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AGOSTO 2014

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Septiembre 2010
Año IX | Edición N° 85

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Septiembre 2010

Edicion Septiembre 2010


Fallo judicial ordena cambios a la nomenclatura urbana

"Rescata un tema que
algunos pudieron haber olvidado”

puy

Entrevista al legislador Raúl Puy, presidente de la Comisión de Cultura

Por Haydeé Breslav

El 8 de agosto último, la titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, Elena Liberatori, hizo lugar a la acción de amparo promovida por Hansel Stegemann y ordenó a la Legislatura que “se dispongan las medidas tendientes a modificar toda nomenclatura urbana que contravenga lo prescripto por el artículo 5, in fine, de la Ley N° 83”.

El párrafo de ese artículo al que la jueza se refiere, establece que no podrán designarse calles o lugares públicos “con nombres de autoridades nacionales, provinciales o municipales que hayan ejercido su función por actos de fuerza contra el orden constitucional y el sistema democrático”. El fallo menciona, entre otros lugares públicos, la plaza Teniente General Eduardo Lonardi, de Villa Pueyrredón.

Procurando conocer las posibles consecuencias e implicancias de esta sentencia, entrevistamos al diputado por Diálogo por Buenos Aires Raúl Puy, presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura.

-¿Cuál es su opinión sobre el reciente fallo de la jueza Liberatori?

-Para empezar, quiero aclarar que tengo un gran aprecio y un gran respeto por la jueza; la considero una persona de bien, que ha sacado muchos valientes fallos en interés de los vecinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ahora bien, respecto de este fallo en particular, yo acuerdo absolutamente con ella desde el punto de vista ideológico, porque concientiza sobre el hecho de que todavía hay calles que conservan nombres de personas que participaron en gobiernos de facto, cuando no directamente en golpes de estado. Pero, por otro lado, hay que ser muy cuidadoso de la división de poderes, y en este caso parecería haber una intromisión de un poder dentro de otro, en un tema que no es, por así decirlo, de vida o muerte.

-¿Qué otras implicancias cree que ha tenido el fallo?

-Veo de bueno que ha hecho reflexionar a muchos legisladores, por más que el PRO haya apelado; aunque no sé si, de haber estado conduciendo la casa, uno quizá no hubiera apelado también, porque, como dije, puede pensar que se trata de la intromisión de un poder dentro de otro. Lo encuentro también muy valioso en el sentido de que rescata un tema que algunos pudieron haber olvidado: por ejemplo, yo presenté el cambio de nombre de la calle Ramón Falcón, pero no por el de Simón Radowitzki, que fue el que le puso la bomba, sino por Miguel Ángel Pirker, un comisario de la democracia que durante la presidencia de Alfonsín descubrió el caso Sivak, y murió en circunstancias por lo menos dudosas. Este caso no se acoplaría a lo que dice Liberatori, porque Falcón estuvo en funciones durante la presidencia constitucional de José Figueroa Alcorta.

-¿Qué medidas se han tomado con relación a los cambios de nombre?

-Le di instrucciones a mi director general de Cultura, el arquitecto Edgardo Ibáñez, para que en la reunión de asesores del martes próximo [por el 31 de agosto] se empiece a avanzar en la modificación de los nombres de esas calles, de acuerdo con el espíritu de Liberatori, pero no por acatar una orden de ella, sino por entender que el fallo quizás nos permita ser más flexibles con respecto a las condiciones que pone la ley para los cambios de nombre.

-¿Son muy exigentes esas condiciones?

-La actual legislación es muy exigente en ese sentido: las calles deben tener un corte topográfico, es decir, por ejemplo, que viene la calle, luego una plaza y después sigue la calle. He sido concejal y diputado, y en todos mis mandatos le cambié el nombre a una sola calle, que fue el de Espinosa por Julio Cortázar, porque tenía tres cortes topográficos: Espinosa cruza la Agronomía y sale de ella, y a este tramo de tres cuadras le puse Julio Cortázar. El tema no es tan simple, y la sugerencia, para no decir la orden, de Liberatori, puede favorecer cambios de nombre que, de otra manera, la Comisión de Nomenclatura nunca nos habría aprobado.

-¿Qué puede decirnos, en este contexto, del cambio de nombre de la plaza de la estación de Villa Pueyrredón?

-Usted sabe que en su fallo la jueza hace mención de esta plaza, la plaza [Eduardo] Lonardi; la ley [que dispone el cambio de nombre] fue aprobada en primera lectura y hubo audiencia pública; el dictamen está un poco atrasado porque hay sectores de la comunidad que quieren mantener el nombre de Gianantonio, que se votó en la primera lectura, y otros sectores de la comunidad que quieren ponerle plaza del Nunca Más.

-Sin embargo, el Ejecutivo la reinauguró y colocó carteles con el nombre de Gianantonio.

-Mal hecho, porque el Poder Ejecutivo sólo puede hacer eso una vez que esté aprobada la norma, y no lo está, porque requiere la segunda lectura, y después la promulgación. También allí hay una intromisión del Poder Ejecutivo en el Legislativo: esto no tiene validez legal porque, si la ley no se aprobó, la plaza se seguirá llamando Eduardo Lonardi hasta que esa ley se promulgue, y por eso la menciona la jueza Liberatori en su fallo. El Ejecutivo no puede ponerle nombre a una plaza cuando ese nombre todavía no está aprobado, tiene que respetar el procedimiento legislativo: es como si hiciera la segunda lectura de hecho. Estamos ante un caso evidente de involucramiento de un poder donde no le corresponde.

-También ocurre a veces que una ley lleva años de promulgada sin que el Ejecutivo coloque los carteles correspondientes, como en el caso del bulevar Osvaldo Fresedo, de La Paternal, donde finalmente fueron los vecinos quienes instalaron un letrero.

-Eso habla de la desidia del Poder Ejecutivo: cuando se cambió el nombre de la calle Espinosa por Cortázar, tardaron tres años. Y me pasó algo peor: en la esquina de Nazca y Albarellos, hace años, no había semáforo, y se produjeron varios accidentes; propuse que se instalara un semáforo, se aprobó y lo colocaron, pero pasaron dos años y medio. En casos como el que usted menciona, lo único que puede hacer el Legislativo es un proyecto preguntando por qué motivo está atrasada la colocación del letrero con el nombre, vamos a hacerlo a ver si se deciden a cumplir.

-¿Cuál es su parecer sobre la elección del nombre de Agustín Tosco para la escuela secundaria ubicada en Zamudio y Cubas?

-A mí me parece muy bien en dos sentidos: primero, porque lo eligió la comunidad educativa, y en lo personal, porque respeto mucho el nombre de Agustín Tosco, no sólo por el Cordobazo, sino por toda su trayectoria. Fue coherente, y murió por serlo: tuvo una infección y murió de septicemia porque estaba en la clandestinidad y no quiso internarse en un hospital para que no lo arrestaran y corrieran peligro sus compañeros. Eso demuestra la valentía de quien era una persona íntegra y valiosa, y merece que una escuela lleve su nombre.

-Por último, ¿qué reflexión le merecen los proyectos para cambiar la bandera de la Ciudad?

-Es un tema complejo: algunos dicen en los diarios que hay problemas más importantes que cambiar la bandera, otros sostienen que es un símbolo monárquico, y otros que es la bandera que trajo Juan de Garay. Lo ideal habría sido que en su momento la comunidad de Buenos Aires, de la manera que fuera, hubiera formulado propuestas o se hubiera llamado a concurso: eso es lo que tendría que haberse hecho, pero no se hizo. La situación es difícil: los proyectos de la diputada [María Elena] Naddeo y del diputado [Adrián] Camps me parecen lógicos y comprensibles, como también lo resulta el hecho de que la colectividad vasca hubiera planteado en su momento un proyecto, que tomaron legisladores de aquella época e impusieron la bandera, que es la primera que tuvo la ciudad porque fue la que Garay, que era vasco, trajo cuando vino de Asunción a fundar la ciudad. Es así como, si vamos a la historia, tenemos que mantener la bandera, y si ponemos en la balanza lo que esa bandera representaría, quizás tendría que ser modificada; también es cierto que desde hace 15 años la ciudad tiene esta bandera. Es un tema que debe tomarse con cuidado: no es un proyecto para sacar de un día para otro, y va a ser muy difícil ponerse de acuerdo.



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