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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Mayo 2009
Año VIII | Edición N° 82

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Mayo 2009

Edicion Mayo 2009


Entrevista a Miguel Brihuega, Director de la Escuela Agropecuaria

"Enseñamos con el criterio
de que un técnico hace todo"

Miguel Brihuega

La primera escuela agropecuaria de la ciudad ya está en funcionamiento desde hace dos meses dentro del predio de la Facultad de Veterinaria de la UBA. Su director, el médico veterinario Miguel Brihuega, asegura que es una respuesta a la demanda del sector agropecuario y que la expectativa es construir de a poco una escuela de un nivel de excelencia.



Por Luciana Aghazarian

- ¿Cómo fue el proceso de creación de esta escuela técnica especializada en producción agraria?

La idea fue de varias personas, entre ellas, del decano de la Facultad de Veterinaria (Marcelo Míguez) y el actual rector de la Universidad de Buenos Aires (Rubén Hallú). También fue una respuesta a pedidos por parte de algunos padres y, sobre todo, de colegas y gente vinculada al campo. Fue un tema de conversación durante mucho tiempo hasta que el proyecto empezó a gestarse en 2007, se hizo el primer curso de ingreso en 2008, y este año arrancamos con la primera camada de alumnos. Los chicos que ahora están haciendo primer año empezaron en marzo del año pasado con el curso de nivelación; de 200 inscriptos quedaron 76. Actualmente, están haciendo el curso los que ingresarán en el 2010.

- ¿El ingreso tiene una cierta exigencia que diferencia a esta secundaria de otra?

Lo que sucede es que una escuela agropecuaria tiene una complejidad bastante difícil de llevar a cabo, sobre todo en el inicio, con una población muy alta de alumnos. Esto nos limita a que como máximo podamos arrancar con dos divisiones y que cada curso, a su vez, tenga que ser subdividido para trabajar en el campo. El cupo que se planteó como posible era de 60 alumnos y el máximo de inscriptos de 200; finalmente para este primer año quedaron 76. Es una cuestión de espacio y la única forma de acotar la población es a través de un curso de nivelación al cual los aspirantes asisten en forma paralela al séptimo grado de la primaria. Los alumnos tienen clases de cinco materias durante todos los sábados del año, se hacen exámenes parciales y se toma lo que se ve en clase. Las materias del ingreso son cuatro básicas –matemática, lengua, biología y química- que se dictan dos en cada cuatrimestre, y hay una quinta que es prácticas agropecuarias y se dicta en forma anual.

- ¿Cómo vieron los resultados de este primer curso de nivelación?

Fueron muy buenos. Por otra parte, de los chicos que se inscribieron el año pasado hubo un grupo que a partir de los primeros encuentros se dio cuenta que no era lo que pretendía; o sea tratamos de mostrarles desde el principio lo que es una escuela agropecuaria: que hay que hay que estar en el campo, trabajar la tierra… y algunos descubren que no es lo que les gustaría hacer, otros creen que es solamente venir pero también hay que estudiar. Es decir, hay un desgranamiento natural que reduce el número de inscriptos. Por último, a los alumnos que quedan se los evalúa por el promedio y el cumplimiento de un 75 por ciento de asistencia.

- ¿Necesariamente el alumno tiene que ingresar desde el primer año del ciclo escolar?

Sí, la resolución dice que la condición es que el alumno haga el curso de nivelación con lo cual no puede ingresar a mitad del secundario porque tendría que hacer todo de nuevo.

- ¿Cómo fue la inauguración de la escuela?

Fue muy sencilla, porque decidimos que fuese así. Quisimos empezar con un perfil de escuela que inicia y tiene todo por hacer; no tenemos tanto para mostrar sino mucho por hacer.

- ¿La institución aún no tiene nombre verdad?

Solamente el que está de este lado sabe las cosas que hay que hacer como para ponerse a pensar un nombre… Hay tanto por hacer que el nombre, el escudo, el logo de la escuela es algo que está dentro de lo que vamos a hacer pero no es una prioridad. Por ahora es la Escuela Agropecuaria de la Ciudad de Buenos Aires y para una escuela de esta trascendencia que abre la UBA por primera vez en su historia, porque el Buenos Aires y el Pellegrini fueron absorbidos por la UBA pero no fueron creados por ella, elegir un nombre no es algo que se pueda tomar a la ligera.

- ¿En cuanto al edificio es cierto que el actual no es el definitivo?

Sí, este edificio donde está funcionando la escuela es un complejo de aulas de la Facultad de Veterinaria que nos han prestado y hay un proyecto de un edificio propio en el mismo predio, sobre la calle Chorroarín, que fue presentado y para el cual estamos buscando la aprobación y financiación.

- ¿Cómo ven a los chicos que ingresaron y cuáles son sus expectativas?

Las expectativas son muchas y hay muchísima gente que tiene puesta la mirada en esto. Los chicos tienen mucho entusiasmo, se los ve felices, esto es lo que nos plantean los padres. Pensá que tienen que venir a las 7 de la mañana y se van a las 4 de la tarde, después de, a parte de estar estudiando las materias comunes del secundario con un grado de exigencia de una escuela que pretende ser de excelencia, estar trabajando con su cuerpo, en este caso en la huerta, o sea llegan muertos…

- ¿Cuáles son las actividades prácticas que se proponen en la escuela?

Tenemos la ventaja de que estamos dentro del predio de la Facultad de Veterinaria que es un campo en el centro de la ciudad. La característica de la escuela es que es técnica, es una escuela de seis años, con lo cual se diploman de técnicos en producción agropecuaria y agroalimentaria lo que los habilita para trabajar. Además, por ser una escuela universitaria de la UBA tienen la posibilidad del ingreso directo, sin hacer el CBC, a las carreras de Veterinaria, Agronomía y Producción de Alimentos. Los primeros tres años son fundamentalmente los de la escuela básica donde tienen un período de horas importante de las materias del secundario y horas de prácticas agropecuarias con la administración de una granja familiar: hacen huerta, fruticultura, apicultura. Los otros tres años son de especialización donde se profundizan las materias técnicas y se realizan producciones agropecuarias, ya desde una visión industrial.

- ¿Cómo son las prácticas agropecuarias en los últimos años?

Ya no son prácticas sino que es la profundización de las materias técnicas. Por ejemplo: mientras que en los primeros años en una granja de tipo familiar ven avicultura desde el punto de vista de lo que sería un gallinero y una producción de huevos casera, en el segundo ciclo se ve la producción avícola industrial, es decir cómo se produce la intervención de un profesional, sea técnico, veterinario o ingeniero agrónomo. Actualmente, están haciendo la huerta orgánica: ellos mismos estuvieron con el pico y la pala preparando la tierra, haciendo el compost y después van a sembrar. También aprenden todo lo que tiene que ver con el mantenimiento de los animales, armado de jaulas, alambrado. Se enseña desde el aspecto de que un técnico hace todo. Para el segundo ciclo hay una complejidad mayor por lo que se establecerán convenios, visitas, pasantías, intercambios estudiantiles con otras escuelas de otras provincias o países. Además, esta propuesta tiene un perfil que acentúa la parte agroalimentaria, tiene una visión amplia y hace hincapié en toda la cadena alimenticia que involucra a muchísimos puestos de trabajo, todos los pasos intermedios hasta que el producto llega a la góndola.

- La idea sería que la mayoría de los chicos que se gradúen de esta escuela continúen en las carreras de Veterinaria, Agronomía o Agroalimentos…

En general, ellos vienen con esa idea; lo que pasa es que son muy chicos y a esta edad pueden cambiar de opinión. De todas formas, personalmente pienso que si un chico termina siendo técnico agropecuario y decide seguir abogacía, esta experiencia no se la quita nadie. La experiencia de estar en contacto con la naturaleza, haciendo lo que se habla mucho pero se hace poco: respetando el medio ambiente, produciendo, generando alimentos... Es una experiencia que es para toda la vida.



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