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Ignacio Di Toma Mues
Octubre 2010
Año IX | Edición N° 86
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Octubre 2010
Por Aldo Barberis Rusca
Una de la razones que motivaron la redacción de esta serie de notas acerca del significado de palabras y frases que se usan habitualmente, y no tan habitualmente, fue la observación de cuán degradado está el significado de algunas de ellas llegando a extremos tales en que se utilizan en sentido diametralmente opuesto al que realmente tienen.
Los casos más extremos tal vez los representen las palabras álgido y enervar.
Cómo fue que “álgido”, que significa “muy frío”, llegó a significar que algo llegó a su punto más caliente (la discusión llegó a su punto álgido) es un verdadero misterio. Sin embargo, y luego de casi dos siglos de discusiones, la Real Academia Española aceptó poner “punto culminante de una discusión o proceso” como tercera acepción de la palabra.
Más entendible es el caso de “enervar” cuyo significado en castellano es “debilitar” pero que se usa como “poner nervioso”. Este es un típico caso de “galicismo”, es decir una palabra adaptada del Frances o lengua gala. En este caso se adaptó el verbo énerver, cuyo significado es, precisamente, “poner nervioso” a “enervar”. Luego de arduas discusiones la RAE finalmente acepto poner el galicismo como segunda acepción.
Si resulta extraño que una palabra se use en un sentido inverso al que tiene, mucho mas resulta que tenga dos significados opuestos aceptados. Si le digo la verdad, le miento.
Otra curiosidad es cuando desde un origen común se llega dos palabras con significados ampliamente divergentes.
Si nos preguntaran si en principio las palabras tradición, traducción y traición están relacionadas de alguna forma más allá de lo puramente formal, la respuesta posiblemente fuera que hay cierta relación entre traducción y traición por aquello de “traduttore, traditore” que hace referencia a que quien traduce una obra generalmente traiciona al autor.
Sin embargo, si existe una relación, es entre tradición y traición ya que ambas se derivan del verbo latino tradere cuyo significado es entregar, mientras que traducir deriva de traductio, hacer pasar de un lugar a otro.
La correspondencia entre tradición y traición se hace clara en su etimología; mientras la tradición es la entrega de bienes culturales de una generación a las siguientes, la traición es la entrega también, pero de los propios en manos de los enemigos.
Otra curiosidad, presentan aquellas palabras que se pueden usar tanto como sustantivo o como adjetivo con significados diversos.
Cuando hablamos de crítico podemos hacerlo en referencia a alguien que ejerce la crítica (crítico literario, teatral, etc.). Pero también podemos estar refiriéndonos a un proceso que ha entrado en estado de crisis (el estado es crítico).
Teniendo en cuenta esto podemos colegir que entre la crítica y la crisis debe haber algún tipo de relación, mas allá de que ciertas críticas provoquen crisis nerviosas en algunas divas televisivas.
Según el Diccionario Etimológico de Oxford, tanto crítica como crisis tienen origen en la palabra griega krinein, que significa discernir o juzgar y, mientras crítica hace referencia al acto de juzgar, la crisis tiene que ver con el resultado de ese juicio.
Pero sobre todo krinein significa decidir y, mientras la crítica nos ayuda a tomar una decisión, la crisis nos obliga a hacerlo.
Las decisiones se toman de una vez y, en general, no admiten medias tintas. Pero hay momentos en que se juzga inconveniente un cambio radical (de raíz) ya que se podría juzgar revolucionario (de revolución, dar vuelta) e inaceptable para las mentes conservadoras, por lo tanto se toman decisiones graduales, se decide; pero poco.
A esto los griegos lo llamaban hypokristhenai; de hypo, que significa debajo pero tambien poco y krinein, que como vimos significa decisión. Es decir decidir poco, como poco es el poder de decisión que tiene un actor que tiene que decir lo que tiene marcado, por lo tanto hypokristhenai, toma el significado de actuar y como el actor pretende ser lo que no es, también quiere decir fingir. Y aquellos que fingen son hipócritas.
Como vemos hipocresía es dar la respuesta posible. Y si,como decía un ex presidente, la política es el arte de lo posible; la política será entonces el arte de ser hipócrita.
Hace algunos días, el 14 de septiembre, la ex vicejefe de gobierno Gabriela Michetti lanzó al ciberespacio una declaración que merece al menos algún tipo de análisis.
«Claro que falta para tener los edificios escolares como a todos nos gustaría que estén, pero no seamos hipócritas, nosotros no los rompimos», escribió en su twitter personal la actual diputada; y a nosotros nos queda la duda, luego de ver el estado en que se encuentran los edificios escolares cual puede ser el estado en que a ellos les gustaría verlos. Prefiero no imaginarlo
Sin pretender hacer un análisis semiológico para el que no estamos en absoluto capacitados, nos llama poderosamente la atención el fragmento “no seamos hipócritas, nosotros no los rompimos» ya que implica que “alguien” los rompió (los edificios escolares); alguien que no fueron ellos.
Ahora bien; cuando Michetti está diciendo que “ellos” no los rompieron, no dice que el deterioro viene de años de abandono, implica a ese “alguien” que no son ellos en la rotura deliberada de las instalaciones. Y ese “alguien” no puede ser otro que los alumnos.
Pretender que el deterioro de las cañerías de gas, la sobrecarga de las instalaciones eléctricas, los baños insuficientes, las aulas superpobladas, los techos derrumbados, las goteras, los sótanos inundados y toda la serie de etcéteras que figuran en los petitorios presentados ante el Ministerio de Educación porteño, son fruto de que “alguien” los rompió es, indudablemente, un acto de alta hipocresía. O de alta política, según se mire.
Y todo esto en el marco que le impone la declaración “no seamos hipócritas” en una fase que resuma hipocresía desde el comienzo hasta el final.
Años atrás el actor Jim Carrey trabajo en una película llamada “Mentiroso, mentiroso” en la que un abogado era afectado por el deseo que pidiera su hijo durante su cumpleaños y se veía imposibilitado de mentir y obligado a decir solamente la verdad.
Volviendo a la frase de B. F. Martin del comienzo; ¿imaginan lo aterrador que sería que nos dijeran la verdad acerca de lo que quieren hacer con las escuelas en la Ciudad de Buenos Aires?
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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