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Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Agosto 2009
Año VIII | Edición N° 85

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Agosto 2009

Edicion Agosto 2009


Bolsas de plástico

La maravilla que devino pesadilla

Por Luis E. Sabini Fernández*

Supermercados Disco en Argentina se ha sumado a la campaña contra las bolsas de polietileno y el desastre ambiental que han provocado. Las bolsas de plástico, empero, no se hacen, ni se distribuyen, ni se esparcen solas. Hay algunas empresas que han contribuido particularmente. En realidad, los supermercados fueron invadiendo nuestras sociedades "brindándoselas" a la gente. Nadie pensó entonces en el despilfarro, en la construcción de una sociedad del desperdicio. Para afianzar esa "nueva cultura", del autoconsumo, los supermercados se valieron de la góndola al alcance del cliente y la bolsa de plástico a la salida.

Tortuga comiendose una bolsa plástica

Esto empezó hace medio siglo. Y desde hace varias décadas se empezaron a observar las secuelas de la invasión de termoplásticos al ambiente. Ya en la década de los ’70 Jacques-Yves Cousteau denunciaba que las pobres tortugas marinas confundían las bolsas flotantes con medusas y se las manducaban; una atroz forma de muerte de animales que habían sido alcanzados por la "civilización".

¿Cómo llegaban a la superficie marítima bolsas de supermercado o "de plástico", términos casi equivalentes? Las bolsas de plástico son relativamente resistentes. Flotaban. La gente las tiraba o las dejaba en las más diversas situaciones. Desde el momento en que empezaron a abundar, empezaron a estar en todas partes. Y a sobrar. Quien más quien menos, debe haber sido alguna vez "millonario" en bolsas de plástico.

Los supermercados estuvieron a la vanguardia planetaria en promover esa forma de comportamiento. Miope y suicida, pero exitosa. Uno no va a hacer las compras al "súper" tranquilo desde su casa como la abuela que llevaba su bolsa de tela o su "chismosa" de hilo al almacén. Uno sale apurado, más bien apurada, del laburo y pasa por el súper para zafar esa noche y en todo caso, proveerse de la leche del desayuno. Y bendice que el comerciante le dé una bolsa, sin cargo, para llevarse sus provisiones. Aunque cada vez sepa menos lo que se lleva adentro de esa bolsa… la leche del súper ya no se corta, como hace un tiempo que "daba" para hacer requesón; ahora se pudre, vaya a saber qué le ponen; uno lleva un "tetra" de salsa que el súper abarrota en el patio del fondo del local al sol en pleno verano y uno lo "abre" y está perfecto (aquí la pregunta es: ¿qué conservadores puede tener para soportar el tiempo intermedio entre su elaboración y su consumo?); uno lleva una montaña de golosinas "para los nenes" (de 4 a 40 años), cada vez más chocolatadas… todas lucen una tentadora cubierta marrón y la etiqueta dice "chocolate", sólo que se trata de soja coloreada. Con agravantes: se trata de soja transgénica, nadie sabe si es una bomba de tiempo, y de un componente de la soja, su grasa, conservada mediante hidrogenación, método tóxico si los hay, por el que la grasa no se pone rancia, triunfo de la tecnología, apenas se "pone" cancerígena... uno agrega en la bolsa pastas rellenas o comidas procesadas que presentan en la etiqueta las variaciones más tentadoras: crema a la Stroganoff, sorrentinos de "jamón y pollo", "salsa lista" cazadora o scarparo, aunque la realidad del relleno tenga un alto porcentaje de soja con aditivos saborizantes… uno agrega "saborizadores tipo criollo", donde "tipo" lo dice todo. Porque estas empresas no mienten. Sólo que no dicen la verdad.

No imaginábamos al adoptar el sistema de supermercados, autoservicio y consumo irrestricto que se nos venía todo esto encima. En realidad ni siquiera nos dábamos cuenta que ni adoptábamos ese sistema, que en realidad éramos adoptados por él.

Ahora ya estamos dentro de aquel futuro promisorio que nos vendieran las empresas de la modernización hace medio siglo, a través de Hollywood, Selecciones del Reader’s Digest, y el mundo empresario en general y los supermercados en particular. Y lo que vemos es la contaminación. Con las bolsas de plástico como emblema en campos y mares. Con los basurales incontenibles alrededor de toda ciudad.

Y bien. La situación se ha vuelto inocultable. Y es tan fuerte el impacto que hasta sus principales beneficiarios ya no pueden escamotear la cuestión devenida problema. Desde hace años, diversas cadenas de supermercado en el Primer Mundo, pero también entre nosotros, no entregan bolsas gratis.

Por eso sale Disco dictando cátedra. Explicando en una "campaña concientizadora" que "las bolsas [de plástico] están destruyendo el medio ambiente". Algo "realmente preocupante". En un folletito sostiene –gracias por el dato– que "hay más de cinco mil millones de bolsas dando vueltas" por la Argentina, en mares, costas, desagües y drenajes.

Nos informa además de otro detalle verdadero: que se recicla menos del 1% del volumen producido. Un dato interesante y que confirma lo que ya se sabía de décadas: que no es el reciclado la clave del problema sino la propia producción…

Hoy, se nos ha hecho muy difícil combatir o enfrentar la plétora plástica que nos cubre cada día y que nos contamina silenciosamente. Sus manifestaciones más ostensibles, como el desparramo planetario de bolsas plásticas", se ha hecho demasiado ostensible, gravoso hasta para "el sistema". Pero, a la vez, se nos ha incorporado como "cultura".

Es interesante ver cómo quienes hacen esta campaña no muestran su propio papel en ese "desarrollo", ni el menor atisbo autocrítico.

Lo cual no es de sorprender: si siempre nos han dado lo mejor es porque son los mejores. Y los mejores, ¿pueden equivocarse?

* Docente, periodista y editor de la revista futuros e integrante del Grupo Comunitario de Compras de Villa Pueyrredón.


Grupo Comunitario de Compras de
Villa Pueyrredón

Encuentros quincenales, los días sábados, para poder adquirir productos elaborados por fábricas recuperadas, grupos autónomos, cooperativas y pequeños productores.
Centro Cultural Nunca Más (Nazca 5099, esquina Cabezón).
Próximos encuentros: 15 y el 29 de agosto; 12 y 26 de septiembre. Horario: 11 a 14 horas.



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