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Ignacio Di Toma Mues
Octubre 2008
Año VII | Edición N° 75
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Octubre 2008
"Ser por los libros, para los libros, a través de ellos. Salir de la angustia leyendo; volver a ella por la misma puerta. No acatar emociones analfabetas. En cosas así consiste la perdición de la lectura. Quien la probó, lo sabe".
Fernando Savater, "Leer y leer", en Loor al leer
Por Natalia Saavedra
Con apenas cuatro palabras se define Rosa Marafioti, Presidenta de la Biblioteca Popular Pueyrredón Sud, "Soy una lectora empedernida", y su mirada se ilumina como se enciende quien añora un sueño. Ésa búsqueda no abarca tan sólo su amor por los libros sino la de un mejor funcionamiento de la Biblioteca y de un espacio para todos.
Rosa cuenta que llegó a la Biblioteca buscando libros y "me quedé maravillada cuando vi la cantidad de libros que hay". Tiempo después y al enterarse que este espacio que albergaba tanto tesoros tenía problemas económicos decidió concurrir a una reunión en la cual le propusieron ser vicepresidenta. "Yo dije que no, porque no estoy preparada para eso pero finalmente acepté", cuenta Rosa. "La mala suerte fue que al mes se muere la que era presidenta y el Estatuto dice que en ese caso, la vicepresidenta tiene que asumir la presidencia", prosigue, "dije el día de la reunión en la Comisión directiva que no, pero bueno, asumí como presidenta".
La suerte o el destino hicieron que Rosa entrara en aquel mundo de historias y autores. Y Rosa se puso en marcha pero en el camino, se encontró con muchas dificultades económicas y edilicias. Ayudada por la señora Rojas, que era una vecina del barrio, se adentraron en la AFIP y las deudas brotaron por todos lados. "Existía una deuda muy grande con la AFIP y había que hacer unos papeles. Rojas se encargó de hacer todo eso con autorización de la Comisión y presentando todos esos papeles, hemos logrado quedar entre las 30 bibliotecas populares que tiene la Ciudad de Buenos Aires", relata pausadamente con la satisfacción de quien ha triunfado. "Gracias a eso y por haber hecho esas arduas gestiones, tenemos de la Dirección General del Libro y la Lectura, un subsidio mensual que nos va a poder permitir hacer algo, algunos arreglos que son imprescindibles", concluye.
Con subsidio y mucho empeño las ideas y reformas no tardaron en llegar. Con el subsidio del año anterior, se compró una computadora y una fotocopiadora que "va a ser de mucha ayuda para los chicos de las escuelas vecinas". Pero a pesar de la existencia de estos artefactos, todavía se necesita ordenar y habilitar el espacio físico donde van a ponerse en uso. "Lo que estamos intentando hacer es pintar una de las habitaciones y poner una estufa porque hace mucho frío y así hacer una sala de computación".
Rosa cree que aún "hay mucha desconfianza" pero a pesar de todo, el amor por los libros y por recuperar el espacio puede más y continúa avanzando en sus proyectos.
"Como amo los libros y la lectura tengo muchos proyectos", proclama; enumerando detalladamente cada uno de ellos. "Una de las cosas que tengo mucho interés en hacer es un rincón para los chicos, para que los lleven las mamás, yo me he comprometido a leerles a ellos y a sus mamás", cuenta. A ésta idea se le suma la creación de un taller literario, talleres de idiomas y algunos espectáculos. En tiempos en que lo virtual parece llevarse la presencia real y cotidiana, un espacio así podría reanimar los antiguos ideales que fomentó en sus inicios la biblioteca como el intercambio social y la participación ciudadana.
"Yo tengo 4 nietitos y llevo a mis nietos a la biblioteca para que vean la cantidad de libros que hay. Ellas miran asombradas y a mí me encanta porque creo que ésa imagen no se la van a olvidar jamás y algo les va a llamar la atención", cuenta emocionada.
Y posiblemente éste sea el principio de un encuentro con las palabras y con tantos universos, historias, colores, sensaciones que tanto Rosa como todos los lectores empedernidos como ella soñamos. Soñamos pero sin embargo se necesita valor humano y económico para poder concretarlo y eso es por lo que Rosa aún pelea implacablemente.
La biblioteca, ubicada en la esquina de Bolivia y C. A. López, permanece abierta todos los días de 16 a 20 y además de los libros ya se encuentra funcionando la fotocopiadora. Hace muchos años había más de mil socios pero a partir del año 2000, la gente dejó de tener interés. Rosa intenta explicar sus causas suponiendo que quizás los chicos han crecido y las nuevas generaciones con Internet como herramienta ya no lo necesiten y agrega que a pesar de todo "no hay nada que iguale al libro".
Rosa, además, es escritora. Sus cuentos y poemas han sido traducidos en Italia, lugar donde nació. "A mí me gustó siempre escribir y escribo desde muy chica", comenta. Su amor por los libros es tan intenso como sus palabras. Rueda, como ruedan sus palabras en sus versos: "…ruedan las palabras perdidas que ya nadie espera, las palabras no dichas cuando el momento era…".
Sonríe y espera, que una mano amiga se haga eco de sus ganas, que los subsidios lleguen, que los chicos puedan tener su ansiado rincón, que la gente llegue para adentrarse en ese espacio íntimo y único donde las palabras aguardan. Espera pero avanza y un halo de luz atraviesa sus ojos. Respira y sigue adelante: "no se puede avanzar retrocediendo. Está abandonado. Lo que pasó, pasó, ahora miremos para adelante y tratemos de refrotarla", concluye. Miremos y rodemos, entre palabras y manos, para que los sueños de Rosa no se diluyan en intentos vanos.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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