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Ignacio Di Toma Mues
Agosto 2007
Año VI | Edición N° 61
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Agosto 2007
A sólo 200 kilómetros de la capital provincial, en la localidad de Ibarreta, alrededor de 50 familias trabajan diariamente en la obtención de harina de algarroba y en la siembra de pasturas, en su firme intento por hacer del monte una opción sustentable.
"En el monte está la vida. Acá el alimento no nos falta;
no tenemos lujos, pero en la ciudad pasaríamos hambre"
Productora de Colonia Ismael Sánchez.
Los algarrobos constituyen una de las especies forestales más representativas de los bosques nativos del Gran Chaco. Los mismos cumplen funciones vitales dentro de estos ecosistemas. En relación con el suelo, contribuyen a la captación y retención de agua, así como a la fijación de nitrógeno. También son fundamentales para la fauna silvestre, proveyendo refugio y alimentación.
Especialmente para los pobladores indígenas y campesinos de esta región, los bosques en general y los algarrobos en particular, representan un valioso recurso para sus economías, a partir de los múltiples usos que han ido desarrollando con el paso del tiempo. Sin embargo, cada vez quedan menos.
Los protagonistas
"Somos familias de campesinos criollos del centro de Formosa, que vivimos de lo que producimos en nuestra tierra y nos prodiga el monte chaqueño". Con el cuidado del monte como horizonte y el asesoramiento del GESER, Grupo de Estudios sobre Ecología Regional (una ONG formada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA que aporta conocimientos e ideas que, juntos, ponen en práctica en el campo), a fines del año 2003 un conjunto de pequeños productores y productoras comenzaron a complementar su tradicional producción agro-ganadera con el desarrollo de prácticas alternativas basadas en el aprovechamiento sustentable de los recursos del bosque nativo.
Siendo que la explotación maderera y los desmontes están reduciendo la población rural hasta niveles preocupantes. Y, precisamente para evitar la desaparición del algarrobo y ayudar a los y las productoras a construir una alternativa sustentable, los miembros del GESER les propusieron a los productores comenzar a producir harina con el fruto de dicho árbol: la algarroba. "Siempre supimos que la algarroba estaba ahí, pero no la valorábamos. Antes vendíamos el rollizo (tronco). Hoy, en cambio, lo aprovechamos de manera sustentable", señala uno de ellos.
En este contexto, la producción de harina de algarroba y de hierbas aromáticas y medicinales, resultaron fundamentales para fortalecer una estrategia diversificada, que les permitiera ofrecer productos más variados y de mayor calidad.
Harina de algarroba: un alimento especial
La recolección de la vaina de algarrobo se inicia en diciembre, cuando el árbol da los frutos. Entre ese mes y el siguiente se hace la cosecha manual, que el año pasado fue de 2200 kilos. Luego, con los dos molinos de martillo, comunitarios, se realizan dos moliendas, que dan como resultado una harina "dulzona" que puede ser utilizada en la elaboración de panificados e, incluso, para acompañar lácteos, tal como se hace con los cereales.
"Cuando comenzamos con este trabajo mucha gente se reía y nos preguntaban por qué hacíamos cosas de indios, por el uso que le queríamos dar a la algarroba. Sin embargo nosotros necesitábamos ver qué resultado obteníamos y hoy podemos decir que vale la pena", cuenta una productora. Otro productor agrega que todas las actividades que están emprendiendo, desde la harina hasta la apicultura y las hierbas aromáticas, representan un nuevo ingreso, más allá de las labores que cada uno de ellos venía desarrollando, como la cría de vacunos y animales de granja, la huerta y la siembra en pequeña escala de maíz, algodón y maní. "El trabajo nos dignifica, nos posibilita mandar a nuestros hijos al colegio. A partir de buscar nuevas alternativas productivas vamos a ser independientes", asegura.
Sin embargo, la posibilidad de que este proyecto prospere y crezca depende, en gran medida, de que se difundan los aspectos positivos de este alimento, fundamentalmente, su alto valor nutricional. "Si logramos una buena organización comunitaria podremos hacer muchas cosas, cuesta pero es muy necesaria", apunta otro productor, con la claridad de quien entiende que los éxitos individuales se desvanecen casi con la misma rapidez que algunos montes vecinos.
¿Cuáles son las ventajas de este producto?
La harina de algarroba es un alimento ancestral, conocido y utilizado por las diferentes etnias que pueblan el Gran Chaco, que aún realizan festejos relacionados con la época de fructificación del algarrobo ya que representa el inicio de la época de abundancia en los bosques de la región.
Además de ser un producto natural que se obtiene sin uso de agroquímicos, la harina de algarroba presenta un elevado valor nutricional, ya que es muy rico en fibras, proteínas y sales minerales (hierro y calcio). Es además un alimento muy energético, apto para celíacos (fenilcetonúricos) y que en distintas preparaciones tiene un sabor parecido al chocolate.
¿Por qué producir así y no de otra forma?
"Esta región chaqueña tiene vocación forestal, debido a que la tierra necesita del bosque arriba. Si lo quitamos, enseguida perdemos todos los nutrientes, el suelo comienza a endurecerse y se torna improductivo. Así es como tenemos en la zona un montón de emprendimientos abandonados, porque en diez años de una muy buena agricultura se liquidó toda la materia orgánica que los bosques acumularon en cientos de años", explica uno de los asesores.
Los habitantes de la zona también lamentan lo que ocurre en el monte. "La pobreza que nos dejan cuando desmontan y queman algarrobos, lapachos. Se van los animales, nos quedamos sin miel silvestre. Es muy triste, vienen y tiran todo", reflexionan.
Grupo Comunitario de Compras
El sábado 1 de septiembre, a las 11:30 horas,
quienes elaboran alimentos con esta harina de algarroba
visitarán nuestro barrio y nos mostrarán sus posibilidades.
Lugar del encuentro:
Centro Cultural Nunca Más.
Nazca 5099, esquina J. L. Cabezón.
Están todos invitados.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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