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Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Octubre 2010
Año IX | Edición N° 99

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Octubre 2010

Edicion Octubre 2010


Denuncia en la Defensoría del Pueblo contra la nueva Policía

La Metropolitana ahora en los colegios

Un episodio de indisciplina escolar motivó que los directivos de una escuela tuvieran la desafortunada idea de hacer ingresar al establecimiento a los agentes de la Metropolitana. Ahora, la Defensoría porteña pidió informes al Ministerio de Educación y al de Seguridad por el incidente. Aún no hay respuestas por parte de la Metropolitana.

Por Gabriel Morini

El ingreso de efectivos de la Policía Metropolitana a una escuela primaria de Villa Pueyrredón para atender un problema disciplinario de un alumno disparó una polémica que llegó a que algunos docentes y un padre radicaran una denuncia en la Defensoría del Pueblo porteña. Los directivos de la institución aseguraron que se arrepienten de haber convocado a los efectivos para calmar a un estudiante con problemas de conducta, mientras tanto, el Ministerio de Justicia y Seguridad, aún debe dar explicaciones del ingreso de los agentes de la fuerza policial en un colegio.

El viernes 3 de septiembre, antes del inicio de la jornada escolar, uno de los estudiantes empujó y golpeó a una compañera de séptimo grado en la puerta de la Escuela Nº 23 «Belisario Roldán», ubicada en Franco al 2300, en el barrio de Villa Pueyrredón. Hasta aquí solo sería un episodio típico de agresión entre estudiantes que se replica a diario en cualquier otra institución de la Ciudad. El alumno, con historial de problemas de conducta se negó entonces a ser controlado por las autoridades que en ese momento presenciaron el ataque. Fue allí cuando la vicedirectora del establecimiento decidió en principio llamar al SAME para que atiendan a la alumna lastimada, y luego convocó a un par de efectivos de la Policía Metropolitana que estaban apostados con un móvil en la esquina de la institución cumpliendo otra función. Los agentes ingresaron a la Escuela N°23 acompañando a los docentes e intentaron convencer al chico que deponga su actitud y salga del baño donde se había escondido. “Los agentes intentaron contenerlo. En ningún momento utilizaron la fuerza ni tuvieron contacto físico con el chico”, aseguró la directora a este diario, al graficar que la situación se fue de control.

La Escuela N°23 suma además de serios problemas edilicios, falta de calefacción, baños rotos y otras falencias, una población estudiantil que podría ser denominada de alto riesgo en su mayoría. Sus autoridades defendieron su accionar, aunque se arrepienten de haber convocado a los agentes de la Metropolitana, lo que terminó desatando el problema que la Defensoría está investigando. La vicedirectora afirmó que frente a los docentes “se reconoció que se había cometido un error”, pero que ante un hecho inédito como el que sucedió, estimaron que fue lo único que se les ocurrió ante el desborde de la situación. Sucede que no todo quedó allí –relataron— sino que el chico volvió más tarde a tener un episodio de violencia, al enterarse que habían llamado a sus padres, ante lo cual intentó irse del colegio de manera intempestiva. Según cuenta la directora del establecimiento, los agentes se limitaron a bloquear la puerta de entrada para que el chico no se fugara. El episodio completo duró alrededor de una hora, y fue presenciado por otros docentes, los mismos que luego elevaron una nota directamente a la supervisión escolar quejándose por el ingreso de los efectivos al interior de la escuela.

Lo mismo sucedió con uno de los padres, que mantuvo su nombre en reserva, y realizó la denuncia en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. La versión que dio el padre, en ese momento, fue que todos en la comunidad educativa estaban “preocupados, angustiados e indignados por esta situación, en la que por un problema de indisciplina común se llamó a la policía para retar a un chico que tan sólo tiene 12 años y no quiso salir de la fila”. A partir de esa acusación y con la copia de la nota elevada por los docentes, Gustavo Lesbegueris, responsable del área de Derecho a la Educación de la Defensoría, solicitó dos pedidos de informes, uno para el Ministerio de Educación y otro para el de Justicia y Seguridad. Hasta este momento, ninguna de las dos dependencias informó sobre el episodio de manera oficial.

El denunciante apuntó también que el episodio le fue referido por su hija y corroborado por otros padres que se encontraban presentes en el horario de ingreso a clases. “Hay un problema de incompetencia e irresponsabilidad por parte de las autoridades del colegio y de la policía, que accedió a esta barbaridad. Estamos hablando de chicos de primario y bajo ningún punto de vista puede ingresar esta fuerza de seguridad para solucionar lo que debe resolver el colegio”, señaló. Aquí es donde el relato comienza a entremezclarse con disputas internas entre un grupo de docentes y la dirección de la Escuela Belisario Roldán. Desde el colegio, sostienen que varios de los mismos docentes que se quejaron del ingreso de la policía, y sostuvieron que el chico no estaba fuera de control, son los mismos que han llenado actas disciplinarias sobre el alumno problemático. “Ninguno de los docentes hizo nada”, afirmaron los directivos, que cuentan con el respaldo de la cooperadora, que tuvo a varios integrantes como espectadores de lujo del incidente. Por su parte, los docentes que consideraron inaceptable la situación denunciaron “aprietes” luego de haberse rebelado contra las autoridades. Por último, la plana mayor del establecimiento que está recopilando toda la información necesaria para presentar al Ministerio en su descargo, remarcó que una pequeña interna al interior de la comunidad educativa motivó la denuncia. Según concluyeron, ningún otro padre se quejó de lo sucedido, ya que ninguno estuvo presente en el momento, y que el único que se escandalizó y acudió a la defensoría fue el esposo de una de las docentes de la institución enfrentadas con la dirección, cuya hija, además, había faltado ese día a clases.

Más allá de esta interna escolar, el verdadero problema es si una fuerza de seguridad creada para combatir contravenciones y delitos flagrantes puede hacerse cargo de una situación de este tipo. Sucede que la Metropolitana no tiene los mejores antecedentes en cuanto a preparación de sus agentes para lidiar con situaciones con menores, y su función no es ingresar dentro de las instituciones educativas. Como informara esta publicación, el 9 de julio pasado, agentes de la nueva fuerza protagonizaron un confuso episodio donde fue detenida una mujer en una pizzería de Villa Urquiza. El problema fue que el niño que la acompañaba fue dejado a su suerte en el operativo, y debió ser contenido, cuidado y acompañado por una vecina que presenció la escena ya que la Metropolitana rechazó hacerse cargo del menor mientras se llevaba a su madre. La pregunta que debería responder el Ministerio de Seguridad y Justicia cuando presente el informe ante la Defensoría porteña sobre el episodio en la Escuela N°23, es si el personal está capacitado para lidiar en situaciones con menores dentro de un colegio, y asume la responsabilidad que conlleva una intervención tan polémica.



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