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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Diciembre 2006
Año V | Edición N° 53

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Diciembre 2006

Edicion Diciembre 2006


Parroquia Cristo Rey

Festejar los 75 años desde la historia…

"Porque creímos en la fidelidad de Dios
y vivimos en la esperanza del cumplimiento
de sus promesas, aquí, en su casa,
descansamos en paz, esperando la resurrección"

Por Juan Carlos Gastaldo

La Iglesia en su fe confiesa que cada hombre por el sacramento del Bautismo es incorporado al Cuerpo místico de Cristo resucitado, para vivir, morir y resucitar por Él.

Este vivir, morir y resucitar en Cristo se desarrolla a lo largo de la vida terrena siendo la muerte temporal la conclusión de este camino.

La Iglesia como Madre ha engendrado al cristiano por el bautismo y no lo abandona durante toda su vida, ofreciéndole los sacramentos como ayuda para vivir cerca de Dios y de los hermanos.

Tampoco lo desatiende después de su muerte, elevando oraciones al Padre de las Misericordias, para que pueda participar plenamente de la visión de Dios y cuidando su cuerpo que ha sido templo del Espíritu Santo, lo deposita en la tierra, a la espera de la resurrección del último día.

La fe en la resurrección, que mantiene viva la esperanza cristiana, ha movido a la Iglesia desde los primeros tiempos a cuidar y venerar el cuerpo de sus hijos.

Durante el primer siglo, los cristianos de Roma no tuvieron cementerios propios. Si poseían terrenos, enterraban en ellos a sus muertos. Si no, recurrían a los cementerios comunes que usaban también los paganos. Por este motivo, San Pedro fue enterrado en la "necrópolis" (ciudad de los muertos) de la Colina Vaticana, abierta a todos.

En la primera mitad del siglo segundo, los cristianos empezaron a depositar a sus muertos bajo tierra. Y así comenzaron las catacumbas. Muchas de ellas se excavaron alrededor de los sepulcros de familias cuyos propietarios, recién convertidos, no los reservaron sólo para los suyos, sino que los abrieron a sus hermanos en la fe. Andando el tiempo, las áreas funerarias se ensancharon. Es típico el caso de las catacumbas de San Calixto: la Iglesia asumió directamente su administración y organización, con carácter comunitario.

Con el edicto de Milán, promulgado por los emperadores Constantino y Licinio en el año 313, los cristianos dejaron de sufrir persecución. Podían profesar su fe libremente, construir lugares de culto dentro y fuera de las murallas de la ciudad y comprar lotes de tierra sin peligro de que se les confiscasen. Sin embargo, las catacumbas siguieron funcionando como cementerios regulares hasta el principio del siglo V.

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha dado sepultura a sus muertos en sus templos, como también en las cercanías de los mismos.

Hoy día, por la complejidad de la vida moderna, se ha difundido muchísimo la costumbre de la incineración.

Para significar que todos estamos unidos a Cristo por el Bautismo, tanto en la vida como en la muerte, la Iglesia retoma la antigua tradición de conservar los restos de sus hijos dentro de sus muros.

Nuestra comunidad se prepara para celebrar con alegría los 75 años de predicación del Evangelio en el barrio.

Reconociendo los esfuerzos y fatigas de los que nos antecedieron y que ya partieron a la casa del Padre, y sintiéndonos profundamente unidos a ellos, quisimos darles un lugar visible en esta casa que es de todos, para que en ella puedan descansar en paz.

Para eso se está construyendo un "cinerario comunitario", en la capilla de la Virgen de Luján que se encuentra a la izquierda del atrio, donde depositar las cenizas de nuestros queridos difuntos.

El cinerario será bendecido el próximo 2 de noviembre a las 19:30 horas, día de la conmemoración de los fieles difuntos. Invitamos a toda la comunidad a participar de dicha celebración.

Aquellas familias que deseen colocar las cenizas de sus difuntos en el cinerario parroquial, podrán informarse pasando por la Secretaría Parroquial (de lunes a viernes de 17 a 19h.).

Las actividades que van preparando nuestros corazones para el festejo central serán las siguientes:

Viernes 20 de octubre, de 16 a 18 horas, en la casa parroquial, el tradicional té de los abuelos.

Domingo 22 de octubre, a las 11 horas, misa en la plaza presidida por Monseñor Bergoglio. Nos unimos al festejo de los 50 años del Colegio Nuestra Señora de Luján.<

Jueves 2 de noviembre, 19.30 horas, bendición del cinerario comunitario.

También se realizará una muestra fotográfica recorriendo la historia parroquial.



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