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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Agosto 2007
Año VI | Edición N° 61

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Agosto 2007

Edicion Agosto 2007


Villa Pueyrredón cumple cien años

Sociedad de Fomento 1921

Sociedad de Fomento Pueyrredón Sud. Artigas 4851. Año 1921
(Foto: Libro ‘‘Nuestra Querida Villa Pueyrredón’’ de Enrique Pereda)

Por Alejandro Kosciukowicz

¡Qué hermosa era mi Villa! ¡Qué hermosa es mi Villa!

Estas dos expresiones que enlazan la primera edad con la tercera de quien esto escribe, es la mejor síntesis de los que siente el corazón en una nostálgica mezcla, de muchas alegrías y algo de pena también.

Esta Villa Pueyrredón pujante de hoy que apunta al cielo, va reemplazando a la otra que comenzó hace cien años modesta y "horizontal". En la década del ’50 aún quedaban en pie la mayoría de las casas levantadas a partir de la segunda década del siglo XX.

Las primeras eran de chapa "canaleta" y maderas machimbradas (unos 40 cmts.) para evitar la humedad del contacto con la tierra. Con "galería" para proteger las entradas de las habitaciones, con la cocina y el baño separados por razones obvias.

Plaza Alem

Plaza Alem año 1925

Se cocinaba con leña en el fogón y luego, lo moderno fue hacerlo en el calentador y el quemador "primus" con kerosén y a bomba en el tanque. Todas las cocinas estaban tiznadas al igual que las morochas cacerolas.

Había tierra libre alrededor de la casa. Jardín al frente donde era común plantar limoneros y jazmines; en el fondo higueras, nísperos y toda clase de cítricos que compartían el lugar con gallineros y la huerta familiar. El frente era de alambre artístico, cubierto por glicinas o ligustre. La vereda de ladrillos permitía llegar los días tormentosos, pues las calles se tornaban intransitables ante la menor lluvia, flanqueadas por los infaltables y mal olientes zanjones.

Nazca y Mosconi en 1983

Nazca y Mosconi año 1938

Lentamente, en esa década del ’50, fue cambiando el panorama. Los terrenos baldíos que abundaban al principio, prácticamente habían desaparecido al final. Así fue desapareciendo aquella Villa Pueyrredón de verde exuberante por la cantidad de vegetales que albergaba. La segunda gran pérdida, que caracterizó a las siguientes décadas, fue la desaparición de las casa de segunda generación. Estas eran de mampostería, las que desplazaron a las de chapas en la década del ’10, cuando comenzó a venderse lotes con 10 mil ladrillos incluidos.

Así nacieron algunas de las casas que aún vemos. Con el tendido de la red cloacal y la pavimentación de las calles, la arquitectura cambió la forma de las viviendas. Incorporó al baño en el interior y la llegada del gas jerarquizó definitivamente a la cocina, a la que se dedicó un lugar preferente. Quedaron atrás todas las penurias de los primeros años, a un precio que bien vale el progreso, pero que no deja de arrugar el corazón cuando la nostalgia nos acosa.

Fábrica Grafa antiguamente

Fábrica Grafa año 1935

Así fue parte de la historia de los últimos 100 años, pero hay otra historia, aquella que antecede a la Villa misma. Una historia de pioneros que se animaron a esta tierra feroz y "orillera". Orillera desde prácticamente 1580, cuando Juan de Garay funda por segunda vez la ciudad, y se toman como frentes de las "suertes" ( propiedades adjudicadas) a las costas del Río de la Plata y las del Riachuelo.

Los lotes diferían en la dimensión de sus frentes, pero invariablemente eran de una legua de fondo. Como la mejor vía de comunicación era la fluvial (faltaban caminos) la ciudad se expande hacia el norte y el sur siguiendo los cursos de agua. Con el tiempo estas propiedades se unen en su parte posterior por un camino, al que se denomina "Fondo de la legua". A partir de estos somos "orilleros"

Uno de esos caminos, el que corresponde al frente del Riachuelo es la actual Av. Álvarez Jonte. El otro, con frente al Río de la Plata, es la actual Av. de los Constituyentes, uno de los límites de Villa Pueyrredón.

El Virrey del Perú inviste como gobernador del Río de la Plata a Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias). En ese carácter otorga nuevas "suertes" y entre ellas, las primeras correspondientes a las actuales tierras de esta Villa, el 19 de agosto de 1615.

A Cristóbal Luque y Cobo se le otorgan cuatro "suertes" con frente de 1400 varas a la actual Av. de los Constituyentes con límite en las Av. Mosconi, Av. Beiró y la calle Cervantes, adentrándose en la localidad de Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires.

El gobernador Diego Martín y Negrón, otorga a Diego Griveo una parcela de media legua con frente a la Av. de los Constituyentes, hasta la Av. San Martín y un ancho de media legua entre Mosconi y Albarellos que continuaba por Rodríguez Peña, provincia de Buenos Aires. Manuel Linch adquiere estas tierras en 1750 a los Franciscanos.

Un hecho trascendente ocurre unos años antes. Domingo de Acasuso, funda en 1719 el pueblo de San Isidro Labrador. En 1730, a las actuales tierras de esta Villa, se las incorpora al cuartel quinto del partido de San Isidro. El partido de San Martín se crea el 18 de diciembre de 1856 (el pueblo nace en 1864) y pasan a integrar estas tierras el nuevo partido.

En 1880 se federaliza la Ciudad de Buenos Aires y se crea la Capital Federal con la promulgación de la Ley 1.029. La Ley 1899, promulgada en 1887, declara incorporados a los partidos de Belgrano y Flores a la Capital Federal. Esta norma establece en su artículo 6º que "oportunamente se fijarán los límites. Estos deberán ser circunvalados por una calle de cien metros de ancho como mínimo (la actual Av. Gral. Paz)"

Los ingenieros Luis Silveyra por la Capital Federal y Pablo Blot por la provincia trazan los planos demarcatorios. La forma poligonal que actualmente tiene la ciudad en sus límites terrestres se logra mediante el canje de tierras y esto se hace para facilitar el desplazamiento al tener la menor distancia entre dos puntos en territorio propio.

El canje de parte del territorio del partido de Flores (hoy incorporado al partido de 3 de Febrero, anteriormente incluido en el partido de San Martín), es por las actuales tierras de Villa Pueyrredón, cedidas por el partido de San Martín.

Así estas tierras "orilleras" de "suertes" y partidos se incorporan a la Ciudad de Buenos Aires como límite de la misma.

Con el tendido de las vías férreas en la década de 1870 cambia en parte el panorama de estas tierras, pero eran trenes de paso. Las estaciones más cercanas eran las de Belgrano y San Martín. En la década del ’80 se funda Villa Urquiza; se construye la estación del ferrocarril y pasa a ser la más cercana.

En estas tierras (de Villa Pueyrredón) la población era poco significativa conformada por quienes trabajaban en los hornos de ladrillos y en las explotaciones frutihortícolas que abastecen a Villa Urquiza, Villa Devoto y San Martín. Pobre en caminos, estos desmejoraban rápidamente por el desborde de los numerosos cursos de agua que la cruzaban, desalentaban el asentamiento de una mayor población.

Con el progreso de Villa Urquiza y Villa Devoto, estas tierras del "medio" reclaman más atención. Así se llegó al siglo XX. En 1905 se construye el primer apeadero ferroviario, a la altura de la calle Condarco. Finalmente el 20 de agosto de 1907 el Ingeniero Maschwitz – ministro de Obras Públicas – firma la resolución con la cual da curso a la construcción de la estación en el kilómetro 14,650 de la línea principal del ferrocarril de Buenos Aires a Rosario. La denomina "Pueyrredón".

Esta fecha es tomada como la de fundación de Villa Pueyrredón, pues nunca existió una fecha formal. Al no tener un acta o acto que diera fe, los vecinos reunidos en asamblea elevan un pedido formal de aprobación a las autoridades correspondientes y es aprobada por el Gobierno de la Ciudad en 1997 y refrendada por la Legislatura en 2001.

Debieron pasar 90 años para que Villa Pueyrredón tenga su día a partir de una fecha arbitraria. Han pasado 10 años y cuando el 20 de agosto próximo celebremos por décima vez, también lo haremos por el Centenario. Los primeros cien años que se eternizarán, como el de la ciudad toda.

Al comienzo de la nota decíamos que lentamente el progreso fue cambiando todo aquello que amamos, pero las vivencias – algunas mínimas – patrimonio indestructible de cada uno de los que habitan, y habitaron, la villa es parte de nuestro acervo que tenemos el deber de transmitir. Ese es nuestro legado para que las próximas generaciones puedan construir el propio.

Recordemos aquellas tórridas noches de verano, cuando los vecinos, después de la cena, sacaban las sillas a la vereda "esperando a la fresca" como merecido descanso luego de trabajar en la "Grafa"; en "Avanti"; en la textil "Ponieman"; en cigarros "Zenobi" o en tejidos y zapatos "Yubena", entre tantas fábricas que dieron empleo en la Villa. Recordemos las noches aromadas por cientos de jazmines con los más chicos "gastando sus energías" con juegos tan simples que hoy sublimados y que parecen mágicos. Junto al "loco" Fidel, que después de perorar de forma racional, sacaba de entre sus ropas un pocillo para recoger agua de la zanja y beberla.

Recordemos al vendedor de mimbres, con su carro colmado; a los vendedores "a domicilio"; al tiznado deshollinador; el afilador de instrumentos de corte con su singular "anunciación". Recordemos al hielero y su venta "al corte"; al pescadero portando "su pértiga"; al vaquero sirviendo al pié de la vaca; el Café con estaño; al "barquillero" y hasta los vendedores de "pacarito per la pulenta".

Los primeros años quedaron documentados en periódico como "El Centinela" de 1913, que junto a otros cimentaron la Villa de hoy. Los clubes que aportaron la contención social, hoy destruidos por la ambición y el lucro de unos pocos. Nombraremos a alguno de ellos: "Tenis Club Urquiza" (1907); "Vida Nuestra" (1918); "Centenario Argentino" (1920). Las numerosas sociedades de fomento que forjaron la verdadera Villa Pueyrredón moderna.

Menciones especiales para: el Dr. Garófalo primer médico clínico que atendía en San Alberto 2379 y al Dr. Montagna que lo hacía en Franco 2438. Este último fue diputado nacional y viajero en el Graff Zeppelín en 1934. A pesar de los altos edificios de hoy, que nos privan del sol, siguen brillando algunos ilustres de verdad como: Angelito Vargas; Héctor Mauré y Roberto Rufino con sus cantos. Enrique Liporacce; Mario Amaya (Churrinche); la Srta. Perrone (Amancay) y César Llanos (Tarzán) en sus actuaciones radiales y teatrales. Boxeadores como Víctor Avendaño (campeón olímpico) y los famosos y "negros" hermanos Lastra.

Y la lista sigue con: Paquita Bernardo, directora de orquesta y bandoneonísta (Osvaldo Pugliese, debutó en su orquesta como pianista); Oscar Alemán; Besnati; Carlos Galván; Pedro Mafia y otros que nos deleitaron con su arte junto a bailarines como Juan Carlos Copes y Nieves que llevaron al tango argentino a ser conocido en todo el mundo. Dibujantes como Mordillo, que a pesar de los años transcurridos en Europa mantiene vivo el recuerdo de su Villa Pueyrredón natal.

Todavía nos acompañan las risas y los gritos en lo de Casimiro Arnau en Nazca y Mosconi, donde se jugaba a la "murra con patrón y soto" o en los cines del barrio, etc.

Así debemos encarar el segundo siglo, con el espíritu de los que nos precedieron, sin que esta modernidad y ambición desmedida nos haga olvidar la modestia y prosapia de nuestro origen. Brindemos por una Villa Pueyrredón pujante y eterna.



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