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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Septiembre 2011
Año X | Edición N° 110

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Septiembre 2011

Edicion Septiembre 2011


Barrio e historia

El nombre de la plaza

Cartel de la plaza Nunca Más

Por Luis E. Sabini Fernández

Después de años la que fuera Plaza Lonardi (en recuerdo, justo es decirlo, de uno de los militares más ecuánimes de la «Revolución Libertadora» de 1955, si es que hubo algún otro) ha cambiado institucionalmente, de nombre. A la parte de la plaza de la estación vinculada con los juegos infantiles la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le ha otorgado el nombre de un pediatra, en reconocimiento a su trayectoria, el doctor Carlos Gianantonio.

El área de acceso a la estación desde el sur, por J.M. Cabezón, ha recibido el nombre «Nunca más», que fue una demanda que un grupo de vecinos planteó, reunido en asamblea barrial en el 2002, nombre con el cual queríamos aludir a la firme intención de que no existiera más en este país sueños de primer mundo con viajes estratoféricos y retención de sueldos con bancarización forzosa, las herramientas «mágicas» usadas por Menem y Cavallo para el espejismo de los ’90, que terminó con los 34 muertos del 2001. Con el «Nunca Más» aludíamos a esa voluntad de no retorno a la política neoliberal.

Por cierto que la consigna usada entonces, en 2002, 2003, se enraiza y reedita la que plasmara al término de la atroz dictadura militar de 1976 a 1983. Es la misma consigna, pero los vecinos autoconvocados «del 2001» actuaron con total autonomía, institucional y psíquica, respecto de la CONADEP, que fue la comisión designada desde la presidencia al término de aquel atroz tiempo y que forjara el primer informe sobre las desapariciones sufridas en el país, que lleva, precisamente, como título Nunca más.

Por eso, cuando los vecinos en 2002 y años posteriores, iniciamos el reclamo para el cambio de nombre a la plaza, e incluso algunos empezaron a estampar el nombre «aprobado en asamblea» en los viejos carteles oficiales, la Plaza del Nunca Más constituía un recordatorio de las vicisitudes del momento: el «bajonazo» del 2001.

Pero pasaron muchos años y cambiaron muchos las alianzas políticas y las composiciones partidarias en las instituciones de gobierno. Y la presión inicial que provenía de centenares de vecinos indignados (en cada barrio, prácticamente, de la ciudad) a quienes algunos políticos procuraban atender, fue menguando. El cambio de nombre sin embargo, por razones que quien esto firma desconoce, siguió en la lista de objetivos de la legislatura.

Y los cambios, las metamorfosis, no pasan en vano. Cuando finalmente aquel nombre tan ansiado hace una década se legaliza, pierde la contracción «del» y queda más anglificadamente «Plaza Nunca Más» y metamorfosea su sentido originario y se convierte en «Homenaje a la labor de la CONADEP». Un «magnífico» ejemplo de reescritura de la historia. En este caso, desde los escritorios oficiales, públicos, institucionales.

Algún redactor de leyes y resoluciones, tal vez hasta inocentemente, se habrá creído que la demanda del cambio de nombre «de vecinos de Villa Pueyrredón» respondía a que querían homenajear a la CONADEP… Bastaba haber averiguado en el barrio, entre la marejada de proponentes de entonces, para verificar que no era así.

Tal vez la ocurrencia del homenaje ni siquiera exprese una interpretación de los sentires barriales y cumpla más bien otros cometidos, intrainstitucionales: sabido es que quienes ocupan cargos administrativos o directivos en la gestión pública se pasan «intercambiando figuritas»; haciendo, brindando, recibiendo favores y apoyos…

Si esta segunda hipótesis tuviera mayor asidero, queda a las claras el papel instrumental que cumple el barrio, el vecindario, nosotros, los reclamos que alguna vez hayamos hecho…

La prueba «del nueve», histórica, de lo ajeno del nombre así dispuesto respecto de la historia realmente vivida, es la consigna que rubrica los carteles de propaganda del nuevo nomenclator: «Memoria - Verdad – Justicia».

Esta consigna es mucho más reciente en el tiempo. No proviene de 2002 como nuestra «Plaza del Nunca Más» sino de años después. Y tiene una connotación política bastante precisa. Adosarla al nombre es desvincular más si cabe, la designación oficial de 2011 con el origen real de esa designación y expresa el vaciamiento del sentido de las palabras (¿un mal de nuestra época?).

Como frutilla del postre, aunque no corresponda por el color, el gobierno de la CABA ha convertido las designaciones en un frutito más de su propia cosecha mediante el mecanismo elemental y preconceptual de usar los colores oficiales del macrismo para la cartelera del nuevo nomenclator: fondo amarillo; letras negras; marcos interiores, blancos.

En resumen: aquel proyecto autonomista, profundamente suspicaz contra el estado y su desgobierno, se ha convertido en un dócil propaganda oficialista…

Los dictámenes de una administración permanente, de rutinas verticalistas, se nos ha impuesto una vez más.

Probablemente es apenas una expresión de la debilidad de redes de pueblo fuerte, pero saberlo, tomar conocimiento de ello, ya es algo…



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Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO

Mural Madres Plaza de Mayo

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