Visitas únicas mensuales

website tracking stats

Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Diciembre 2006
Año V | Edición N° 53

Estación Villa Pueyrredón

Zamudio 5031 | Ciudad de Buenos Aires
redaccion@elbarriopueyrredon.com.ar
Reg. Prop. Intelectual 802.024 / Ley 11.723


Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Diciembre 2006

Edicion Diciembre 2006


Reflexiones desde un bodegón

Las piernas de Juan José Paso

Bajo el sugestivo título de "¿Dónde están las piernas de Juan José Paso?", el historiador barrial conocido por todos como "el Gordo Locura" pretendió editar un libro fundando una alucinada teoría histórica basada en la observación de la iconografía del Billiken.

Por Aldo Barberis Rusca

Si hubo un personaje peculiar entre los parroquianos habituales del bodegón, ese fue el Gordo Locura. Historiador, periodista y poeta el Gordo fue el encargado permanente de glosar cuanto acto público o privado aconteciera en el barrio.

Cuentan que desde chiquito había desplazado a la señorita Mafalda Quartucchi, titular de quinto grado, en la redacción de los discursos escolares. En el secundario fue responsable, no sólo de los discursos de las fechas patrias, sino que escribió las palabras de despedida de todas las promociones que concluían el quinto año desde que ingresó en primero; las del profesor Marziotta cuando se jubiló; las del centro de estudiantes durante las famosas tomas de colegio y las palabras del director Weiss cuando las tomas fueron sofocadas.

Locura se consideraba a sí mismo un trabajador de la palabra y, en consecuencia, no distinguía pelo ni marca al momento de escribir. Jamás le importaron las ideologías ni las condiciones personales de quienes le encargaban un discurso, una reseña o un recordatorio.

Dicen que, con cierta frecuencia, llegó a ponderar y vilipendiar al mismo personaje en distintos discursos encargados por facciones opuestas en la misma fecha.

Para lograr esto creó un método al que bautizó "redacción esquizofrénica" para lo cual suspendía su propia personalidad durante el proceso de escritura y asumía la de quien le realizara el encargo. Este método, evidentemente efectivo, lo obligaba a pasar largas horas con su contratante a fin de imbuirse de su personalidad, su ideología y su temperamento. Dicen sus detractores que era sólo una excusa para comer de arriba.

Todas, o casi todas, las fuerzas vivas del barrio contrataron alguna vez los servicios del Gordo Locura: la Cámara de Comercio e Industria, la Unión de Comerciantes (opositora de la anterior), las iglesias católicas y de las distintas denominaciones cristianas protestantes; las organizaciones judías, musulmanas y un par de sectas de imposible clasificación. Los "Amigos de la Estación"; la "Comisión Permanente de Festejos" (a la que algunos malintencionados llamaban de "Festejos Permanentes"), la "Sociedad de Socorros Mutuos", la "Asociación de Residentes Luxemburgueses" y cuanta agrupación política y social hubiera, confiaron en él para la redacción de sus discursos, revistas, folletos, etc.

Al considerarse un profesional el Gordo cobraba sus trabajos; y los cobraba muy bien. Justificaba el alto valor de sus escritos en el trabajo de investigación que le demandaban y en el detalle que ponía en la confección de sus semblanzas. Dicen que para el centésimo cumpleaños de cierto comerciante destacado, viajó hasta el pueblo natal del agasajado, ubicado en un remoto rincón del sur de Italia, a fin de recabar datos que le sirvieran en su semblanza. Lamentablemente lo que sería un discurso de festejo, terminó siendo leído ante su bóveda, pero no se desperdició. Aparentemente la verdadera ganancia en ese trabajo estuvo más en lo que cobró por ocultar lo averiguado que en la florida soflama.

Llegado a la madurez el Gordo Locura contaba con un importante capital, que había invertido conservadoramente en propiedades, lo cual le aseguraba una vida bastante más que cómoda. A partir de ese momento comenzó a elegir sus trabajos tomando solamente aquellos que le interesaban, ya sea por el desafío que implicaban o por lo que pagaran.

El tiempo libre, que ahora era mucho, lo aplicó en un proyecto que lo venía obsesionando desde su temprana infancia: la redacción de un libro de historia argentina.

El proyecto no era sencillo, para realizarlo debía demostrar una teoría por demás provocativa: a partir de 1810 el poder había sido tomado por una sociedad secreta compuesta íntegramente de hombres sin piernas.

La hipótesis partía de la observación de las láminas del Billiken en la cual todos lo próceres aparecían casi sin excepción en "plano americano", es decir de medio cuerpo hacia arriba.

Aparentemente el Gordo Locura había esbozado su teoría alrededor de los siete años de edad y desde entonces, y gracias al escaso tiempo que le dejaba su actividad de escritor de discursos a pedido, no había tenido tiempo de revisarla.

Demás está decir que, a poco de comenzar sus investigaciones, debió dejar de lado el libro, del cual sólo quedó el título: ¿Dónde están las piernas de Juan José Paso?.

Sin embargo Locura no se dio por vencido y, por una vez, se embarcó en la confección de un discurso sin cargo y en forma absolutamente desinteresada. Esta vez fue para el cierre del ciclo lectivo anual de la escuela donde había cursado toda la primaria y en la que había hecho sus primeras armas como escritor. Entre los asistentes al acto se encontraba la señorita Mafalda Quartucchi, ya jubilada, que no dejaba de observarlo con mirada torva mientras la directora, Margarita Pagés de Guaglianone, leía el discurso del cual transcribiremos algunas partes.

Más allá de las presentaciones de rigor, saludos a las "autoridades presentes, miembros del Consejo Nacional de Educación, presidente del Rotary Club, etc" y a las referencias al "fin de un ciclo en el que hemos tenido alegrías y tristezas"; el texto del Gordo Locura se adentró en consideraciones poco ortodoxas en los ámbitos escolares.

Las tiernas mentes infantiles, decía, son proclives a creer todo lo que los adultos les decimos y nosotros nos aprovechamos de esto para inculcarles cuanto conocimiento erróneo se nos cruza por delante.

No nos contentamos con enseñarles una historia lavada y descontextualizada; plagada de clichés y próceres de figurita sin brazos ni piernas, también debemos decirles que los americanos estaban cansados de ser colonia y decidieron emanciparse.

Nuestros niños ven la historia de la patria como una sucesión de figuritas de "próceres", hombres sin pasado que repentinamente toman decisiones inexplicables que los llevan al manual del alumno bonaerense, al Simulcop y, finalmente, en una apoteosis iconográfica, a la página central del Billiken, junto con la maqueta troquelada del cabildo y la casa de Tucumán.

Hoy, en tiempos de revisionismo, en lugar de mostrar el papel de la sociedad, del pueblo, en los procesos históricos, nos limitamos a cambiar los epígrafes de las figuritas para donde decía bueno poner malo y, donde decía héroe poner villano."

Al parecer, llegado este momento, la señorita Mafalda Quartucchi se levantó como pudo de su silla y arremetió a golpes de su bastón canadiense contra el Gordo Locura.

El tumulto subsiguiente fue previsiblemente aprovechado por los alumnos para dar rienda suelta a sus instintos y comenzaron a revolear todo lo que se les puso a su paso, sobre todo los mayores que revoleaban a los de primero inferior.

En defensa de la directora, Margarita Pagés de Guaglianone, se dijo que dado la confianza de la que gozaba el Gordo Locura, había leído el discurso sin revisar su contenido previamente. Sólo se libró de un sumario pidiendo un retiro anticipado.

El Gordo Locura fue dejando la escritura de a poco, ya no necesitaba trabajar y vivía de rentas, para dedicarse a su pasatiempo favorito: la pesca con mosca.

La señorita Mafalda Quartucchi, a pesar de su avanzada edad, fue designada por la supervisión del distrito para revisar y autorizar los discursos escolares.



Volver

Ir a Inicio

Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO

mural madres plaza de mayo

Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"

© Todos Los derechos Reservados 2011 ~ Rei-Elk ~