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Ignacio Di Toma Mues
Julio 2011
Año X | Edición N° 108
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Julio 2011

Desde hace algún tiempo, y desde la aparición del denominado “periodismo militante” con mayor fuerza, se ha instalado la idea de que existe un periodista ideal, una entelequia a la que todo profesional de la comunicación debería tender, un arquetipo, un paradigma; el periodista objetivo. Extrañamente quienes fogonean con mayor énfasis esta figura son aquellos cuya mirada se encuentra mas presente en sus opiniones.
Por Aldo Barberis Rusca
Quienes de alguna manera ejercen el oficio de periodistas, se han topado en más de una ocasión con el mito de periodista objetivo, más de una vez se han visto ante la acusación de no ser objetivo en determinado análisis; y se han preguntado qué demonios es la objetividad periodística.
Asumiendo como conocido el concepto de periodismo, nos centraremos en el análisis del de objetividad con el fin inocultable de demostrar que tal paradigma es, al menos, inaplicable cuando no inalcanzable.
A los fines de este análisis nos centraremos en la objetividad en su sentido ético, ya que las dimensiones ontológicas y epistémicas no tienen mayor relevancia en este caso.
La objetividad, en tanto categoría ética, se ve habitualmente formulada en términos de neutralidad, imparcialidad o impersonalidad. Se trata de que el periodista se aleje de si mismo, deje de lado todas sus convicciones, ideas, creencias; a fin de elevarse a un estado de universalidad que le permita “ver desde el objeto”, tal y como deriva de la palabra misma.
Este ejercicio casi místico: la objetividad, aparece como una utopía y como tal fue cuestionada por motivos tanto prácticos como teóricos. Es lo que el filósofo Thomas Nagel definió como “el punto de vista desde ninguna parte” (the view from nowhere)
El ejercicio del periodismo es, en esencia, el ejercicio de la crónica. El periodista es el que cuenta lo sucedido y al hacerlo expresa su punto de vista, tanto físico como ético.
Los primeros ejercicios de periodismo en nuestros suelos estuvieron bien alejados de toda objetividad.
Si bien el primer periódico publicado por estas tierras, “El telégrafo mercantil, rural, político, económico e historiográfico”, creado por Manuel Belgrano en 1801, tenía un carácter meramente de difusión de las bondades del Virreinato del Río de la Plata, sirvió como tribuna para difundir las ideas de la ilustración sustentadas por Castelli, Moreno y otros que luego harían la gesta de Mayo de 1810 y desde sus páginas se impulsó el nombre de “Argentina” para este territorio. De objetividad, poco.
El 2 de Junio de 1810 Mariano Moreno funda “La Gazeta de Buenos Ayres” desde donde se difunde el ideario de la Revolución de Mayo y da comienzo al periodismo independiente en el territorio.
El periodismo de esta época se caracteriza por responder a la ideología de sus plumas, los políticos de la época, que los utilizaban para predicar y adoctrinar. Prácticamente cada político tuvo su periódico y cada periódico era un reflejo del pensamiento de su creador.
A los fines de nuestro análisis podemos decir que si algo estaba ausente en estas tempranas expresiones periodísticas era la objetividad. El periodismo era independiente, estaba financiado por los mismos políticos que los editaban y duraban hasta que el editor contaba con fondos para solventarlo.
El hecho de que los mismos políticos que editaban estos periódicos fueran quienes los financiaran les daba a estos su carácter independiente, aunque de objetividad ni se hablaba.
Sobre los años 1869 y 1870 aparecen los dos primeros diarios argentinos de orientación claramente política partidaria: La Prensa y La Nación.
Estos dos periódicos marcarán la tendencia periodística de los próximos cien años, ya que en sus páginas se expresarán las líneas editoriales de los grandes partidos políticos del momento, el Autonomismo (La Prensa, José C. Paz) y el Liberalismo Nacional (La Nación, Bartolomé Mitre)
El diario Crítica (1913-1962) representaría a los sectores más conservadores ligados al partido Autonomista Nacional y al gobierno militar que derrocara a Hipólito Yrigoyen.
En 1945 Roberto Noble funda el diario Clarín que sería el órgano difusor de las ideas desarrollistas de Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio.
Este breve recorrido solo tiene por objeto mostrar que durante buena parte del siglo XX el periodismo lejos de ser objetivo fue el encargado de expresar el punto de vista de las ideas políticas del momento.
A partir de los años 70 y con mayor fuerza desde los 80 y 90 los medios de comunicación comenzaron un inexorable proceso que lo llevaron hacia lo que podemos llamar “periodismo empresario”.
Las empresas periodísticas abandonaron los dictados de la ideología para centrarse en sus intereses económicos. Y comenzaron a reclamar “objetividad periodística”
Los medios de comunicación (gráficos y audiovisuales) han pasado a ser simples formadores de opinión al servicio de intereses económicos y, sus líneas editoriales, fluctúan según varían las necesidades de los grupos dominantes. Los periodistas por su parte se convierten en agentes de información al servicio de sus empresas.
Mientras que el periodismo independiente de Moreno y Sarmiento o el periodismo político de Mitre no pretendían ser “objetivos” sino mostrar y explicitar la ideología que los movilizaba; el periodismo económico intenta instalar el concepto de objetividad a fin de ocultar cuales son sus verdaderos intereses.
Desde sus órganos de difusión y por medio de una cohorte de periodistas afamados y pensadores de los cenáculos más conspicuos instalan un concepto imposible y se lo cuelgan a sí mismos como una cucarda.
Del otro lado quedan aquellos que abiertamente adhieren a una línea política, a quienes denuestan calificándolos de “periodistas militantes”, donde lo que se vilipendia no es a los periodistas sino a los militantes.
La prensa empresaria está lejos de ser lo objetiva que reclama y los periodistas que en ella se enrolan pregonan una independencia de la que carecen.
Siendo la objetividad un ideal inalcanzable, a lo mejor que podemos llegar es a una ínter subjetividad, es decir, a una construcción de la realidad formada por la información emanada de varios puntos de vista. Pero, para que esta construcción sea posible, es necesario que los puntos de vista sean explícitos y conocidos.
Si no sabemos desde que lugar se nos brinda una información es imposible saber como decodificarla y como integrarla a nuestra construcción de la realidad.
Los intereses de la prensa empresaria son siempre oscuros, ocultos, esquivos. Y la información que nos brindan está estructurada para desviar nuestra mirada de su accionar antes que para echar luz sobre la realidad.
El mito de periodista objetivo fue creado para confundirnos, para entretenernos buscando un tesoro inexistente mientras en otra parte se reparten la torta.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra";
y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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