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Ignacio Di Toma Mues


Diciembre 2006
Año V | Edición N° 53

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Diciembre 2006

Edicion Diciembre 2006


El presupuesto 2007

Los números (no) cierran

Por Fernando Casasco

nieslsen y telerman

"Déjenlo a mi corazón, que siga contento y nada más. Déjenlo que cante alegre, no quiero que tenga algún pesar". Mientras resonaban aún en sus oídos los acordes de la chacarera que Mercedes Sosa acababa de cantar sobre el escenario del Teatro Colón, Guillermo Nielsen salía al pasillo para comprobar el motivo de los insistentes llamados a su celular. En cuanto logró comunicarse, su esposa le dio la mala noticia: la TV decía que el jefe de gobierno porteño Jorge Telerman lo acababa de echar del Ministerio de Hacienda. El mismo Telerman que hasta hace un instante había compartido con él y con otros funcionarios el palco principal del mayor coliseo argentino. Del corazón de Nielsen se fue toda la alegría y más fue su desazón al ni siquiera encontrar al jefe de gobierno en su regreso para la segunda parte del recital de la "Negra". Justo él, que había comandado junto a Roberto Lavagna el proceso de desendeudamiento de la Argentina, ahora debía hacer las maletas por proponer endeudar a la orgullosa ciudad de Buenos Aires. Algo que muchos no le perdonaron, incluido su propio jefe.

Una ciudad en rojo

Aún figura en los registros de la Legislatura: con el número 2994 y fecha del 12 de octubre de 2006 aparece el proyecto de ley "Presupuesto General de Gastos y Cálculos de Recursos de la Administración del Gobierno de la Ciudad Ejercicio Fiscal 2007". Su autor: Jorge Telerman. Más allá del dato estadístico, el jefe de Gobierno dio un paso más allá en lo simbólico y fue a la Legislatura a presentar en persona la iniciativa. "Es un presupuesto fuerte y audaz", se encargó de defenderlo apoyando las manos sobre las gruesas carpetas. La supuesta audacia del proyecto presentado por Telerman y diseñado por Nielsen residía fundamentalmente en un aumento de 2.000 millones en los fondos destinados a obras públicas, una materia muy sensible en un año electoral. Así el Ministerio de Obras Públicas veía aumentado en un 75% su presupuesto anual. Además se remarcó que del total del gasto, $ 6228 millones, el 63%, se reparten en áreas sociales, entre Educación, Salud, Desarrollo Social, Cultura y Vivienda.

Sin embargo, la mayoría de los legisladores que escucharon la presentación pusieron el foco sobre otro punto: la diferencia negativa de más de 1.100 millones entre los ingresos por $ 8730 millones y gastos por $ 9874,2 millones. Atajándose a la andanada que se le venía el ministro Nielsen explicó que "los ingresos tributarios no alcanzan para cubrir el nivel de inversiones previsto". Y adelantó que para palear parte de ese déficit la Ciudad saldría a colocar bonos por 660 millones de pesos, por primera vez luego de muchos años sin emitir deuda. Por otra parte, el funcionario se mostró inflexible. A pesar de prever un aumento en la recaudación del 17,4%, aseguró que el presupuesto "no contempla aumentos de sueldos".

"Esto así no pasa", era el comentario obligado de los legisladores en los días posteriores. Desde el kirchnerismo y el macrismo ponían el grito en el cielo por el endeudamiento y prestaban sus oídos a las quejas de los otros ministros por la intransigencia de Nielsen para atender las demandas de cada área. Un jefe de gobierno sin bancada propia, notó que tenía muy poco margen de maniobra para imponer entre los ediles su "audaz" presupuesto. Entonces, tras algunas reuniones con representantes de las fuerzas dominantes en el recinto, optó por el mal menor: deshacerse de su ministro, que de esta forma pasaba a transformarse en el único responsable de un proyecto que nació herido de muerte.

Nielsen despotricó públicamente: "Esto es una fantochada. Telerman piensa que gobernar es recibir artistas", enfatizó. Quien fuera presentado en su momento como la frutilla del postre del gabinete porteño, terminó quedando como "sapo de otro pozo", y ya se sabe como acaba ese tipo de batracios. Desde lo político tampoco se lamentó su salida, ya que para muchos el ministro era el vaso comunicante entre el jefe porteño y el proyecto político opositor de Roberto Lavagna rumbo al 2007, justo en un momento en el que el calvo Lord Mayor hace votos de su fe kirchnerista.

Una ciudad ¿sin déficit?

Como para que quedara clara la diferencia con su antecesor, Sergio Beros, el nuevo ministro de Hacienda, anunció apenas asumido que enviaría a la Legislatura un proyecto "sin déficit". Finalmente lo hizo el pasado 15 de noviembre, y exhibió el proyecto en el que no se prevé ningún tipo de endeudamiento. Los legisladores respiraron aliviados. La nueva norma – con gastos por $ 9.361 millones – incluye una "readecuación de los ingresos previstos" para hacer frente a la diferencia de 555 millones con el presupuesto 2006. Además, disminuye gastos en la administración gubernamental, servicios sociales, servicios económicos, defensa y seguridad, y el pago de deuda. Pero sobre todo habrá reducciones en el monto destinado a obras públicas (190 millones menos), piedra fundamental del anterior proyecto. "La idea era reducir la cantidad de obras nuevas que no afecten el desarrollo de la Ciudad y continuar con las obras de mantenimiento para que no se vea afectada la infraestructura", explicó Beros.

De todos modos, gran parte de la suerte del nuevo presupuesto depende de que la Ciudad pueda acrecentar sus ingresos. Con ese propósito el Ejecutivo también presentó un proyecto de reforma fiscal, que prevé la posibilidad de embargar cuentas bancarias de morosos, lo que generó escozor en muchos legisladores.Tras la iniciativa oficial vieron crecer la sombra de Santiago Montoya, el polémico director de Rentas bonaerense. Más allá de que el estilo del "afrancesado" jefe de Gobierno diste mucho del campechano funcionario de Felipe Solá, es muy difícil que el proyecto se transforme en ley tal como lo presentó el Ejecutivo. Sí, en cambio, habría modificaciones en algunos aspectos relacionados con el pago del impuesto de sellos a la transferencia de inmuebles (lo pagarían las propiedades con valor superior a $350 mil o $450 mil, y no las mayores de $200 mil como pretendía el GCBA); mientras que pagarían patente los vehículos de más de 12 años que valgan más de $15 mil. Para momentos menos álgidos en lo político quedará el recálculo de las tasas de ABL, ya que según Beros el jefe de Gobierno ordenó "no aumentar los impuestos".

Más allá de ciertos detalles financieros, la sensación generalizada fue que el Ejecutivo se sacó el problema de encima con la presentación de ambos proyectos. Ahora la última palabra la tendrá la Legislatura, quien se propone tratarlos en los primeros días de diciembre. Varios diputados ya alzaron la voz contra algunos defectos graves del presupuesto, que venían del original de Nielsen: entre otros, criticaron el recorte presupuestario de 47 millones para el Hospital Garrahan; las reducciones en infraestructura escolar; y el ya mencionado "aumento cero" para los trabajadores estatales. Lo más importante era que los números cerraran sin déficit. Pero hay una gran diferencia entre un presupuesto sin déficit y una ciudad sin déficit. Materia pendiente para funcionarios y legisladores.



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