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Ignacio Di Toma Mues
Agosto 2007
Año VI | Edición N° 61
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Agosto 2007
Ruidos molestos, malos olores, conflicto de consorcios. Problemas tan cotidianos como estos podrían ser resueltos en la justicia rápidamente si se aprobara la creación de los tribunales vecinales, que dispone la Constitución porteña.
Por Martina Noailles, para la Cooperativa de Editores EBC
Una mañana, Pedro miró por la ventana y no encontró el sol. No estaba nublado, sin embargo algo tapaba la luz que daba vida a sus flores. Miró y volvió a mirar, hasta que logró descubrir qué era lo que estaba sucediendo: su vecino había decidido elevar su medianera un metro y medio más. Furioso, tocó el timbre y se insultó con el hombre de al lado. Los gritos de uno y otro quedaron en la nada. Los dos decían tener la razón.
Si alguna vez se aprueba en la Legislatura alguno de los siete proyectos que plantean la creación de los Tribunales Vecinales, Pedro y su vecino tendrían la posibilidad de que rápidamente sea la Justicia la que resuelva el conflicto. Sí, rápidamente. Con celeridad, una característica que no tiene la Justicia lenta, burocrática e ineficiente de este país.
Pero no es tan sencillo. Para que esto ocurra y muchos porteños puedan acudir en su barrio a un tribunal que se base en principios como la informalidad, la inmediatez y la celeridad, debe avanzarse en la división de la Ciudad en comunas. Porque, según la Constitución porteña, debe existir un tribunal por cada comuna. Sin comunas no hay tribunales.
"Hay problemas que no podés llevar a la justicia ordinaria porque se te ríen en la cara. Con la justicia vecinal se podrían resolver conflictos que a veces terminan de manera violenta", sostiene Evangelina Perri. Desde hace poco más de un año, Evangelina es parte de la Mesa de Trabajo por la Justicia Vecinal, un grupo de vecinos, abogados y miembros de distintas organizaciones que se reunían por el tema comunas y terminaron empujando, además, la creación de estos tribunales.
La mayoría de los porteños desconocen que la ausencia de una Justicia vecinal viola la Constitución local. Tampoco saben cuál sería su finalidad, las cuestiones que debería atender ni las ventajas que acarrearía para el vecino y para la propia justicia ordinaria.
La cláusula transitoria 12 e) de la Constitución porteña establece que "la Legislatura creará los tribunales de vecindad en cada comuna, que estarán integrados por tres jueces, no pudiendo ser todos del mismo sexo. Sin perjuicio de la competencia que la ley determine, deberá entender en materia de vecindad, medianería, propiedad horizontal, locaciones, cuestiones civiles y comerciales hasta el monto que la ley establezca, prevención en materia de violencia familiar y protección de personas. El funcionamiento de estos tribunales, queda sujeto al acuerdo que el Jefe de Gobierno celebrará con el Gobierno Nacional con el objeto de transferir las competencias y partidas presupuestarias que correspondan".
En esta última frase está claro el segundo escollo que se debe superar para que existan los tribunales. "Es necesaria la transferencia de competencias de Nación a Ciudad, para que por ejemplo, el tema de propiedad horizontal que hoy tendría un juzgado civil, sea resuelto por la justicia vecinal", explica Marta Talotti, legisladora del Frente para la Victoria y autora de uno de los proyectos que ya perdió estado parlamentario tres veces por no haber sido tratado en el recinto.
"Actualmente existen las mediaciones comunitarias pero no es lo mismo", aclara Evangelina, que ya se convirtió en una experta en el tema. "En las mediaciones no es obligatoria la concurrencia.
Además, si no se llega a un acuerdo entre las partes, no hay obligación de cumplir lo que decida el mediador". En cambio, si alguien no concurre a una cita del Tribunal Vecinal es obligado a ir por la fuerza pública, y la decisión de los jueces, de no cumplirse, puede derivar en una sanción.
La inmediatez de este tipo de justicia permitiría el contacto directo con las personas que resuelven el conflicto. No un juez solo, resolviendo en su despacho, sino un grupo de tres que resuelven con la presencia de los involucrados. "Los jueces conversarían con las partes, son amigables componedores para llegar a algún acercamiento entre los vecinos, para ver quién tiene razón", sostiene Evangelina.
"La vecinal no es una justicia de menor cuantía, es la que debe tratar el problema del vecino, al que nosotros debemos buscarle una solución saliendo del modelo tradicional de justicia que lo deja fuera. La justicia es un servicio, no importa la magnitud del problema", expresó la presidenta del Consejo de la Magistratura de la Ciudad, Carla Cavaliere, durante un encuentro que el pasado 11 de julio reunió a personalidades del ámbito judicial para dialogar sobre la consolidación de la autonomía de la Ciudad, una autonomía que por ahora es más enunciativa que real.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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