existe la lipoaspiración- con sus hijas anoréxicas, no deben angustiarse más por el origen de los jeans que utilizan. Pueden ir tranquilas luciendo sus Kosiuko a ver cómo Argentina se clasifica a la final de la Davis.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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