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Ignacio Di Toma Mues
Octubre 2007
Año VI | Edición N° 50
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Octubre 2007
Petit Hotel de Rodríguez Peña 90
y B. Mitre en venta, en peligro
cierto de demolición.
Por Haydée Breslav,
para la Cooperativa de Editores de Publicaciones E.B.C.
"Ahora es un hueco enorme y nada más / tumefacto de estrellas y de sombras." Así termina el poema "Casa derribada" que uno de los mayores líricos porteños, Baldomero Fernández Moreno, escribió en 1933. Tres cuartos de siglo después, de resultas del auge inmobiliario, las demoliciones continuas e indiscriminadas constituyen -literalmente- un golpe más a nuestra identidad. Valiosos exponentes de nuestro patrimonio arquitectónico y construcciones distintivas de la fisonomía barrial caen para ceder terreno a edificios disociados de su entorno, sobre el que influyen negativamente, y que desde luego no son destinados a escuelas, hospitales, viviendas populares ni ningún otro uso comunitario. Este trabajo describe el fenómeno y pone de manifiesto las actividades de organizaciones vecinales a cuyas instancias varios diputados de la Ciudad presentaron en la Legislatura sendos proyectos para tratar de detener la corriente demoledora.

Edificio de Montevideo 1244/50. La justicia dictó una medida cautelar para impedir su demolición
Los proyectos
Al cierre de esta edición continuaba siendo objeto de debate por los miembros de la Comisión de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico de la Legislatura porteña un proyecto de ley -cuya parte resolutiva publicamos íntegra en lugar aparte- que es el resultado de la unificación de otros tres, presentados oportunamente por Teresa de Anchorena (Coalición Cívica), por esta diputada en conjunto con Fernando Caeiro (CC) y por Jorge Enríquez (Juntos por Buenos Aires). A último momento presentó también un proyecto en ese sentido Inés Urdapilleta (Frente para la Victoria).
El proyecto unificado plantea, entre otras cosas, la declaración de la emergencia patrimonial en la Ciudad por un año, y la suspensión por igual término de las demoliciones de los inmuebles incluidos en la categoría "Edificios Representativos" de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural del Gobierno de la Ciudad, así como de aquellos construidos con anterioridad al 31 de diciembre de 1941 y ubicados en el polígono propuesto para ser declarado Paisaje Cultural Mundial, y de los galardonados con el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.
En los considerandos se expresa, acerca de los proyectos originarios, que "los tres proyectos en cuestión tienen por objetivo la salvaguarda del patrimonio arquitectónico y cultural de esta ciudad que es considerada una de las más importantes del mundo y con una proyección cultural y turística internacional de primer orden…"
Se hace constar asimismo que "ese patrimonio está constituido por inmuebles de diferentes escalas y significación que expresan su diversidad y riqueza y son testimonio tangible de su evolución histórica, entre los que encontramos algunos de valor singular que son hitos urbanos y otros que, aunque más modestos, definen con su presencia el ámbito en que se emplazan."
"Basta de demoler"
Las iniciativas legislativas han procurado responder a las quejas, protestas y reclamos de organizaciones vecinales con motivo de las demoliciones continuas e indiscriminadas que se realizan en distintos barrios de la ciudad.
Las primeras manifestaciones surgieron de vecinos de la Recoleta vinculados por el quehacer cultural, quienes decidieron conformar el grupo "Basta de demoler", según informaron, "ante la falta de respuesta de las autoridades" y con el objeto de "intentar detener la demolición de nuestro patrimonio arquitectónico, de nuestra identidad, de la belleza que apreciamos los vecinos y los turistas nacionales y extranjeros que nos visitan."
El grupo observa asimismo que "el problema no se circunscribe a nuestro barrio, sino que la fiebre de las demoliciones se está llevando en pocos meses cuadras enteras de casas típicas en Caballito, el Abasto, Almagro, Palermo, etcétera.
Y subraya: "Si los vecinos no paramos esto, en pocos años estaremos viviendo en una ciudad ajena a nosotros mismos, plagada de edificios de vidrio y aluminio que reemplazaron a los típicos de la ciudad, de la que se llevaron nuestra historia y nuestra identidad arquitectónica y edilicia."
Para llevar a cabo sus objetivos, el grupo definió cuatro líneas de acción: manifestar en casas por demoler, contactarse con legisladores, presentar recursos de amparo ante la Justicia y establecer comunicación con todos aquellos interesados en el problema y planear estrategias para actuar en conjunto.
Asimismo, el 2 de setiembre último más de veinte organizaciones no gubernamentales encabezadas por el grupo y con la participación de figuras de las artes, las letras y el espectáculo, presentaron al jefe de Gobierno y a la Legislatura una solicitud de declaración de "Emergencia Patrimonial."
En los fundamentos de esa solicitud se señala que "según información del diario 'La Nación', en Buenos Aires se demuelen dos casas por día, incluyendo en esta estadística tanto pequeñas viviendas familiares como importantes edificios" que "sólo en Recoleta se han demolido en los últimos quince meses más de veinte petits hoteles" y que "en Almagro y Boedo, zonas que nos identifican con las raíces del tango, cuadras enteras con casas bajas y casonas están siendo arrasadas en una proporción alarmante", mientras que "enormes zonas de la ciudad con gran superficie de terrenos aptos para la construcción y libres de edificios valiosos están postergadas y sujetas a un abandono incomprensible."
Por otra parte, recientemente la Cámara de Apelaciones rechazó las interpuestas por el Gobierno de la Ciudad y por la empresa demoledora y ratificó la medida cautelar dispuesta por el juez Gallardo ante once amparos presentados por los vecinos de "Basta de demoler" a los que se sumaron los de los diputados Anchorena y Enríquez, para proteger de la inminente demolición al edificio de la calle Montevideo 1244, donde funcionó la Defensoría del Pueblo, hasta que sea catalogado como "patrimonio histórico".
El patrimonio arquitectónico en proceso de extinción
Santiago Pusso, coordinador general de "Basta de demoler", señala cuáles son a su juicio las causas del fenómeno: "Debido al boom de la inversión inmobiliaria, nuestro patrimonio arquitectónico queda hoy en día librado a los vaivenes circunstanciales de los intereses económicos de las empresas de la construcción. Se derriban casas y edificios valiosos desde el punto de vista histórico o arquitectónico para construir torres, quitándole identidad a la ciudad entera." Y advierte: "Nuestro patrimonio arquitectónico está en proceso de extinción."
Haciendo un poco de historia, rescata la esforzada labor de quienes construyeron la ciudad: “Desde las sencillas construcciones de la Gran Aldea hasta las grandes obras de la urbe de principios del siglo XX, distintos constructores y arquitectos fueron conformando nuestra ciudad con el criterio de transmitir belleza a través de sus obras, contribuyendo con su esfuerzo al bien común y al progreso integral de los ciudadanos.”
Destaca la responsabilidad que le cabe a la ciudadanía en la defensa de ese legado: “La preservación y el cuidado del patrimonio heredado son deberes que tenemos que asumir como ciudadanos a fin de asegurar la continuidad en el tiempo de esas preciosas construcciones, de modo que puedan ser disfrutadas por las generaciones actuales y futuras.”
Y recalca la necesidad de incorporar la herencia cultural a los avances del progreso: “La protección de las antiguas construcciones no está reñida con el progreso; por el contrario, preservar los bienes estéticos es parte de un verdadero progreso.”
Abrir el debate
Por su parte Juan Vacas, uno de los más jóvenes y activos integrantes del grupo, pone énfasis en la necesidad de instalar la discusión y el debate: "La crisis en que se encuentra Buenos Aires con respecto a la falta de planificación, particularmente agudizada en el actual marco de construcción indiscriminada, entraña un debate que, según parece, los dirigentes están desoyendo voluntariamente.
Sin embargo, que una ciudad - y su pueblo- deban defender su identidad es una exigencia que finalmente aflora a la superficie; y la discusión sobre la destrucción del patrimonio arquitectónico necesariamente implica pensar qué ciudad estamos construyendo."
No obstante, reconoce los obstáculos que se oponen a que ese debate se efectivice: "Basada en la feroz dicotomía destrucción-construcción, la vorágine inmobiliaria no parece dar lugar a ningún tipo de discusión de fondo, llevando incluso a creer que aquello que hoy se construye será considerado como patrimonio por los ciudadanos del mañana. Pero pretender que cualquier construcción actual es incluso 'una obra de arquitectura' suena a sarcasmo, o a ujn estúpido optimismo en la imagen que aquellos que vendrán tendrán sobre nosotros y nuestro tiempo."
Y alerta sobre la gravedad y continuidad del fenómeno: "Cada mes la ciudad de Buenos Aires pierde edificios emblemáticos de su reconocido y admirado patrimonio arquitectónico. En todos los casos, los terrenos en que estaban estas obras fueron ocupados por densos edificios de viviendas de mayor altura que no parecen encuadrar nunca en el contexto inmediato, alterando las alturas la cuadra, el tejido e incluso el barrio."
Pero encuentra que las actuales circunstancias pueden constituir un nuevo estímulo para la discusión y la participación ciudadana: "Los movimientos de vecinos ya preocupados por la construcción descontrolada de torres o las infraestructuras colapsadas, encontramos en el llamado de atención por la destrucción de las identidades de nuestros barrios una causa en común que reimpulsa la discusión profunda sobre la ciudad con renovado y vigoroso impulso." Y concluye: "Es hora de que quienes estamos en contacto con estas realidades actuemos."
Patrimonio común y derecho de propiedad
Con respecto a la supuesta contraposición entre la preservación del patrimonio común y el derecho de los propietarios de inmuebles, la abogada María Carmen Arias Usandivaras es terminante: "No tiene que ser así, pues ambos intereses deben ser compatibles: no hay que olvidar que un propietario es también ciudadano con derechos y obligaciones, que no vive aislado, sino que está inserto en una sociedad jurídicamente organizada a través de normas de distinta jerarquía."
La profesional cita en primer término a la Constitución Nacional, que en su artículo 14 dispone que propiedad todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos, conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio, a saber: (…) de usar y gozar de la propiedad..."Por consiguiente", explica, "no existe un derecho absoluto y éste puede ser restringido por una reglamentación que no afecte su espíritu, con miras al bien común." Y añade que "en el artículo 41, en cuanto al medio ambiente y su preservación, se establece que las autoridades proveerán (…) a la preservación del patrimonio natural y cultural.
En cuanto a la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, enumera los artículos 26 (El ambiente es patrimonio común. Toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano, así como el deber de preservarlo y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras), el 27 (La Ciudad des arrolla en forma indelegable una política de planeamiento y gestión del ambiente urbano (…) Instrumenta un proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente que promueve (…) la preservación y restauración del patrimonio natural, urbanístico, arquitectónico…), 30 (Establece la obligatoriedad de la evaluación previa del impacto ambiental de todo emprendimiento público o privado) y 32 (Esta Constitución garantiza la preservación, recuperación y difusión del patrimonio cultural, cualquiera sea su régimen jurídico y titularidad, la memoria y la historia de la ciudad y sus barrios).
Y con referencia al Código Civil, expresa la letrada: "El artículo 2513 estatuye el derecho a usar y disponer de la cosa según un uso regular. Nótese que antes de la reforma de la ley 17711 (1968) en este artículo se establecía que el propietario podía destruir o desnaturalizar la cosa; como puede apreciarse, se ha avanzado en considerar a la propiedad como un bien social en beneficio de la comunidad. El dueño no puede hacer lo que quiera con ella. Existe todo un capítulo de restricciones al dominio y en el artículo 2611 se afirma que estas limitaciones se rigen por el derecho administrativo. Es el Estado quien debe regularlo.
Otras reglamentaciones se manifiestan en el mismo sentido: "Si nos atenemos a todas las reglamentaciones que existen para la ciudad de Buenos Aires, léase Código de Edificación y Código de Planeamiento Urbano, nos están demostrando que el dominio del propietario no es absoluto pues para que pueda realizar una obra debe presentar planos, tener en cuenta la zonificación, altura, habilitaciones, etcétera, que son, a no dudar, restricciones y límites al dominio en aras al bien común de la sociedad.
En el Código de Planeamiento Urbano existe una sección, la 10ª, que trata de la preservación del patrimonio, catalogación de inmuebles, etcétera, y además las compensaciones que pueden recibir los propietarios para tener su vivienda catalogada como bien histórico o patrimonial. El derecho a la propiedad se manifiesta en usar y disponer de ella, con las limitaciones impuestas por las leyes ya reseñadas."
Finalmente, indica: "Para defender estos derechos los ciudadanos podemos iniciar acciones de amparo ante los jueces, para que no sean letra muerta. Están normados en el artículo 43 de la Constitución Nacional y en el 14 de la Constitución de la Ciudad Autónoma, y los vecinos estamos legitimados para promover estas acciones y así preservar el patrimonio cultural e histórico de la ciudad."
Por último
Siempre sostuvimos que son los poetas quienes escriben la verdadera historia. Abrimos esta nota con una queja de Baldomero; elegimos cerrarla con una exhortación del gran Raúl González Tuñón: “Dejen allí esa casa de la esquina con cielo / de pie, como la tarde.”
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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