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Ignacio Di Toma Mues
Febrero 2010
Año IX | Edición N° 91
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Febrero 2010
Cada vez son más las plazas enrejadas (*) en la Ciudad y aunque algunos sectores de la sociedad lo aprueban, otra parte critica duramente la medida. A fines del año pasado fue inaugurada la plaza de Roosevelt y Triunvirato, y en pocos días más concluirán las obras de “puesta en valor” de la plaza de la estación de Villa Pueyrredón. Ambas están cercadas por rejas.
Plaza de la Estación de Villa Pueyrredón
Por Natalia Saavedra
No existe mayor símbolo de nuestra infancia que pasar una mañana o una tarde en la plaza. Columpiarse en las hamacas, subir los interminables escalones del tobogán para lanzarse a la nada, raspar el arenero para colmar los baldes, correr, gritar, bailar… jugar. Todos estos momentos no sólo forman parte de nuestra memoria y nuestra infancia sino también de un espacio colectivo donde aprendemos a estrechar lazos sociales y con ello, a vivir en sociedad. En otros términos, la plaza forma parte del espacio público. Si buscamos en un diccionario podemos definirlo como “el lugar donde cualquier persona tiene el derecho de circular, en oposición a los espacios privados, donde el paso puede ser restringido, generalmente por criterios de propiedad privada, reserva gubernamental u otros. Por tanto, espacio público es aquel espacio de propiedad pública y dominio y uso público”. Es aquí donde reside el conflicto sobre la implementación del enrejado. Si las plazas forman parte del espacio público, ¿enrejarlas no sería negar nuestro derecho a utilizarlas libremente?
El Ministerio de Ambiente y Espacio Público es el encargado de trabajar en la puesta en valor de las plazas de la Ciudad de Buenos Aires. En la mayoría de los casos la medida de utilizar rejas se realiza con el propósito de mantener los arreglos realizados, de evitar suciedad y para otorgar una mayor seguridad.
Esta medida, que comenzó a implementarse a principio de los ´90, con el enrejado del Jardín Botánico y el Parque Thays, no deja de sumar rivalidades entre los habitantes de la Ciudad. Algunos profesan que las rejas protegen los espacios públicos de los robos y actos de “vandalismo”, mientras que otra gran mayoría repudia tal actitud.
El enrejado parece partir de las necesidades de una mayor seguridad, limpieza y conservación de la plaza a la que todos tenemos acceso. Se plantea la necesidad de una plaza más limpia pero no existe conciencia sobre la utilización de los cestos para arrojar la basura y menos aún, sobre la recolección de los excrementos caninos que los dueños depositan en ella. Frente a las tareas de mantenimiento y enrejado, las quejas sobre la suciedad y olores en las plazas fueron en aumento debido a la imposibilidad de transitar por las veredas de las mismas sin pisar algún tipo de excremento que descansaba allí donde las rejas no podían llegar.
Uno de los casos más resonantes fue la participación de los vecinos del barrio de Caballito frente al enrejado de la Plaza Irlanda, situada en las Avenidas Gaona y Donato Alvarez. El proyecto original del gobierno incluía rejas pero los vecinos se opusieron y se comprometieron a cuidar la plaza ellos mismos. Lejos de repetirse estas actitudes, todo parece reducirse al encierro, a la no participación. El Estado tiene que mantener el espacio público y, en este caso, se encarga de realizar los arreglos necesarios y de mantenerlo pero la permanencia en el tiempo y el cuidado continuo debería ser tarea también de los usuarios de ese espacio.
(*) A marzo de 2008 sobre un total de 220 plazas, 70 estaban enrejadas.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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