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Ignacio Di Toma Mues
Junio 2010
Año IX | Edición N° 95
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Junio 2010
El músico popular Ariel Prat participó del Taller de Murga organizado por Vecinos por el 25 de Mayo. Además de bailar y cantar, habló sobre el origen de la murga porteña y el reconocimiento que debería tener, como expresión de arte popular, en las políticas culturales.
Por Mariana Vaccaro
El sábado 5 de junio, el murguero y músico popular, Ariel Prat, participó del Taller de Murga en el Complejo Cultural 25 de Mayo. La actividad que tuvo como marco Avecinarte, en el que estuvieron presentes: “Los Endiablados de Villa Ortúzar”, “Los Eléctricos de Agronomía”, “Garufa” de Constitución y “Los Pegotes de Florida”, quienes cantaron y bailaron junto al invitado especial: Ariel Prat, artista internacional que compartió el escenario con León Gieco y la Bersuit, entre otros reconocidos intérpretes.
El músico, que se describe a si mismo como juglar (hombre que cantaba, bailaba o hacía juegos y truhanerías ante el pueblo), difunde con su música, su baile y sus palabras la expresión popular porteña.
Por primera vez el taller se realizó dentro del teatro, ya que anteriormente se había estado desarrollando en la plaza (Roosvelt y Triunvirato); la organización estuvo en manos de la subcomisión de murga de Vecinos x 25 de Mayo, que siguiendo su línea característica, generadora de espacios culturales participativos e inclusivos, propuso recuperar el carácter popular del carnaval y el retorno de las murgas al 25 de Mayo. Para consolidar así la identidad barrial, y enfatizar la memoria colectiva.
No fue la primera vez que Ariel Prat compartió con los vecinos del barrio la defensa de la cultura popular. Esta vez fue invitado al taller para conversar sobre la murga porteña y sus orígenes.
En una charla amena, como las que se tienen con amigos, con mates de por medio, las primeras palabras de Ariel fueron para destacar la labor de los vecinos: “para mí es más que importante, diría que es vital, estar aquí acompañando esta movida; porque los he acompañado en la gestión y sobre todo porque este teatro es de ustedes, es mío”; y recordó que “hace dos años, me presenté aquí con toda nuestra gente, fue una noche maravillosa no sólo porque me consideraron persona destacada de la cultura, sino por el premio que ustedes me dieron cuando salí del teatro, ese reconocimiento que fue… (se emociona) lo más importante para mi.” La frase que terminó con un hilo de voz provocó un estallido de aplausos de los bailarines y los vecinos participantes.
Cuna de buenos tangueros y murgueros, Villa Urquiza vio crecer a Ariel. Quien, a pesar de que actualmente vive en España, confesó que se pone al día con las noticias y novedades vecinales a través de videos e información que comparte por Internet.
El juglar villurquero explicó que en las ocasiones en las que se presenta ante un auditorio que, además del espectáculo colorido y vivaz que caracteriza la murga, está interesado en conocer ¿qué es?
“Yo no soy un bailarín profesional. La murga es parte del gran género que es el tango, indudablemente; dentro de él, también influenciada por la inmigración sobre todo italiana, es su variante salvaje la catarsis del tango y tiene un potencial increíble; ya hay quienes le agregan al baile el hip hop, rap, capoeira y los que ya se animaron a enlazarlo, sin pudor y con acierto a la milonga… Bailo con el estilo callejero aprendido en Palermo y Villa Urquiza, este baile lo vengo llevando a mi tarea de músico profesional, de juglar. Mi música, puedo hoy decir con orgullo, sirvió así de puente de unión entre la calle y la teatralidad que brinda el escenario y en eso, sin jactancias, me puedo considerar un pionero… Según el maestro Cáceres: ‘El murguero es un tanguero que se expresa con el coro de la cancha. Su canto es el tango sin el bandoneón y se acompaña con el bombo, el silbato y el platillo. El tanguero en tanto, es un murguero que se ignora, teme que se engrase con la furia de la masa, tiene miedo de su status y de que se le vea la hilacha de su estirpe arrabalera’.
Y tiene razón, no son pocos los grandes bailarines de todas las épocas, que ‘se mataron’ sobre los adoquines porteños danzando al compás del bombo frenético antes de destacar con cortes y quebradas. La murga nuestra es un sentimiento de rabia y orgullo que se baila”.
Esta lectura que recorrió países y se escuchó en distintos idiomas condensa la misma esencia de los nenes maquillados que en ese mismo momento, sin prestar atención a las palabras, bailan saltando.
La murga que refleja, y a la vez, construye la cultura porteña aparece oculta en la historia. Al respecto Ariel Prat advierte que nuestra murga viene de la vieja comparsa negra que luego se blanqueó por varias razones, primero porque el carnaval empezó a tener más presencia no solo en el carácter popular de los inmigrantes que iban integrando nuestra nación, sino también porque se produjo una falta de los integrantes de la comparsa negra por causas sociales, culturales y, al mismo tiempo, sangrientas.
La música y el baile murguero deviene de la cultura afro-argentina que fue invisibilizada, se ignora su origen, y en esa carencia de información se pierde también el significado y con él parte de su valor. Por ejemplo el paso de baile de los tres saltos es una metáfora de la rotura de las cadenas al ser liberados los esclavos.
Se nos enseñó a entender la cultura como la cultura de los sectores socioeconómicos altos, a mirar a Europa en vez de mirarnos a nosotros. Ariel Prat plantea que la música murguera está bastante poco difundida “como suelen ser las cosas de nuestra tierra, hasta que viene un gringo y edita por otro lado”. A esto suma el desprestigio del Bombo que en realidad es un instrumento muy valioso, y para ejemplificar, comenta que “en los festivales de percusión no está, aparecen muchos instrumentos raros que se tocan con el lóbulo de la oreja pero este no ¿por qué no está? Nosotros lo que tenemos que tratar es de defender esas cosas como una cuestión de principios”.
Prat resaltó que “la murga excede el carnaval, tiene una función social” y aún así no es fácil conseguir material sobre ella. Al respecto, hace hincapié en que el Estado tiene que poner un presupuesto para la cultura, y que hay que exigir estar en el teatro y que se le pague a la murga, al artista… “¿Por qué se les paga a otros y a nosotros no? ¿Por qué se puede conseguir un CD de carnaval brasileño o uruguayo y no uno de los nuestros?”
En 1997 trabajó a favor de que salga la ordenanza municipal que declara a las murgas patrimonios culturales. Actualmente llama a los vecinos a reclamar junto a los murgueros para que se logre el feriado de carnaval.
Finalmente, el bombo vuelve a sonar con golpes de retirada, el piso del salón vibra invitando al cuerpo a moverse casi instintivamente, Ariel Prat canta, dos de los murgueros salen a bailar y a cantar, el clima festivo crece, se va sumando cada vez más gente hasta que casi nadie queda sentado.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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