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Ignacio Di Toma Mues
Mayo 2010
Año IX | Edición N° 94
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Mayo 2010
En el marco del taller AvecinArte organizado por “Vecinos por el 25 de Mayo”, el sábado 24 de abril se presentó Osvaldo Bayer en el Complejo Cultural de Villa Urquiza. El invitado reflexionó sobre la incidencia de los últimos doscientos años de historia en la actualidad de América latina.
Por Mariana Vaccaro
Son las cuatro de la tarde del sábado 24 de abril, en Avenida Triunvirato se ven pasar pocos transeúntes, como es de esperar de un fin de semana el ambiente es relajado, más aún durante el horario de la siesta, donde hasta el aire aporta una cuota de somnolencia. En ese mismo momento, en el Complejo Cultural 25 de Mayo, la situación contrasta con la de afuera: la sala redonda está llena de vecinos, hay más gente que en la calle pero no se oye murmullo alguno, todos están concentrados, escuchando atentamente al orador: Osvaldo Bayer.
Sentados en forma circular, la percepción de los presentes se nota activa, mientras sus ojos se posan en el disertante; en el gran vitraux o en las molduras de la sala, sus miradas vivaces apuntan hacia el interior de sí mismos; con cada relato histórico de los hechos que se sucedieron desde 1810 hasta la actualidad se busca comprender nuestra identidad, meditar sobre nuestro presente. El disparador: “A doscientos años del 25 de Mayo, ¿qué nos pasó a los argentinos?”
Bayer escritor, historiador y periodista, relata algunos sucesos de importancia que se desarrollaron a lo largo del Bicentenario, haciendo hincapié en la inclusión de los pueblos originarios, la participación social y la recuperación de nuestra América profunda.
De este modo, el escritor hace un racconto histórico en el que analiza los cimientos políticos, económicos e ideológicos, para poder construir un pensamiento crítico sobre la actualidad.
A través de las actas originales, comienza desde el asesinato de Tupac Amaru, símbolo de los pueblos originarios americanos, quien es descuartizado en 1789. Vale destacar que ocurrió el mismo año de la Revolución Francesa, en la que se embanderaban los principios de: igualdad, libertad y fraternidad.
Justamente, estas premisas de igualdad y libertad se reflejan más tarde en el pensamiento de los hombres de Mayo. A partir de lecturas de algunos documentos que se encuentran en el Archivo General de la Nación, Osvaldo Bayer resalta las ideas progresistas que apuntaban al desarrollo de América latina y a terminar con la esclavitud de los pueblos originarios.
En este marco cita a Manuel Belgrano, cuando en julio de 1810, disponía en su expedición al Paraguay que “todos los naturales son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. Desde hoy les libero del tributo. Les concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones (…) les habilito para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos”. Así, reconoce la igualdad, como también la injusticia vivida por los habitantes nativos ante la violencia y exterminio de los colonizadores españoles.
La línea de pensamiento progresista continúa. En la Asamblea del año XIII se declara la libertad de vientres, se anulan los títulos de nobleza, se proclama la libertad de los pueblos originarios, y se aprueba el Himno Nacional. “Ved en trono a la noble igualdad (…) ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!” resalta Bayer destacando este fragmento para quienes al cantarlo no se percataron del emblema político que representaba y aún hoy representa.
Sin embargo, se produce un quiebre de las políticas de los hombres de Mayo cuando Rivadavia, en su función de Ministro del Interior de Martín Rodríguez, manda liquidar a los indios ranqueles. Este cambio ideológico que marcó la construcción de la nación argentina se profundiza con la Campaña del Desierto (1833/1834) que emprende Roca: un genocidio “avalado” por el racismo y los negociados.
En esa época se constituye la Sociedad Restauradora, integrada por la nueva oligarquía, clase que ayuda con la financiación de la Campaña al Desierto. Estancieros cuyos apellidos todavía hoy integran las sociedades rurales. Ellos recibieron una gran parte de las tierras que en ese momento les fueron quitadas a los habitantes originarios. En consecuencia, se entregaron 41.787.023 hectáreas de tierra a 1.843 terratenientes. Sólo al presidente de la Sociedad Rural, José María Martínez de Hoz, se le entregaron 2.500.000 hectáreas. Bayer enfatiza que el bisnieto fue Ministro de Economía de la última dictadura militar.
Mientras la educación formal nos enseña la figura de Roca como un prócer que trajo progreso y orden al país, lo que no nos dicen es que negó los principios libertarios, generando un retroceso a la extrema violencia y la reimplementación de la esclavitud. El autor del ensayo «Los Vengadores de la Patagonia Trágica», da cuenta de cómo los medios de comunicación del momento muestran a los habitantes nativos como “Indios salvajes”, para esto lee un fragmento de un artículo del diario El Nacional, de 1879: “Llegan a Buenos Aires los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto que no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, las madres indias aprietan contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza para defender a la familia de los avances de la civilización”.
Sobre el genocidio contra los habitantes autóctonos del sur, Osvaldo Bayer cita palabras que Roca pronunció en 1879 ante el Congreso de la Nación: “El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición, dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”.
En las presidencias de Roca se fomenta la inmigración europea conjuntamente con lo que en ese momento se consideraba progreso: los ferrocarriles, el comercio, la inversión de capitales (nacionales y extranjeros). Muchos de estos inmigrantes traen consigo ideologías políticas de izquierda que generan conflictos entre el movimiento obrero y el Estado.
En contraste con el accionar de Roca, Bayer rescata al pensador Esteban Echeverría, quien plantea en 1837 que “(…) el camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia”.
A partir del recorrido histórico planteado por el reconocido intelectual que presidió el taller AvecinArte, podemos interpretar la realidad actual no como un hecho natural sino como el resultado de un proceso que duró años y aún hoy sigue en movimiento. Por lo tanto, si comenzamos a percibir a la historia como una dinámica constante que es consecuencia del accionar de todos los hombres, los que la escriben y los otros que también la hacen, vale la pena preguntarse qué lugar estamos ocupando en ella y qué clase de sociedad queremos para nosotros y nuestros hijos.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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