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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Mayo 2007
Año VI | Edición N° 58

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Mayo 2007

Edicion Mayo 2007


Engaños y Castigos XV

Por Alejandro Kosciukowicz

La mañana del 2 de abril de 1982 la noticia de la recuperación del archipiélago de las Malvinas disipó rápidamente el malestar creado por la brutal represión, apenas tres días antes en un manifestación obrera en Plaza de Mayo.

Inmediatamente esa misma Plaza de Mayo se pobló de una colorida multitud que apoyaba frenéticamente el accionar de la Junta Militar contra los invasores británicos que habían mancillado el honor nacional.

Paralelamente, luego de la rendición británica, comenzaba una desigual batalla: la diplomática.

Nicanor Costa Méndez – canciller argentino – viajó a la sede de las Naciones Unidas. La diplomacia británica actuó en forma contundente y logró que se condenara la acción argentina. Se intimó a la junta militar para que retirara inmediatamente las tropas y devolviera el mando a las autoridades británicas.

La República Argentina resistió la aplicación de la resolución de la Naciones Unidas. Para ello solicitó a la Organización de Estados Americanos (O.E.A.) la aplicación del Tratado Interamericano de asistencia recíproca (T.I.A.R.). La primera reunión se llevó a cabo el 20 de abril y el resultado fue más que alentador: 18 votos a favor de la Argentina y 3 abstenciones. Una de esas abstenciones fue la de Estados Unidos.

E.E.U.U. y el Reino Unido concretan una reunión de "parientes" y aliados privilegiados. Eso determinó el accionar posterior de los estadounidenses: el T.I.A.R., que había sido convocado en la crisis de los misiles en Cuba, fue desconocido en la práctica durante el conflicto por Malvinas.

El T.I.A.R. fue creado el 2 de septiembre de 1945 en la ciudad brasileña de Petrópolis, por 20 estados americanos que participaban en la "Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y de la Seguridad Continentales". Fue excluida Nicaragua por tener un gobierno de facto.

La principal función del T.I.A.R. es: la misión de instrumentar la defensa del continente americano de cualquier potencia que lo amenace. Puede actuar si las Naciones Unidas lo autoriza. Esta fue la primer batalla perdida.

El Reino Unido tomó conocimiento de la operación de desembarco sólo 3 días antes de consumarse. Por lo tanto, el alerta temprano del eficiente servicio diplomático inglés pudo concretar un sólido frente contra la acción argentina.

El 1º de abril cuando la flota de recuperación se aproximaba al archipiélago, Ronald Reagan - presidente de los E.E.U.U. – llamó por teléfono al Gral. Galtieri – presidente de facto de la argentina – y, claramente, durante 50 minutos trató de convencerlo para que desistiera de la operación en marcha. Le advirtió que Margaret Thatcher (primera ministra británica), sin la menor duda, tomaría la decisión de responder militarmente. Finalmente, Galtieri responde que la decisión estaba firma y que no había vuelta atrás.

El estado de guerra es difícil de percibir en los primeros días ya que uno de los beligerantes estaba lejos del teatro de operaciones. Se llegó a especular que "nunca llegaría". Así fue transcurriendo ese abril de 1982. Con la certeza dual de: "nunca llegarán" y la firme determinación de enfrentarlos "hasta la victoria final".

El bloqueo naval, a partir del 12 de abril, complicó el abastecimiento que pasó a ser aéreo casi en su totalidad.

Las victoriosas tropas argentinas cambiaron la rutina aquel 2 de abril. En realidad la rutina se alteró el día anterior. Con el único medio informativo, la radioemisora de Puerto Stanley, el gobernador Rex Hunt le comunica a la población:

"Hay una gran evidencia que las Fuerzas Armadas Argentinas se preparan para invadir las islas". Los primeros combates comienzan a las 5 horas del día 2 de abril. A las 6 y 25 se rodeó la casa de gobierno y se intimó la rendición. El gobernador se negó y continuaron los combates. Alrededor de las 8 se interfirió la radio y el mando argentino emitió el siguiente mensaje: "Es un llamado al gobierno colonial de las Islas Malvinas. Tenemos una gran fuerza, queremos ser fieles a nuestros principios cristianos y occidentales y no queremos hacerles ningún daño. Queremos que todos estén bien." La población permaneció en sus casas todo el día 2 de abril.

El 3 de abril pudo salir para hacer sus compras. El día anterior el Gobernador militar, Gral. Osvaldo Jorge García, emitió un comunicado: "No vamos a dejar que nadie se quede contra su voluntad. Quienes quieran abandonar las islas podrán hacerlo sin inconvenientes. Un puente aéreo entre Malvinas y Comodoro los llevará hasta el continente".

Así comenzó la relación de las fuerzas de recuperación y la población "autóctona" de las islas. Sin ningún indicio del otrora poder militar británico (el mismo día 2, luego de la rendición del gobernador, en forma perentoria se trasladó a éste y a las rendidas tropas a Montevideo) comenzó la tarea de "argentinizar" a estos "nuevos" ciudadanos argentinos de habla inglesa.

Con la bandera Argentina en todos los ámbitos de las islas, la sociedad dio todo su apoyo a la Junta Militar. Un exultante Galtieri, disfrutó de las mieles de la victoria en una Plaza de Mayo colmada de familias con los colores patrios. Galtieri logró unir a todos los argentinos.

A pesar de los comunicados de la Junta que planteaban como muy favorable la posición adoptada por la Argentina. La situación real era muy distinta: el Reino Unido, con la mediación de los E.E.U.U. presionaba con una salida diplomática favorable a los intereses británicos. Galtieri sabía que si en ese momento abandonaba Malvinas su gobierno caería.

El plan original era precisamente el de cambiar el status de las islas mediante el desplazamiento de las autoridades británicas y de las tropas destacadas en las islas. Luego de una rápida tarea de "limpieza", las fuerzas argentinas en las islas dejarían una fuerza simbólica de carácter policial apara mantener el orden.

Se entregaría el gobierno a las Naciones Unidas para que enviara a los "cascos azules". Esto provocaría un gobierno tripartito cobijado por las banderas de la Argentina, del Reino Unido y de las Naciones Unidas.

La suma del mesianismo de Galtieri, de la presión estadounidense y de la acción de algún vecino "díscolo" hicieron estéril los buenos oficios de otros país vecinos que ayudaron de buena fe.

La guerra fue transformándose en una certeza, que se hizo carne. Comenzaron a difundirse recomendaciones por eventuales ataques al territorio continental.

En las Malvinas se consolidaba el dispositivo militar para convertir a las islas en una fortaleza. El movimiento entre el continente y las islas se tornó intenso, llevando personal y equipos.

El 7 de abril asumió el General Mario Benjamín Menéndez como gobernador, coordinado con el triunvirato integrado por el Contraalmirante Carlos Busser, el General Américo Daher y el Brigadier Helmut Conrado Weber. Así el manso pueblo argentino que había eludido todos los conflictos bélicos en el siglo XX comenzaba a velar sus armas.



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