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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Julio 2010
Año IX | Edición N° 96

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Julio 2010

Edicion Julio 2010


La fábrica recuperada Arrufat, hoy...

Cuesta mucho el chocolate

A un año y medio de haber recuperado la empresa, los trabajadores de Arrufat continúan realizando arduos esfuerzos para mantenerla en funcionamiento y mostrar que las fábricas sin patrón son posibles. Se trata de 28 personas que han constituido la Cooperativa de Trabajo VIVISE, sigla ésta formada por las primeras sílabas de los apellidos Visoara, Vilca y Serrano, pertenecientes a antiguos delegados de la fábrica y hoy presidente, tesorero y secretario, respectivamente, de la comisión directiva de la cooperativa en cuestión. Cuentan con el patrocinio del abogado Luis Caro, presidente del Movimiento de Fábricas Recuperadas, de reconocida vinculación con el kirchnerismo.

trabajadores arrufat

Por Haydeé Breslav

El 15 de marzo, los trabajadores de Arrufat festejaron la sanción de la Ley N° 3.354 que, elaborada a partir de un proyecto de la legisladora de la ciudad (mandato cumplido) Patricia Walsh (MST-Nueva Izquierda), se aprobó por unanimidad en la sesión de la Legislatura del 3 de diciembre último, y se promulgó de hecho el 22 de enero. La norma destina la fábrica, por un plazo de dos años, al funcionamiento de la cooperativa.

Este innegable avance no terminó con las dificultades de los trabajadores, que producen a pedido y deben afrontar los altos costos de mantenimiento y reparación de maquinarias viejas y largo tiempo descuidadas.

Trabajadores de Arrufat Cooperativa Vivise

Una historia no muy dulce

La fábrica fue fundada por Ricardo Arrufat, quien la dirigió hasta su muerte y, al igual que otros empresarios de la época, supo ganarse el respeto y hasta el afecto de los trabajadores. “Para él, lo primordial fue siempre el obrero: nadie salía nunca de vacaciones sin cobrar todo: su quincena, su aguinaldo...” cuenta Marta Lourino, quien se enorgullece de sus 33 años como trabajadora de la empresa y es hoy la única mujer que integra la comisión directiva de la cooperativa.

Como sucede con demasiada frecuencia, la gestión de los herederos fue desafortunada: según el relato de Lourino, la hija del fundador, Diana, se rodeó de una serie de socios que confluyeron en el vaciamiento de la empresa. “Y seguíamos con ella, que nos decía ‘esperen, aguántenme, ya vamos a seguir adelante, esto se va a arreglar’. Tuvimos que dividirnos entre los compañeros, una mitad trabajaba y otra no; pero si no generábamos dinero, nadie recibía un peso, y había que sacar los pocos pedidos que había”, explica.

Así llegaron hasta fines de 2008. “Hicimos la temporada de Navidad, que fue buena: el 24 [de diciembre] se juntaron 6 mil pesos, pero esta señora se quedó con la plata y nos largó con 50 pesos, y el 31 nos volvió a hacer lo mismo: trabajamos, trabajamos, y otros 50 pesos nos dieron”, reprocha.

El nuevo año significó un punto de inflexión. “El 4 de enero volvimos a trabajar, y vimos que había muy baja tensión: al otro día seguimos muy despacio, porque ya no teníamos luz. Pero a la una de la tarde viene la secretaria y dice ‘por fuerza mayor pedimos que se vayan a sus casas y a la brevedad los llamaremos, no se puede pagar la luz por falta de dinero’. ¡Imagínese, largarlo a uno así, después de tantos años!”, se indigna.

La respuesta de los trabajadores fue rápida y contundente. “Tratamos de juntarnos entre todos y decidimos quedarnos y hacer el aguante para que nadie se llevara las máquinas y vaciara del todo a la empresa; al momento que ella [por la dueña] se dio cuenta, fue a hacer la denuncia a la policía”, relata.

A pesar de las condiciones adversas, los trabajadores decidieron persistir. “Gracias a una prima hermana [de la dueña] que nos tiró un cable, tuvimos luz y pudimos seguir trabajando. Era la última tentativa, pero hubo compañeros que a la fuerza tuvieron que irse porque eran el único sostén de la familia y no podían aguantar. Los vecinos y todos los partidos [políticos] nos ayudaron un montón, y estamos muy agradecidos, pero el Sindicato [de Trabajadores de la Industria de la Alimentación] hasta ahora no apareció, y todo el mundo se quedó sin obra social; es un abandono de persona lo que hizo el Sindicato con nosotros”, manifiesta.

Los esfuerzos fueron recompensados, pero las circunstancias no han dejado de ser difíciles. “Así fuimos tirando hasta hoy en día, que nos salió la expropiación de la fábrica, y gracias a Dios y a todos los que nos ayudaron, estamos saliendo adelante. Nos cuesta mucho, mucho: estamos trabajando a pedido, nos piden una cierta cantidad y la hacemos. Las máquinas están todas destruidas, esta buena mujer jamás gastó un peso en mantenerlas, y cuando queremos poner una en funcionamiento resulta que está rota; las vamos reparando a medida que podemos, porque o arreglamos la máquina o nos llevamos un sueldo. Pero es lo que pudimos recuperar después de haber perdido un año de sueldo, dos aguinaldos, las vacaciones y aportes jubilatorios y a la obra social”, enfatiza.

Un recuerdo desgarrador muestra qué cara les ha salido la fábrica a los trabajadores. “Nosotros no fuimos malos obreros, ninguno está acá por su linda cara. Yo pasé acá 33 años, no disfruté de mi familia y perdí a una hija de 8, que cuando estaba enferma y me necesitaba no me tuvo a su lado porque yo estaba acá adentro”.

“Es más de ellos que de la dueña”

Julia Rosales estuvo desde un primer momento junto al movimiento al que pertenece, la Corriente Clasista y Combativa, junto a los trabajadores de Arrufat, quienes la invitaron a compartir los festejos por la aprobación de la Ley 3354. En esta charla con EL BARRIO VP, nos transmite una visión desapasionada de los problemas que hoy afectan a las empresas recuperadas y que pueden comprometer su futuro.

- ¿Cuándo te pusiste en contacto con los trabajadores de Arrufat?

- Empezamos nuestra relación hace como cuatro años, cuando fue la elección nacional del gremio, y sabemos que desde que decidieron tomar la fábrica y ponerla a producir, han luchado día y noche, han dormido arriba de las máquinas y entre los fardos, y han hecho muchos sacrificios para poder sostener la fábrica, que está claro que es más de ellos que de la dueña.

- ¿De qué modo los acompañaron?

- Hicimos lo que pudimos: los hemos ayudado con mercaderías y todavía seguimos ayudándolos porque no queremos que esos compañeros pasen a ser desocupados como nosotros, que tenemos que salir a la calle para pedir comida y planes de empleo. También los acompañamos a vender sus productos, que durante mucho tiempo hicieron a mano porque la dueña había dejado de pagar la luz, y Edenor no quería hacer la reconexión porque los trabajadores no tenían la titularidad del inmueble.

- Pero se empeñaron en seguir adelante...

- Sí, formaron su cooperativa y empezaron a producir: su fuerte son los bombones, los huevos de Pascua y en general todo lo que sea chocolate; pero los agarró la crisis de 2008 y 2009, y está claro que les tocó remar contra la corriente; igualmente se han vinculado con gente que les está dando una mano y les ha traído algunos clientes, que se suman a otros que ellos han conseguido gracias a su esfuerzo. Esto les ha dado un respiro para las Pascuas, y ahora están volviendo a remar para mantenerse a flote.

- ¿Qué opinás de la Ley 3354?

- Es una buena noticia, si bien la expropiación es por dos años y no se sabe si el edificio va a quedar para ellos o para otras personas; van a tener que demostrar que están en condiciones de seguir produciendo para que esa expropiación se resuelva a favor de la cooperativa y de los trabajadores.

- ¿Cuáles son los principales problemas que afectan a las empresas recuperadas?

- No soy una experta, pero considero que esos problemas se relacionan, en primer lugar, con la comercialización, porque las recuperadas tienen que competir en el mercado con monopolios; supongo que, por ejemplo, Arrufat tendrá que competir con Cadbury, que es un monopolio extranjero, al que no le cuesta nada producir chocolate de buena calidad, mientras que los trabajadores de Arrufat hacen todo a mano y con máquinas que no son tan obsoletas, pero durante dos años no las pudieron poner en funcionamiento y necesitan un mantenimiento que nunca tuvieron.

- Es un hecho que muchas recuperadas se perdieron...

- Se requieren muchos esfuerzos para sostenerlas; los compañeros de Arrufat, por ejemplo, todavía no cobran casi nada. Los trabajadores tienen que mantener a sus familias, y entonces salen a buscar nuevos horizontes; en Arrufat la mayoría son grandes y con muchos años de fábrica, y por eso otros horizontes no van a encontrar, pero muchos compañeros de distintas recuperadas se han ido a buscar trabajo en otra parte por no poder sostener una empresa que acaso durante un año no produce nada, y es así como tantas recuperadas se han terminado de liquidar.

- ¿No reciben ayuda por parte del Gobierno?

- El Gobierno nacional, en lugar de otorgar a las recuperadas créditos baratos o subsidios para que no tengan que pagar servicios ni insumos -así como subsidia a distintas empresas, como por ejemplo los ferrocarriles, para que se llenen de plata- y de implementar políticas para que las cooperativas se hagan cargo de sus recuperadas y los trabajadores autogestionen su producción, se ocupa de esas fábricas para que después se haga cargo de ellas una gestión empresarial privada, como en el caso de Massuh, donde intervino Guillermo Moreno y terminaron no aceptando a los trabajadores y despidiendo a la mayoría de ellos, que hasta fueron reprimidos.



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