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Ignacio Di Toma Mues
Julio 2010
Año IX | Edición N° 96
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Julio 2010

¿Qué sucede con los espacios culturales? ¿Con qué criterios se aplican las normas de control del Gobierno de la Ciudad?
Por Natalia Saavedra
Luego de la tragedia de Cromañón los controles en los locales se intensificaron. A partir de allí, muchos espacios culturales (sobretodo aquellos que ofrecen música en vivo) han intensificado sus cierres, la mayoría por problemas de habilitación.
De acuerdo con la agencia gubernamental de control, los bares “no requieren condiciones específicas de seguridad y evacuación ya que por el tipo de actividad que tienen, no se prevé la afluencia masiva de público en virtud de espectáculos u otras actividades especiales. Por tal motivo, no pueden realizar recitales, ni funcionar como boliches excepto que estén expresamente habilitados para tal fin”.
En el caso de la música en vivo, se debe contar con un “permiso especial previo”, otorgado por la Dirección General de Habilitaciones y Permisos. Según la normativa vigente, se entiende por “espectáculo musical en vivo todo evento en el que quien conoce el arte de la música o lo ejerce, ejecute sonidos de la voz humana y/o actúe en play back, en forma viva y directa”. El permiso en cuestión puede ser autorizado o denegado hasta un día antes de la fecha del espectáculo y su tramitación reviste carácter de Declaración Jurada y debe actualizarse cada doce meses.
Desde la web, incluso, se pueden controlar los estados de los boliches y bares porteños. En el sito www.saliseguro.gob.ar, un buscador permite hacer consultas por zonas, actividad o nombre del local. Si el lugar figura con una H, significa que se encuentra habilitado; caso contrario, se clasifica de acuerdo a la irregularidad que presenta. El sitio, incluye también, un espacio para que la gente denuncie a los sitios inseguros.
Dilema Cultural
Si bien resulta importante el control y la ejecución de políticas claras relacionadas con las habilitaciones y normas que controlen los locales, los alcances en cuanto a la gestión cultural o a una política cultural, resultan poco claros. El problema de la música en vivo es sólo uno de los puntos a trabajar. Algunos inspectores hablan de impacto ambiental como causales del impedimento para su ejecución pero esto no hace más que reducir la cultura a sitios masivos y altamente comerciales, donde la contracultura y los sitios emergentes no pueden llegar.
Entonces, cabe preguntarnos: ¿qué deben hacer los músicos? O en tal caso, ¿dónde ubicamos a los géneros populares como el tango y el folclore? Pareciera que todo aquello que se mantiene en los márgenes de lo comercial, tenderá a desaparecer. Pero existe la resistencia, la contracultura.
En un informe del Observatorio de Derechos Humanos, titulado “La vulneración del derecho a la Cultura en la Ciudad de Buenos Aires”, se pone de manifiesto la “precarización de las expresiones culturales en la Ciudad, esto es, una escasa oferta cultural por parte de las instituciones oficiales y, por la otra, el vaciamiento, desfinanciamiento, discriminación y persecución de otras expresiones culturales”. Se intenta también, a partir del análisis, repensar una política cultural que integre las diferencias y que revalorice las identidades de cada espacio.
En el informe se encuentran, además, “denuncias que circulan por diversos organismos estatales y no estatales” con un listado de sitios que se encuentran amenazados, clausurados y hasta incluso, como el caso de “Vecinos por el 25 de Mayos” que lograron la recuperación del cine teatro con la promesa de cogestionarlo entre el gobierno porteño y los vecinos pero que aún no se cumple. Por el listado desfilan el Centro Cultural y Social Almagro (desalojado violentamente), el Centro Cultural del Sur (clausurado), el Circo Trivenchi (con orden de desalojo) y El Sexto Cultural (con orden de desalojo), entre otros.
En el circuito tanguero, por otra parte, ya son varios los boliches que vienen siendo amenazados tanto con los permisos para ejecutar música en vivo como con el cumplimiento de las habilitaciones.
Sanata Bar, ubicado en el barrio de Almagro, es uno de los casos. “Con la sola intención de poder seguir programando tango en vivo y la necesidad de regularizar la situación que nos toca atravesar, pedimos y agradecemos la adhesión de Uds. a dicha causa”, explicaban en el sitio de facebook “Salvemos a Sanata”, creado a partir de su clausura.
En Villa Urquiza, el Bar El Faro, tampoco escapa a dichas normas y si bien continúa funcionando ha tenido que suspender las funciones de “El Tango Vuelve al Barrio” (espectáculo tanguero a cargo de Hernán Castiello y Maximiliano Luna) del mes pasado. De esta manera, aquél circuito tanguero alejado de los circuitos turísticos, ese tango que no cumple con las normas “for export” y que en cambio, revaloriza el espíritu tanguero, no puede contar con sus músicos porque se está quedando sin lugares.
Preservar la cultura es una forma de rescatar nuestros valores, nuestro espíritu y nuestra identidad. La comunión de diversas formas e identidades también implica un grado de crecimiento cultural. Es necesario el control y la regulación por parte del Gobierno de la Ciudad, eso si, siempre y cuando no se oculten otros planes detrás.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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