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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Septiembre 2006
Año V | Edición N° 50

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Septiembre 2006

Edicion Septiembre 2006


Diálogo con alma y cuerpo

Es cuestión de Fe

Los hay ateos, agnósticos y creyentes. Pero todos (pero todos) dan vida a Dios: negando su existencia, dejando el camino abierto o dándole identidad. Todos imaginan que la vida es eterna. Los unos: sin ellos; los otros: en cielos imaginados. Pero todo (pero todo) es cuestión de Fe.

Fernando Parodi e Ignacio Di Toma Mues

Ignacio Di Toma Mues: Para comenzar la charla traigo a cuento un chiste de Juan Verdaguer. "Dos camellos iban por el desierto y uno le dice al otro: al diablo con el prestigio. ¡Tengo sed!". A veces el ateísmo es un camello testarudo y principista. Pero, sin embargo, muchos somos agnósticos, no como postura dogmática, sino porque la fe no es simple voluntarismo. Se la tiene o no se la tiene. Pero hay demasiadas evidencias e indicios como para no creer que algo más existe. Quizás a muchos nos molesta el sonsonete de "no hagas tal o cual cosa porque Dios te va a castigar"; es la fe impuesta por el miedo.

Padre Fernando: Creo que no es lo que quiere Jesús. Justamente, El vino para liberarnos del miedo.

Ignacio: Jesús nos dice "llevá mi carga que es liviana".

Padre Fernando: Llevá mi cruz... justamente, era tan oprimente en esos tiempos la legislación religiosa judía que siempre su cruz iba a ser más liviana. El yugo de Jesús era el amor. Llevarlo te va a dar felicidad, y lo experimentamos a diario. Cuando vos te reunís con tus amigos en un asado, en una fiesta, y hay afecto, hay cariño, decís "estoy tocando el cielo" y no querés que se termine. Por el contrario, cuando hay despelotes, peleas, decís "esto es un infierno". El yugo suave y liviano de Jesús tiene que ver con el amor.

Ignacio: A vos, como sacerdote, te habrá tocado vivir la experiencia de que alguien (que tiene un ser querido enfermo y finalmente muere) te haya dicho "recé, recé, pero igual se murió y hay otros que se salvan". Hay una idea de que Dios ayuda si tenés fe. Ahora bien, muchos pensarán "por qué Dios no me escuchó". Qué le pasa a esa persona herida en su fe.

Padre Fernando: Yo no creo en eso. Y pasó en mi familia, se murieron tres hermanos míos.

Ignacio: Cómo lo viviste

Padre Fernando: Mirá, mi hermano mayor falleció hace un poquito más de un año. Yo nunca le pedía a Dios que lo sanara de su enfermedad porque creo que eso no está en el poder de Dios. Lo que sí puedo dar testimonio de cómo Dios, a través de todos los que lo rodeábamos, lo sostuvo y le dio fortaleza. Aún en medio de nuestras broncas y de su impotencia.

Ignacio: Qué le pasó a tu mamá

Padre Fernando: Mi vieja es una tipa de mucha fe y realmente la veo bien porque justamente lo que la ayuda a seguir, después de haber perdido a tres hijos, es su fe. Yo no creo en un Dios que sana a mi hermano pero al de la habitación de al lado, que estaba menos grave, lo deja morir. Ese sería un Dios déspota. Es como si jugara a los dados. Creo que el dolor, la enfermedad es parte de la vida. Así como la vida tiene cosas maravillosas, de alegrías profundas, como puede ser el nacimiento de un hijo, están estas cosas terribles. Pero Dios está ahí sosteniéndonos, fortaleciéndonos, dándole a nuestra vida una dimensión más trascendente. Mi esperanza del día de mañana no es que voy a estar con Dios o con Jesús, es que me voy a reencontrar con mis hermanos, que voy a volver a abrazar a mi viejo, esa es mi fe. Si mi fe no me ayudara a creer en esto, me dedico a otra cosa.

Ignacio: Pero el tema de los milagros pesa en la fe, Víctor Sueyro mediante. Hay un mensaje, casi elíptico: "los buenos se salvan". Cuando uno reza y el milagro no se da. Qué pasa con la fe.

Padre Fernando: Esa visión milagrera... en el fondo estamos utilizando a Dios: "sacame este dolor y este sufrimiento"; y la única manera es un milagro. Pero la fe también es para poder asumir que eso es parte de la vida.

Ignacio: En la misa, como sacerdote, cuando pedís por los enfermos ¿qué es lo que estás haciendo?

Padre Fernando: Mirá, creo que en este caso lo que estoy pidiendo a Dios es que me ayude a tomar conciencia, que debo comprometerme con esa persona. Que yo puedo ser, para esa persona, la cercanía de Dios. Ese Dios que se conmueve ante el que sufre.

Ignacio: Volviendo al tema del reencuentro. Una vez mi hijo, cuando tenía 8 años, en oportunidad de la muerte de su abuelo, me preguntó: "cómo me va a reconocer en el cielo, porque cuando yo me muera voy a ser viejito". Planteada así la idea del reencuentro en el cielo con tus seres queridos parece una cosa más cercana a la inocencia de un chico ¿Es una cuestión de fe?

Padre Fernando: Para mí es una cuestión de fe, pero porque es la lectura que yo hago desde la palabra. Es decir, si vamos a ser juzgados en el amor, de hecho es lo que dice San Pablo, la fe y la esperanza van a pasar y lo que va a permanecer es el amor. Quiere decir que si todo lo que hoy voy sembrando desde el amor va a permanecer, los vínculos que uno va estableciendo desde el amor van a permanecer. Por lo tanto el vínculo que yo mantuve con mis hermanos va a permanecer. Cómo será. No sabría decírtelo, porque nadie lo sabe. Va a ser un vínculo indudablemente trasformado. En la experiencia de la resurrección de Jesús los apóstoles lo ven pero no lo reconocen. Hay un cuerpo humano pero está plenificado y llevado a una experiencia que trasciende lo histórico. Concretamente cómo va a ser: no lo sé... en esto ya juega la fantasía de cada uno. Y todos tenemos derecho a fantasear el cielo como nos parezca. Pero, para mí, es una cuestión de fe en el sentido de pensar: creo profundamente que Dios es amor y lo que permanece en el amor va a permanecer siempre en Dios.

Ignacio: Desde mi agnosticismo diría: es necesario entonces el paso por este mundo, por esta estadía terrena con un cuerpo de carne y hueso doliente y débil, para finalmente ver si llegamos al cielo. Por qué no evitar esta tramitación si Dios es todo amor.

Padre Fernando: Claro, porqué no hacemos el viaje directo. Pero el tema es que el cielo ya no sería de humanos. Sería de otra cosa.



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