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Ignacio Di Toma Mues


Noviembre 2010
Año IX | Edición N° 100

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Noviembre 2010

Edicion Noviembre 2010


El legado de Néstor Kirchner

Muerto el político, viva la Política

“Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo. / No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada”. (Elegía a Ramón Sijé - Miguel Hernández)

Kirchner

Por Fernando Casasco

Néstor Kirchner era, por sobre todas las cosas, un animal político. Su desvencijado corazón latía con fuerza cada vez que le tocaba subirse a un atril a dar un discurso o cuando se prendía en la discusión por cuestiones referentes al poder y a la gestión pública. Pero más allá de sus apetencias personales, sus ambiciones y sueños, el ex presidente que falleció de muerte súbita el pasado 27 de octubre, recuperó para el país la noción de que la política podía contribuir a cambiar las cosas.

Enumerar su obra de gobierno sería extenso y redundante. Sólo destacaremos la designación de una Corte Suprema independiente; la derogación de las leyes de impunidad y el impulso a los juicios contra los genocidas de la última dictadura militar; la negociación de una monumental quita en la deuda pública y el freno a la influencia del Fondo Monetario Internacional; la decisión de priorizar la integración regional y enterrar el sueño americano del ALCA; la recuperación económica y el impulso del mercado interno, por sobre la especulación financiera; la discusión de los salarios y las condiciones sociales de los trabajadores en paritarias; la ley de financiamiento educativo; la repatriación de científicos.

Claro que no todas fueron rosas. A través de ese cambio de paradigma, también Kirchner fue duramente castigado por sus opositores. Se lo acusó de dividir a la sociedad, de buscar el poder hegemónico, de comprar a gobernadores, a intendentes, a dirigentes y organizaciones de derechos humanos con los fondos públicos. Su gobierno y el de su esposa se vieron salpicados de denuncias de corrupción, las cuales no siempre tuvieron la respuesta adecuada desde el poder político. Cuestiones que deberán ser juzgadas por la historia, a través de un prisma un poco menos contaminado por la coyuntura.

La ciudad y Kirchner

Pese a que cuando llegó a la Casa Rosada en 2003 la mayoría de los porteños casi no lo conocía, el flamante presidente tendría decisiones claves para la vida y la política de la Capital. Así fue como apoyó decididamente la candidatura de Aníbal Ibarra para su reelección, frente a la rutilante estrella de Mauricio Macri. Tras el fracaso de la Alianza, Ibarra se sumó al proyecto de “transversalidad”, en el que Kirchner pretendía sumar a espacios de centro-izquierda para ampliar su base de sustentación. En la lista también figuraban los por entonces intendentes de Morón Martín Sabbatella, de Rosario Hermes Binner y de Córdoba Luis Juez.

Kirchner nombró como ministros a dos pre-candidatos que podían llegar a robarle votos “por izquierda” o de clase media al ex fiscal: Rafael Bielsa y Gustavo Béliz. Pese a la derrota del jefe de gobierno ante Macri en la primera vuelta, convencido por su operador porteño, Alberto Fernández, el santacruceño jugó parte de su capital político e hizo campaña decidida por el candidato que finalmente se impondría en el ballotage.

De todos modos, aquel fue el último gran éxito electoral de Kirchner en la Capital Federal. Dos años después, en los comicios legislativos, no pudo evitar un triunfo de Macri, esta vez candidato a diputado, que se impuso a Elisa Carrió y al kirchnerista Rafael Bielsa. A pocos días de ser electo diputado por el PRO, Eduardo Lorenzo “Borocotó”, entraba a la Casa Rosada y se sumaba al oficialismo. Aquel innecesario alarde de transfuguismo político asqueó a amplios sectores de la opinión pública y alejó al kirchnerismo de la clase media.

Pocos meses después, Ibarra sería suspendido y destituido mediante un juicio político por su actuación en el incendio del boliche República Cromañón. En 2007, las disputas entre Jorge Telerman y Alberto Fernández, quien se empeñó en imponer a su candidato, Daniel Filmus, le dieron un triunfo por amplio margen a Macri.

Al ex ministro de Educación le alcanzó para llegar a la segunda vuelta, pero quedó muy lejos del presidente de Boca. La ciudad parecía ir a contramano del resto del país: en las elecciones presidenciales de ese año, fue uno de los únicos dos distritos en que perdió la por entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, finalmente electa Presidenta.

La relación con el flamante jefe de gobierno siempre fue tirante. Si bien Kirchner recibió a Macri poco antes de irse del gobierno y habilitó la modificación de la Ley Cafiero – que impedía a la Ciudad autónoma tener policía y justicia propias -, no tardaron en surgir las diferencias en distintos puntos como el transporte, la urbanización de villas, el manejo del puerto y hasta los juegos de azar. Esas diferencias muchas veces le sirvieron al jefe de gobierno como excusa para sus propias deficiencias de gestión. El affaire de las escuchas ilegales, en el que Macri ve la mano negra del kirchnerismo detrás del juez Oyarbide, terminó de poner en punto muerto las relaciones.

En 2008 la ciudad de Buenos Aires fue epicentro de manifestaciones durante el conflicto por la implementación de la resolución 125 de retenciones. Muchos porteños, que sólo han visto plantas de soja desde lejos, “cacerolearon” en apoyo a las patronales agrarias. El voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos fue asumido como un triunfo, no solo por la mesa de enlace, sino también por sectores de clase media y media alta, siempre tan díscolos frente al poder democrático de turno, pero tan sumisos a los mensajes de los medios de comunicación concentrados.

En 2009, en plena debacle, los candidatos kirchneristas obtendrían su peor performance en la Ciudad, con solo el 11% de los votos. Muchos se anticiparon a augurar el “fin del kirchnerismo”.

Lo que vendrá

Pero algo cambió a partir de entonces. El kirchnerismo radicalizó su agenda y volvió a entroncar con los sueños de cambio de las mayorías que había engendrado en sus comienzos. Estatización de las AFJP, Ley de medios, Asignación Universal por Hijo, Matrimonio igualitario, Papel Prensa, fueron algunas de las medidas o normas que el gobierno de Cristina Kirchner impulsó. Y que le valieron el reconocimiento de amplios sectores sociales.

La demostración de consternación y de dolor de decenas de miles de argentinos tras la muerte del ex mandatario son una señal de que algo se ha modificado en el país y que habrá muchos dispuestos a no dar un paso atrás en las conquistas obtenidas. Algo de esa masiva voluntad popular por participar ya se había observado en las celebraciones del Bicentenario, cuando a algunos gobernantes locales les preocupaban más los inconvenientes del tránsito.

Más allá de especulaciones y encuestas con vistas al 2011, habrá que esperar que el dolor y la conmoción decanten. Esa parece ser la señal de la hora también para los políticos locales. Mauricio Macri propondrá unificar las elecciones locales con las nacionales, lo cual implicaría un apoyo a su candidato/a a jefe de gobierno (¿Gabriela Michetti?) en caso de que se presente como candidato a Presidente. Sin embargo, los movimientos actuales del tablero, podrían inclinar al líder del PRO a ir por su reelección y dejar su candidatura nacional para más adelante.

Habrá que seguir también de cerca los movimientos de Proyecto Sur, donde Fernando “Pino” Solanas ratificará en el mes de diciembre su candidatura a Presidente, pese a que muchos tironean para que se presente en la Ciudad. Y del kirchnerismo, que buscará en Capital aprovechar el envión emotivo y capitalizarlo en votos el año próximo. Pero por sobre todo habrá que ver si la movilización popular transmuta en formas superadoras de hacer política y gestionar la cosa pública.

“Sobran políticos”, canta en una canción la banda Arbolito. La frase, hija directa del “que se vayan todos” del 2001, parece haberse puesto en tela de juicio en los últimos tiempos. Las imágenes del conmovedor funeral del ex presidente demuestran la vocación de muchos jóvenes por militar y bregar por un país mejor. Que así sea.



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