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Ignacio Di Toma Mues


Noviembre 2011
Año X | Edición N° 112

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Noviembre 2011

Edicion Noviembre 2011


Hay cada vez más aulas inutilizables

La Escuela de Educación Especial Rosario Vera Peñaloza” reclama obras de infraestructura

Frete de la Escuela 21

La cooperadora de padres de la Escuela de Educación Especial y Formación Laboral N° 21 “Rosario Vera Peñaloza” reclama obras de infraestructura en el colegio de jornada completa que educa a 160 jóvenes con capacidades diferentes. Hace seis años que esperan sin éxito una respuesta del Gobierno porteño. Aulas cerradas por seguridad, escaleras en malas condiciones, mampostería desprendida, falta de ventiladores y estufas, humedad en las paredes, son algunas de las problemáticas.

Por Luciana Aghazarian

Un pedido especial no tiene respuesta. Se trata del reclamo de la cooperadora de padres de la Escuela de Educación Especial y Formación Laboral N° 21 “Rosario Vera Peñaloza” que sufre desde hace años un deterioro estructural que hace cada vez más difícil el trabajo diario de los docentes. Conservar la calidad educativa de los alumnos con capacidades diferentes que asisten al establecimiento público es la preocupación de estos padres que insistentemente exigen sin éxito ante el Ministerio de Infraestructura de la Ciudad un proyecto serio para refaccionar la institución.

La escuela brinda educación de jornada completa a 160 jóvenes de entre 14 y 30 años. El programa escolar consta, por un lado, de una parte pedagógica, de la que forman parte materias como música, educación física, computación, lectoescritura, y, por el otro, de talleres como actividades de la vida diaria, carpintería, mantenimiento, diseño, serigrafía, gastronomía, entre otros. También les ofrece a los alumnos la posibilidad de realizar pasantías en distintas instituciones y algunos de ellos, luego, dejan de ser estudiantes para pasar a la planta permanente, como es el caso de una ex alumna que ahora es auxiliar en el colegio.

Las salidas y la relación con la comunidad forman parte importante del trabajo educativo que desarrolla la escuela: “Los chicos – relata la vicedirectora de la institución Ana Bodoira - van a hacer fútbol a una canchita de la zona, hacemos integración en una escuela de adultos del Centro de Salud y Acción Comunitaria N° 2, también tenemos muchos alumnos integrados en escuelas comunes con una matrícula compartida, vamos a bailar, a museos, vienen profesores y estudiantes de la Facultad de Agronomía (UBA) a ayudarnos a hacer la huerta. Ahora se va un grupo grande a un centro de formación profesional para ver si les interesa hacer algún curso. Es una escuela lo más abierta posible, somos parte de la sociedad y tenemos que estar abiertos a todas las posibilidades que nos permitan interactuar”, dice.

Gran parte de estas actividades, asegura la cooperadora de padres de la escuela de Villa Pueyrredón, se realizan gracias a la recaudación que realizan a partir de la cuota de diez pesos mensuales –que por cuestiones económicas pagan con asiduidad menos de la mitad de los alumnos- así como a través de rifas, bailes y donaciones. “El trabajo fundamental de la cooperadora –explica Rut Ponczyk, una de sus integrantes- debería ser cubrir todo lo que es extra, lo que mejore la calidad de aprendizaje de los chicos, pero a veces terminamos por cubrir otras cosas que le corresponderían al Gobierno de la ciudad”. La cooperadora, en resumen, se hace cargo tanto de los gastos de transporte que generan las salidas de esparcimiento, así como de los equipos y materiales deportivos necesarios para los torneos de competencia a los que son invitados los chicos, o de los ventiladores para el gimnasio, entre otras urgencias que se van presentando.

Preocupados por sus hijos y apoyando a la escuela que les brinda a los jóvenes un espacio de sociabilización, contención y educación, las familias que integran la cooperadora hace seis años que llevan adelante un reclamo al respecto ante el Gobierno porteño: “Hay un proyecto importante de remodelación de la escuela –continúa Ponczyk- que estuvo a punto de realizarse. Incluía el arreglo de las paredes, impermeabilización, caños, refacción de aulas, la unión entre los dos cuerpos de la escuela para que no haya que mojarse cuando se pasa de un sector al otro, el refuerzo de las escaleras que hoy por seguridad sólo usa el gabinete de profesionales para acceder a las oficinas del primer piso”, enumera la madre de Damián, uno de los jóvenes que asiste a la Escuela Especial N° 21. “Distintas empresas visitaron el colegio para presentarse a la licitación pero un buen día nos llamaron para decirnos que se había caído, y nunca más se levantó”, completa indignada.

La problemática del establecimiento ubicado en Obispo San Alberto 2379, incluye aulas clausuradas por escaleras en mal estado o el derrumbe del cielo raso –un laboratorio de ciencias está cerrado por este motivo-, paredes con humedad, espacios de esparcimiento y estudio sin calefacción ni ventilación, parque sin mantenimiento –son los jóvenes quienes con una cortadora de pasto donada practican lo aprendido en el taller de mantenimiento cortando el césped-, falta de transporte para salidas, etc. Lo último fue la caída de una persiana en el primer piso que si no fuese por un balcón que hizo de contención, hubiera impactado en la planta baja por donde transitan frecuentemente los chicos. Dada la magnitud del conflicto, a mediados de año el Gobierno porteño respondió poniendo a disposición una empresa de mantenimiento para reparaciones básicas: “Se ocupan de arreglar un vidrio, de reparar una filtración, cambiar un caño si se tapó, destapar los sanitarios, pero nada de obras. O sea que todo va a estar exactamente igual y se van a ir emparchando los problemas que surjan”, manifiestan.

Desilusionados, desesperanzados y desesperados, a los padres no les queda más que difundir a la comunidad esta situación crítica, en un intento de mantener vivo el significado que tiene este espacio para ellos y para sus niños. Felicita Petrini, tía de Mariana, segura: “Para ella es muy importante venir a la escuela, trata de no faltar nunca. Si vamos al médico o algún otro lado, después quiere venir; a veces la dejan entrar antes del horario porque viene ansiosa. Para ella y para nosotros este lugar es muy importante; los maestros, sus amiguitos, son una gran contención”. “La lucha va a ser muy dura –concluye Ponczyk angustiada- porque el presupuesto para escuela pública que se va a discutir en la Legislatura va a ser menor que el del año pasado, y encima se subejecuta. Entonces, cualquier pelea para que esta obra que está en el freezer se haga, va a ser una pelea muy desigual”.



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Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO

Mural Madres Plaza de Mayo

Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra";
y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"

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