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Mayo 2012

Director Propietario & Editor Responsable

Ignacio Di Toma Mues


Abril 2011
Año X | Edición N° 105

Estación Villa Pueyrredón

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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON

Tapa Periódico Abril 2011

Edicion Abril 2011


Ochenta años del bar El Faro

Más lindo, luminoso y vivo que nunca

Festejo Bar el Faro

Por Aldo Barberis Rusca

Quienes me conocen, quienes de alguna manera siguen mis notas mes a mes, sabrán que no siempre escribo sobre lo que quiero escribir, que casi nunca llego a terminar de expresar lo que comienzo y que, inexplicablemente, el periódico me tiene demasiada paciencia.

Sabrán también, y si no lo saben se los cuento, que además de escribir de dedico a cantar y que esto lo hago desde mi más tierna infancia (expresión que jamás entenderé y que repito estúpidamente).

Dicen los que me conocieron que mi repertorio consistía en dos tangos; “Por qué la quise tanto”, también conocido como “Remotos acordeones”, de Mores y Taboada, que tuve el privilegio de cantar acompañado por “Pepe” Basso en el desaparecido Club Social Mariano Boedo a los cuatro años; y otra pieza de título “Siempre es carnaval”, de los hermanos Fresedo.

Aparentemente el disco de pasta 78 rpm del cual yo había aprendido el último tango estaba rallado por lo cual llegado el final de estribillo cantaba “y cuando en tu disfraz, la careta del ausente, la careta del ausente, la careta del ausente…”. En realidad la letra del tango dice “la careta quede ausente”, pero ustedes sabrán comprender que tenía cuatro años y nadie se esforzó en corregirme.

Esto sucedía hace casi cincuenta años en el centro sur de la ciudad donde transcurrió mi infancia y mi adolescencia.

Mientras tanto el tango languidecía, un poco por la llegada de ritmos extranjeros impuestos por las grandes discográficas y otro poco por la cerrazón de los viejos tangueros que no aceptaban las innovaciones.

La geografía porteña fue cambiando y con la agonía del tango también le llegó el fin a los bares que fueron la escenografía de la música de la ciudad.

Durante los años setenta los bares fueron transformándose; en confiterías los que tuvieron más suerte, en otros rubros los menos afortunados.

Mis bares de muchacho (ya decir “muchacho” es un signo inequívoco de decrepitud) fueron “El Gran Visir” en la esquina de Rivadavia e Hidalgo, el almacén y despacho de bebidas de don Baldomero, en la esquina de San Juan y Treinta y tres orientales, y el Bar Los Pinos en Corrientes y Rodriguez Peña. Ninguno de estos bares existe ya.

Pero hubo excepciones.

El bar El Faro se encuentra catastralmente hablando en Parque Chas, sin embargo se lo disputan Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Agronomía, aunque Agronomía un poco menos, ya que está ubicado en la esquina de Pampa y Constituyentes; esquina que pertenece a los cuatro barrios.

Dicen los que saben que El Faro se fundó en ese lugar en el año 1931 y a mi me da por preguntarme cómo sería el barrio en esa época.

Si hasta hoy es un barrio de casas bajas, a pesar del furor edificador de los últimos años, en 1931 debía ser una zona casi marginal de la ciudad. Para quienes quieran echar un vistazo miren la película de Luis Sandrini “Cuando los duendes cazan perdices” (la de “la vieja ve los colores”) donde hay una toma panorámica desde el tanque de gas de Constituyentes y Gral Paz.

Entre los sesenta y los noventa el tango y los bares tuvieron una agonía conjunta que a algunos, tangos y bares, llevó a la muerte.

Pero afortunadamente parece que donde hubo fuego cenizas quedan y una serie de circunstancias muy afortunadas han hecho que en 2011 en la esquina de Pampa y Constituyentes un muy nutrido grupo de personas hayamos tenido el privilegio de asistir a la demostración de que el tango y El Faro en el barrio están más vivos que nunca y que este renacimiento ha sido conjunto, que uno no hubiera sido posible sin el otro.

El Faro cumplió 80 años. Parece mucho, pero mírelo de este modo.

Piense en el tango “Volver” e imagine que se le ralla el disco en el estribillo, justo en la parte que dice: “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que veinte años no es nada, que veinte años no es nada, que veinte años no es nada,…”.

¿Vió? Ya llegamos a ochenta y si lo ve está mas lindo, luminoso y vivo que nunca.

Pero dejeló al disco puesto así cumple muchos más.

“Que veinte años no es nada, que veinte años no es nada, que veinte años no es nada, que veinte años no es nada,…”.



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Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO

Mural Madres Plaza de Mayo

Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra";
y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"

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