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Ignacio Di Toma Mues
Abril 2008
Año VII | Edición N° 69
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Abril 2008
Dos hijas de desaparecidos de la fábrica textil Grafa se hicieron presentes en la muestra artística realizada el 24 de marzo pasado en la plaza "Nunca Más".
EL BARRIO VILLA PUEYRREDÓN habló con Alejandra Ballestero y Viviana Valentich, que al día de hoy continúan luchando por la memoria de sus padres.
A más de tres décadas del último golpe militar reflexionaron acerca de la responsabilidad por parte de los grandes grupos empresarios y la sociedad civil, y pidieron justicia.
Por Luciana Aghazarian
"Pensar el pasado, comprender el presente, construir el futuro", invita una de las radiografías pintadas que se revela junto a otras consignas en la plaza "Nunca Más" de Villa Pueyrredón. Se trata de un homenaje a los desaparecidos del barrio por la última dictadura cívico militar, a 32 años del Golpe. Los alumnos de la Escuela Media Nº 2 de Villa Pueyrredón durante varios días recolectaron información acerca de esa parte trágica de la historia Argentina y la vertieron en una muestra plástica y fotográfica que se exhibió en la mañana del 24 de marzo pasado. El acto se realizó muy cerca de donde funcionaba la fábrica textil Grafa (Grandes Fábricas Argentinas), un predio de 10 hectáreas actualmente ocupado por el Hipermercado Wall Mart. Dieciséis de sus obreros fueron desaparecidos y en memoria de ellos se hicieron presentes Alejandra Ballestero –hija de Víctor "El negro"- quien trabaja desde hace más de 20 años en defensa de los derechos humanos, y Viviana Valentich –hija de José- que hace pocos meses tomó conocimiento acerca del trágico destino de su padre.
A más de tres décadas de la masacre no es un detalle menor que la fábrica que funcionó durante casi 70 años y fue demolida en 1994, fuera propiedad del grupo empresario Bunge y Born. Alejandra sostiene la teoría general de que las grandes multinacionales fueron las que, muchas veces, delataron a sus propios empleados y que no hay que olvidarse de las responsabilidades y complicidades por parte de la sociedad civil.
Víctor Adrián Ballestero desapareció el 24 de septiembre de 1976 cuando Alejandra estaba por cumplir 9 años. Era Secretario general de la Lista Blanca y militaba en la Juventud de Trabajadores Peronistas. Hasta el momento, se sabe que hay 16 hombres que fueron desaparecidos durante la época en que trabajaban para Grafa, bajo el régimen de la última dictadura. Víctor, más conocido por sus compañeros como "el negro", trabajó casi 22 años en la textil de Villa Pueyrredón, hasta que una tarde la patota militar lo arrancó de su casa en Moreno, cuando tenía tan sólo 42 años.
"Los militares no fueron unos loquitos que subieron al poder sin ningún aval, esto fue un golpe cívico militar y, justamente, Grafa pertenecía a la multinacional Bunge y Born, que fue uno de los grupos económicos responsables de este golpe", afirma Alejandra, militante desde los 14 años y, ahora, funcionaria de la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Moreno.
"Los dueños de la fábrica eran los que entregaban las listas para que vayan a buscar a nuestros viejos. Es más, a fines del ’75 a los obreros les hicieron hacer un croquis con el detalle de cuántas cuadras caminaban, qué colectivo se tomaban, cuál no. O sea que esas listas fueron entregadas para que fueran a buscarlos", sentencia la hija del "negro" esperanzada de que algún día se haga justicia.
Con el objetivo de mantener viva la memoria tanto de su padre como de sus compañeros, Alejandra añora poder hacer una causa judicial conjunta con los familiares de los desaparecidos de Grafa. Para ello trabaja desde hace más de dos décadas buscándolos e investigando sobre las huellas que dejó el pasado.
Así la conoció a Viviana Valentich, quien hasta entonces ignoraba el verdadero paradero de José Valentich, arrancado también de su casa en Moreno, en septiembre del ’76. Viviana tenía tan sólo tres años y nunca había entendido lo que había sucedido realmente con su padre, tampoco ningún familiar jamás se lo explicó ni ella se animó a preguntar. Recién hace dos meses, a los 35 años, se enteró de la verdadera historia: "Ahora estoy orgullosa de mi viejo porque sé que luchó y que era muy buen compañero por lo que me contaron los otros trabajadores", relata y se quiebra. Se seca las lágrimas y continúa: "Lo más feo de todo esto es que no tenemos un lugar donde llorarlos, en donde ellos estén descansando en paz, porque la realidad es que no descansan en paz".
Pero para que descansen en paz es necesario hacer justicia y para ello Alejandra, primero, se propone reunir a la mayoría de los familiares a fin de concretar la presentación judicial. "Un dato importante es que a ninguno de los 16 se los vio en ningún centro clandestino, yo siempre pensé que mi papá podría haber estado en Campo de Mayo, pero no. Y esto, lamentablemente, se suma a la desesperación de no saber nada", se lamenta. Y, sin embargo, sigue adelante: "Nuestros padres están esperando que se haga justicia y, después de tanta falta de respeto con el indulto y la obediencia debida, hoy es nuestro tiempo, por eso tenemos que mover las causas por nuestros familiares".
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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