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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Abril 2010
Año IX | Edición N° 93

Estación Villa Pueyrredón

Zamudio 5031 | Ciudad de Buenos Aires
redaccion@elbarriopueyrredon.com.ar
Reg. Prop. Intelectual 802.024 / Ley 11.723


Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Abril 2010

Edicion Abril 2010


Audiencia Pública en el Salón San Martín

Se debatió en la Legislatura el futuro nombre
de la plaza de la estación de Villa Pueyrredón

El martes 20 de abril se llevó a cabo, en el salón San Martín de la Legislatura, la Audiencia Pública con relación a la ley por la cual se va a cambiar el actual nombre de la plaza de la estación ferroviaria de Villa Pueyrredón, Tte. Gral. Eduardo Lonardi, por el de “Plaza de los Niños Dr. Carlos Arturo Gianantonio”. La audiencia estuvo a cargo del presidente de la Comisión de Cultura, el diputado Raúl Puy (Diálogo por Buenos Aires).

plaza estacion villa pueyrredon

Fueron oradores: Ignacio Di Toma Mues, editor y director del mensuario EL BARRIO VILLA PUEYRREDON y de la web elbarriopueyrredon.com.ar; Alberto Cirigliano; Juan Ignacio Marasco, asesor en la Comisión de Cultura de la legisladora Rocío Sánchez Andía (Coalición Cívica); Roberto Cirigliano, presidente de la Comisión de Homenaje al Centenario de Villa Pueyrredón y Alicia Montoya, integrante de la Asamblea Popular de Villa Pueyrredón y del Centro Cultura “Nunca Más”.

El primero en exponer fue el editor de este medio, Ignacio Di Toma Mues: “Soy nacido y criado en Villa Pueyrredón hace 51 años… para ser breve, aclaro que vengo a oponerme al proyecto de ley que nomina “Dr. Gianantonio” a la plaza de la estación de Villa Pueyrredón. Voy a dar los fundamentos. No tengo nada en contra de la personalidad que se está eligiendo, porque podríamos hacer un gran listado de nombres que seguramente merecerán que una plaza los lleve. El tema es la metodología. En 1980 ó 1981, cuando la dictadura militar inauguró la plaza y no había audiencias públicas ni existía la Legislatura, se la denominó “Teniente General Lonardi”, conocido por haber dado el golpe militar contra el gobierno popular de Juan Domingo Perón. Ése fue su nombre hasta el año 2002. Ninguna institución del barrio, ni la Cámara de Comerciantes, ni la Junta de Historia, ni la Comisión de Homenaje al Centenario jamás propusieron un cambio de nombre. Allí se hacían actos y nadie discutía que se llamara Teniente General Lonardi. Esto fue hasta que los movimientos vecinales, surgidos a partir del 19 y 20 de diciembre, tomaron las calles y empezaron a reivindicar ciertos hechos. Uno de los principales hechos que quisimos reivindicar en Villa Pueyrredón fue el recuerdo y la memoria de los desaparecidos del barrio. En marzo de 2002, en esa plaza, se puso un cartel con una lista incompleta de los desaparecidos del barrio y se la comenzó a utilizar como el lugar de la memoria del barrio. Así, año tras año, se recordaron las luchas obreras de la Grafa y se homenajeó al cuerpo de delegados desaparecidos de la Grafa. Hace cinco o seis años se presentó un proyecto de ley en la Legislatura, pero se lo cajoneó y nunca se nos hizo caso. Se volvió a presentar ese proyecto de ley y la presidenta de la Comisión de Cultura de ese momento –la diputada Inés Urdapilleta– nos faltó el respeto, diciéndonos que era un nombre revanchista y que éramos poco originales. No hubo debate porque en el mismo momento en que fuimos a discutir la ley, ya estaba firmado el dictamen; un dictamen que se había presentado tres meses antes. Nosotros llevábamos casi seis años proponiendo esto en la Legislatura, mientras que en tres meses ese dictamen terminó aprobándose como ley de primera lectura”.

Por último Di Toma Mues advirtió que “lo más grave del tema es que hoy la plaza lleva el nombre del doctor Gianantonio, y tiene puestos los carteles. El Poder Ejecutivo se ha reído del Poder Legislativo y de los vecinos que estamos aquí reunidos en esta audiencia, discutiendo si este proyecto es válido o no” y agregó “se ninguneó esta audiencia pública, así como se va a ningunear su tarea, señor presidente, en la Comisión de Cultura. Haga lo que haga, la plaza ya tiene el nombre. Me parece que esto es una grave falta de respeto. Por tal razón, propongo que volvamos a discutir, que cada uno presente los proyectos que correspondan, que discutamos democráticamente en la Comisión de Cultura” y recordó que en el año 2006, a través de un programa del Ministerio de Educación porteño llamado “Memoria Joven”, los alumnos del colegio secundario del barrio (EEM N° 2, localizado en Zamudio y Cubas) hicieron un video y recorrieron el barrio por el tema de los desaparecidos, al enterarse que había una plaza que se llamaba “Nunca Más” y que tenía una lista con los nombres de los desaparecidos.

Luego de la exposición del director del mensuario EL BARRIO VILLA PUEYRREDÓN, Puy, presidente de la audiencia tomó la palabra para aclarar que “el Poder Ejecutivo puede poner las placas con los nombres que quiera, pero hasta que no se apruebe o se perfeccione la ley, no tiene ningún tipo de validez; por eso hay doble lectura. Después de la doble lectura, puede ir al Poder Ejecutivo y éste puede vetar o no. En consecuencia, el procedimiento de la formación de las leyes todavía no ha concluido”.

Seguidamente habló Alberto Cirigliano, vecino de Villa Pueyrredón: “Respecto del nombre de la Plaza de los Niños, doctor Carlos Arturo Gianantonio, y en relación con lo que decía la persona que habló anteriormente, el señor Ignacio Di Toma Mues, voy a tratar de aclarar algunas cosas que se dijeron y que no son tan así. Para mí, eso no es todo lo que uno querría esperar de un vecino de Villa Pueyrredón. En mi caso, yo soy peronista y realmente no era de mi agrado que el nombre de esa plaza fuera Eduardo Lonardi, porque fue un militar que entró al gobierno a través de un golpe. Entonces, respeto ese nombre, recordando que yo soy peronista, y que el líder de mi partido, el General Juan Domingo Perón también fue Vicepresidente de la Nación y tuvo tres cargos, en una época en la que no se entraba democráticamente al gobierno, hasta que se hicieron las elecciones. Pero, que yo sepa, Farrell no fue un presidente elegido por el pueblo, y Perón, en ese momento, tampoco. Después Perón sí fue elegido por el pueblo, pero en ese momento, no. Por lo tanto, si vamos a buscar todas las plazas que llevan nombres de generales, nos vamos a encontrar con que hay muchas. Pero también hay muchos otros nombres. Por lo tanto, respecto de lo que se habló sobre Lonardi, habría que estudiar todos los nombres para decir cuál sí o cuál no. Pero esa plaza, hasta que se inauguró el 7 de abril –como dijo Ignacio Di Toma Mues–, para todos los vecinos de Villa Pueyrredón, llevaba el nombre “Lonardi”. El hecho de que un grupo de vecinos quisiera llamarla “Nunca Más” era una situación personal de esos vecinos. Villa Pueyrredón es un barrio bastante grande, y ese grupo de cincuenta o sesenta personas no representaba el sentir del barrio. Lo del “Nunca Más” es una situación de un grupo y de un diario; nada más. No hay otra situación. Era un diario al que se le ocurrió poner un nombre y lo llevó adelante. Eso no es cumplir la ley. La plaza se llamaba “Lonardi”, les guste o no al señor Di Toma Mues y a los otros cincuenta. El nombre era ése. Ahora se cambió el nombre por “Plaza de los Niños Doctor Carlos Arturo Gianantonio”, ya se hizo la votación en primera lectura y luego de esta audiencia, volverá a la Legislatura como segunda lectura”.

Alberto Cirigliano, ya finalizando su exposición, se refirió al doctor Gianantonio: “un maestro de la pediatría, es una lástima que se tengan que dar tantas vueltas para que una plaza lleve su nombre, aunque él no era vecino de Villa Pueyrredón, ni de Villa Urquiza, sino que era vecino de la Ciudad de Buenos Aires. El centro cultural que se llama “Nunca Más” debiera recordar que el doctor Gianantonio fue un perseguido por el gobierno militar. Si no saben esto, por lo menos busquen en Internet y verán que en el año 1977, cuando el señor Cacciatore limpió todo el equipo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, lo dejó a él solo. Otras personas, como César Mitre, se fueron a trabajar a Europa; él se quedó acá porque el Hospital Italiano le dio un lugar, y pudo trabajar aquí, en Argentina. Mucha gente se fue y él se quedó y trabajó. Trabajó toda una vida por los chicos” y como cierre criticó a los vecinos que en el año 2002 colocaron un monolito en la plaza con los nombres de los desaparecidos del barrio, actitud que consideró ilegal: “Se pusieron afuera (de la plaza) unas placas muy lindas. Lo otro era totalmente ilegal. El señor Ignacio Di Toma Mues dijo que habían puesto un monolito. Ese monolito era ilegal, porque lo instalaron ellos mismos, sin pedirle permiso a nadie. Las placas que están ahora son correctas”.

Juan Ignacio Marasco, asesor de la legisladora Sánchez Andía, fue el tercer orador: “El monolito que se encuentra allí no es una banana con una manzana en un sombrero, sino que allí figuran los nombres de compañeros desaparecidos argentinos. Deberíamos tratar con un poco más de respeto esa cuestión. Como trabajador de esta Casa legislativa desde hace cinco años, vengo a manifestarme sobre las aclaraciones de ciertas cuestiones. El señor Ignacio (Di Toma Mues) hizo referencia a un proyecto del Ministerio de Educación. Ese proyecto corresponde a un correlato del Programa Jóvenes y Memoria que se realiza exitosamente desde hace diez años en la Provincia de Buenos Aires. Tengo entendido que actualmente el Gobierno de España está en tratativas para imitar ese modelo de programa, para enseñar el franquismo en las escuelas medias de España. Ese programa trabaja con jóvenes y les enseña a cómo, audiovisualmente, revisar el pasado sobre los ejes de democracia y de autoritarismo. En segundo lugar, no estamos discutiendo que se debe quitar la nomenclatura del golpista teniente Lonardi, ya que los expedientes que obran y que nos convocan a esta reunión –de los diputados, mandato cumplido, Bello, Di Filippo y Majdalani – proponen la derogación de la ordenanza que nombrara, en ese momento, al golpista teniente Lonardi. Ahora estamos discutiendo cuál sería la nomenclatura apropiada. En ese sentido, el Artículo 5° de la Ley 83 sobre Nomenclatura Urbana especifica que, de alguna manera, se debe dar prioridad a las relaciones históricas y sociales que existe entre los lugares y los nombres. No es mi intención repudiar o negar la obra del doctor Carlos María Gianantonio. Eso no se discute en ningún momento”.

Cabe señalar, y así lo explicó Marasco, que en el año 2004 la entonces legisladora Alicia Bello propuso denominar a la plaza con el nombre de “Padre Hernán Benítez – proyecto reingresado en julio de 2008 – y el diputado Facundo Di Filippo, en el 2006 y en marzo de 2009 – propuso el nombre de “Plaza del Nunca Más”.

“Es cierto lo que dice el señor Ignacio (Di Toma Mues). En agosto-septiembre de 2009 apareció un proyecto después que se habían cajoneado esos proyectos en la Comisión de Cultura durante muchísimo tiempo. Durante tres o cuatro años, se omitió el tratamiento de los expedientes de nomenclatura (…)Hubo un acuerdo en la comisión por el cual si se trataban los expedientes de nomenclatura nuevamente iban a ser revisados mediante una jornada de historiadores o una comisión de nomenclatura mucho más plural y no con la firma de una sola persona”.

El asesor de la legisladora Sánchez Andía, además afirmó que: “lo que no se puede negar es que hay un trabajo vecinal en esa plaza, hay una investigación sobre detenidos-desaparecidos de una fábrica y existe una participación vecinal. Por lo tanto, lo que en su momento entendió el diputado de mandato cumplido Facundo Di Filippo es que se debe recoger esa iniciativa barrial y transformarla en una iniciativa legislativa” y cerró su alocución asegurando que “la expresión “Nunca Más” nos hace recordar a todos los argentinos, todos los días, que no solamente no vamos a permitir el terrorismo de Estado, sino que tampoco vamos a permitir otro golpe de Estado”.

Seguidamente tomó la palabra Roberto Cirigliano, impulsor del expediente en discusión: “el preopinante es un muchacho joven que evidentemente no conoce –y no tiene por qué conocer– la historia de un maestro de la medicina. Tanto es así que lo nombra como “Carlos María Gianantonio”, pero el doctor en realidad se llama “Carlos Arturo”. Lo tuve que hacer cambiar tres veces en la plaza. Fíjense en el error de desconocimiento que también tiene esta Casa sobre personajes que nos honran a los argentinos. Acá no existen situaciones de bandería ni situaciones de golpe de Estado. Solamente pretendemos honrarnos a nosotros mismos”.

Roberto Cirigliano, dirigiéndose a Juan Ignacio Marasco, en vez de hacerlo al presidente de la audiencia, explicó que: “en cuanto a la representación barrial, te aclaro que soy el presidente de la Comisión Centenario de Villa Pueyrredón, desde el año 1997, cuando se determinó el 20 de agosto de 1907 como fecha de fundación de nuestro querido barrio (…) Para el barrio de Villa Pueyrredón es un orgullo haber conseguido el nombre Carlos Arturo Gianantonio”.

En cuanto a los anteriores proyectos aseguró que “la diputada Bello quería poner el nombre “Hernán Benítez” –que, por cierto, se lo merecía perfectamente - pero, sin embargo, cedió su posición frente a la personalidad del doctor Arturo Gianantonio. El diputado Di Filipo, el día en que se trató este tema y con la opinión de la mayoría de los miembros de la Comisión de Cultura, hizo apreciaciones que no fueron correctas ni compartidas. Por eso, rescato a la señora Silvia Majdalani porque, verdaderamente, en ese momento, supo contestar algo que no se estila hablarlo en el plenario. Sé perfectamente lo que hacen en Nazca y Cabezón; son vecinos como soy yo, pero tenemos que dimensionar quién es quién. Vos no podés ignorar quién fue Carlos Arturo Gianantonio; fue el descubridor del síndrome urémico hemolítico, que dio la vuelta al mundo. Con eso solo sería suficiente”.

Y finalizó opinando que “En este momento, nadie puede competir sanamente ni con este nombre ni con el de “Nunca Más” porque, como muy bien lo dijeron, nunca más queremos golpes militares. Con 76 años, soy un prototipo de lo vivido desde el año 1933 respecto de los distintos golpes de Estado y sé dónde estamos por estos golpes. Por lo tanto, esto no es patrimonio de los jóvenes ni de esos muertos valerosos. Es patrimonio de todos los argentinos que hemos sufrido este gran desencuentro”.

La última oradora fue Alicia Montoya, representante de la Asamblea Popular de Villa Pueyrredón: “Realmente, fue muy útil para mí escuchar el debate anterior para poder dirigirme a esta escasa concurrencia, porque sostengo que esa plaza se tiene que llamarse “Nunca más”. Justamente, cuando pensamos en “Nunca Más”, no fue solamente “nunca más” un golpe de Estado, porque creo que el 19 y el 20 de diciembre se dio muestra de que será difícil imponer, en la Argentina, un golpe de Estado. Las palabras “Nunca Más” se las decimos a los chicos de la Escuela (Media Rodolfo) Walsh, a los de la EEM – que es nueva en el barrio – y a los de las escuelas primarias. Nuestro anhelo es que “nunca más” haya un desocupado, “nunca más” haya un niño desnutrido, “nunca más” haya una persona sin techo. Para nosotros ese “nunca más” tiene esta continuidad. No se trata solamente del recuerdo, en una piedra, de un grupo de hombres y mujeres de nuestro barrio que dieron la vida por sus ideales. Eso es reducirlo a la nada. Los que pensamos ese nombre, lo hicimos para forjar nuevas camadas de hombres y mujeres comprometidos con la transformación de su país. Es correcto lo que decía uno de los vecinos en cuanto a que sería terriblemente desproporcionado decir que los cincuenta mil vecinos que habitan Villa Pueyrredón se encuentran hoy representados por quien me antecedió en el uso de la palabra y por los que sostenemos este nombre. Desgraciadamente, estas audiencias están vacías. Con todo respeto, teniendo en cuenta el nombre del doctor que se propone para una plaza – más allá de las inauguraciones que hubo –, yo podría decir que el jefe del servicio de neonatología del Hospital Garrahan, el doctor Pedro Zarrasqueta, es el mejor neonatólogo que tuvo la Argentina, porque entregó su vida luchando por los pueblos aborígenes y contrayendo enfermedades en el Chaco. Es mi mejor amigo. Pero hay una discusión política en este nombre. La Argentina no necesita nombres, sino muchas manos, muchos brazos y muchos pies que conformen colectivos para transformar la difícil situación por la que atraviesa nuestra Patria. Entonces, no queremos recordar muertos, porque están vivos. Están vivos en las escuelas de nuestro barrio. De hecho, en la nueva escuela (secundaria) hubo una votación por su nombre y la comunidad eligió el nombre de Agustín Tosco. La otra escuela (secundaria) se llama Walsh. Es decir que no hay sólo un grupo de locos recluidos en un periódico o en un centro cultural. Creemos que esos nombres tienen que quedar para el futuro”.

Montoya, por último afirmó: “Dadas las circunstancias, es menester que se vuelva a rever el nombre de esta plaza. Independientemente de eso, en este barrio la presencia y la idea de lo colectivo germina en las escuelas, entre los jóvenes y eso trasciende una placa puesta por un ministro. Como bien dijo uno de los jóvenes (Marasco) que nació en el año 1980 y fue ofendido por un adulto – quien debería respetar esa juventud – la placa inscripta de esa plaza no era una obra surrealista; estaban escritos los nombres de nuestros vecinos, cuyos familiares nos acompañaron el día en que se colocó. Además, esta placa fue realizada por una profesora de plástica de una escuela de nuestro barrio”.



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