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Ignacio Di Toma Mues
Julio 2010
Año IX | Edición N° 96
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Julio 2010
“Tres amigos siempre fuimos en aquella juventud, era el trío más mentado que pudo haber caminado por esas calles del sur”.
Enrique Cadïcamo, Tres amigos
Por Fernando Casasco
Hace apenas un año atrás los tres sonreían desde el escenario, endulzados por las mieles del triunfo. Los tres con pose canchera y look estudiado de pantalón sport y camisa sin corbata. Dos de ellos con sus flamantes carreras políticas en ascenso, asentadas en sus respectivas fortunas personales. El tercero, con una dilatada trayectoria pública, un poco más opacado por sus recientes socios. El domingo 28 de junio de 2009, la lista de candidatos a diputados de Unión Pro, encabezada por Francisco De Narváez y Felipe Solá, y apadrinada por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, derrotaba por dos puntos en la provincia de Buenos Aires nada menos que a la boleta del oficialista Frente para la Victoria, que nominaba al ex presidente Néstor Kirchner y al gobernador Daniel Scioli.
Los flashes estallaban, las cámaras de TV seguían cada uno de los gestos de los tres protagonistas, que reían, se abrazaban y bailaban para alegría de los cientos de simpatizantes que copaban el reducto del barrio de La Boca. Macri festejaba por partida doble: él había impulsado el entendimiento entre el multimillonario empresario y el ex gobernador bonaerense para que formaran una lista conjunta; y además había obtenido un triunfo en la ciudad que gobernaba con la nómina encabezada por su vicejefa de gobierno, Gabriela Michetti. El triunfo era además un fuerte espaldarazo para su proyecto de gobernar el país en 2011.
Pero las cosas en política y en la Argentina suelen cambiar demasiado rápido y lo que ayer parecía una ruta segura, se transforma pronto en sendas indescifrables. Las relaciones comenzaron a enfriarse cuando tanto De Narváez como Solá decidieron hacer rancho aparte del PRO e integrar el bloque de Peronismo Federal en la cámara baja, del que el ex secretario de Agricultura es presidente. Pese a todo, el entendimiento del denominado “Grupo A” opositor, en el que se encuentran además de los dos bloques citados el radicalismo, el socialismo, la Coalición Cívica y hasta Proyecto Sur, tornaban abstractas esas diferencias.
Lo que sí agrietó a la sociedad de centro-derecha fueron las ansias de De Narváez por el premio mayor. Pese a que nació en Colombia y que la Constitución establece el requisito de “haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo” para ser electo Presidente, el dueño del multimedios América no deja de esperanzarse con sus chances de competir por la Casa Rosada. Para ello consultó constitucionalistas y hasta el día de hoy sigue amagando con una presentación ante la Corte Suprema de Justicia para el segundo semestre. Uno de los planteos más extravagantes fue el del abogado Gregorio Badeni, quien sostuvo que el pelirrojo empresario debería tener posibilidades de postularse si es que logra probar que sus padres lo “concibieron” en territorio argentino…
Más allá de las especulaciones leguleyas, el solo hecho de que De Narváez piense en un proyecto presidencial propio y no haya apoyado desde un primer momento la candidatura de Macri, enerva a todo el PRO. Tampoco la situación es del gusto de las huestes de Solá, quien – contra todos los pronósticos y las encuestas de imagen – aún sueña con un destino de fórmula presidencial.
Otro punto conflictivo en la relación entre los ex socios políticos es la relación con el peronismo. Mientras Macri insiste en la construcción de una fuerza de centro-derecha independiente, aunque sumando a díscolos de distintos partidos entre los que se incluye peronistas, De Narváez y Solá se codean con los dirigentes del PJ disidente. Tanto es así que hace poco sellaron un acuerdo junto a otros relevantes dirigentes del sector, como los ex presidentes Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta, el santafesino Carlos Reutemann, el salteño Juan Carlos Romero, el entrerriano Jorge Busti y el porteño Miguel Angel Toma, entre otros, para coincidir en un candidato presidencial único de cara a las elecciones de 2011. El cónclave, documentado en forma profusa por la gran prensa, fue difundido como una señal de alerta hacia el kircherismo. Lo que no se subrayó debidamente es que ese mismo compromiso pone en jaque las intenciones del macrismo de sumar a muchos de esos dirigentes para su propio proyecto. Y aleja una posibilidad de acuerdo entre los disidentes del PJ y el PRO.
El jefe de gobierno mira con recelo a Reutemann. El popular y enigmático “Lole” es el único de ese grupo (tal vez con la sola excepción de De Narváez) con la imagen suficiente como para soñar con imponerse a Néstor Kirchner. El santafesino, como es su costumbre, no dice que sí ni que no, mientras deja que se tejan especulaciones sobre su decisión final. Tampoco gustan en el PRO los fluidos contactos entre el ex fórmula 1 y De Narváez. El “Colorado”, de no concretarse su casi imposible candidatura presidencial, tiene como objetivo de mínima buscar la gobernación de la provincia de Buenos Aires y aparecer como factor clave del triunfo de su candidato presidencial. Y en ese casillero hoy Reutemann parece desplazar al propio Macri en las preferencias del diputado.
También De Narváez disiente con Solá en la disyuntiva de presentarse o no en las internas obligatorias del Justicialismo: mientras que el ex gobernador cree que las primarias van a ser una trampa tendida por el kirchnerismo, sin ninguna garantía de transparencia, el empresario tiene otra idea. ”Para mí las internas ordenan, mi posición es ir a la interna de PJ», ratificó.
La crisis entre Macri y De Narváez terminó de estallar hace algunas semanas, cuando el diputado afirmó que el jefe de gobierno porteño «a veces es bipolar, va para un lado y para otro». Acusó a sectores del PRO de tener una “visión derechosa de la política”, en la que “todo pasa por el mercado, el tipo de cambio, la libre competencia y cómo nos insertamos en el mundo”. Y le reclamó a su ex socio “definir si el peronismo es una parte de su proyecto o lo quiere usar con fines electorales”.
Ninguna de las acusaciones parece demasiado extraviada de la realidad, ni un descubrimiento reciente del empresario. El problema es que ese tipo de ejercicio de honestidad brutal proveniente de alguien con quien se decía tener coincidencias programáticas hasta no hace mucho, sonó demasiado fuerte. Los dirigentes del PRO pusieron el grito en el cielo y el bonaerense tuvo que rectificar sus dichos a través de un comunicado. Pero el daño ya estaba hecho.
Estas expresiones no se quedan sólo en palabras, sino que avanzan en hechos políticos. El sector político liderado por De Narváez ya cuenta con dos escaños nada menos que en la propia Legislatura porteña. A la preanunciada salida de la bancada macrista del gremialista de los juegos de azar Daniel Amoroso, ahora se sumó la legisladora Mónica Lubertino. Precisamente junto a Amoroso y a Pepe Scioli, hermano y ex secretario general del gobernador bonaerense, el ex titular de Casa Tía estuvo de recorrida porteña, inaugurando locales en Flores, Belgrano y Villa Urquiza. Un despliegue inédito para alguien que solo aspire a la gobernación bonaerense.
Claro que Macri tiene varios temas de qué preocuparse además de su tensa relación con sus ex socios políticos: la paupérrima gestión en salud, con un alza en la mortalidad infantil durante su gobierno; las complicaciones que pueden derivar de su procesamiento en la causa por escuchas ilegales; y su caída en las encuestas, incluso en la ciudad de Buenos Aires. Algún sondeo muestra a Kirchner primero en las preferencias de voto a presidente en la Capital Federal, lejos de su inmediato seguidor: Ricardo Alfonsín. Macri figura tercero.
“Hoy la guardia vieja me grita: ¿Quién ha dispersado aquel trío?», pregunta el tango de Cadícamo. Las mezquindades egocéntricas, la escasez de ideas y la falta de proyectos colectivos que suelen abundar en la política local son los que parecen tener la respuesta.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra"; y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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