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Ignacio Di Toma Mues
Diciembre 2011
Año X | Edición N° 113
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Diciembre 2011
AU3 narra la historia de una autopista que, pese a no haberse construido, divide a los habitantes de la ciudad en vecinos legítimos y “ocupas”. A partir de 2001, nuevos integrantes se incorporaron a este último grupo, producto de la crisis vivida en el país.
Por Ana Colombo Blanco
La película retrata la forma en que las expropiaciones realizadas en estos últimos años repiten la lógica adoptada por los funcionarios de la última dictadura militar. Los distintos sectores que forman parte del conflicto tienen en el documental la oportunidad de dar a escuchar su voz.
-¿Cómo te surgió el interés por hacer la película, qué te motivó a tratar el tema de la autopista 3?
-Básicamente tengo un interés por temas sociales e históricos. Viví bastante en la zona y en un momento se me volvió como necesario y evidente que tenía que hacer una película sobre eso que nadie retrataba. Viví muy adentro de la zona, tuve una casa en la propia traza, una zona un poco menos conflictiva que la que se muestra en la película pero bueno, estaba bastante involucrado con lo que pasaba.
-¿Tenías relación con los vecinos q estaban en casas ocupadas?
-Sí, mis vecinos eran ocupantes. Yo vivía en una zona bastante mixta que es el sector 4. Además, tenía mucha relación con ocupantes por un trabajo social que yo había estado haciendo en la época más candente de asambleas del 2002. Nosotros teníamos un merendero, yo era parte de la asamblea de Chacarita, Villa Ortúzar, y Colegiales. Venían muchos chicos del edificio de Giribone 850, también ahí pude entrar al edificio. A partir de escribir una nota para el periódico de la asamblea sobre el tema me puse a investigar y bueno, después me salió hacer una película.
-¿Cómo decidiste encarar el trabajo de investigación?
- Uno hace una investigación formal hasta ahí y, en realidad, va acompañada siempre de una búsqueda cinematográfica. Entonces, el primer disparador fue más que nada visual; tenía que ver con los paredones, con los paisajes, con todo esto que nos resultaba tremendo y a la vez nos parecía que tenía un componente poético muy interesante. Me empecé a involucrar, a ir a las reuniones, conocer quiénes son los personajes. Como verás yo siempre hablo de personajes, nunca dejo de ver este tipo de construcciones como películas, como narrativas. Por supuesto que después te topás con la realidad (haciendo comillas con los dedos) y a la vez con las diferentes realidades. Eso fue lo que quise mostrar.
-En la película hay varias situaciones que parecen anecdóticas pero que no dejan de ser hechos reales que producen un debate posterior, una toma de posición. ¿Qué pensás de estas cosas?
-Todos esos pequeños detalles de los entrevistados tienen que ver con una caracterización social y especialmente con poder caracterizar a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires en diferentes grupos, en diferentes pensamientos. Es eso, una especie de muestrario, de catálogo de distintos pensamientos; tomando como excusa el conflicto concreto de la AU 3. De alguna manera lo que hago es un retrato de la clase media porteña, yendo a los extremos de dicha clase. Justamente me parece que parte del conflicto tiene que ver con que los ocupantes intentan integrarse a la clase media. Al ocupar estos espacios físicos lo que están intentando es un progreso social. Para mí el objeto de estudio de la película tiene que ver con lo que es la clase media.
-¿Cómo contactaste a los vecinos a los que entrevistaste?
- Bueno, ahí es el trabajo documentalista o periodístico de ir a buscar a los actores implicados y después sí hay personajes que surgen de la búsqueda (...). También hay un azar, un recorrer y estar metido en el espacio y eso se ve cuando filmás durante un año o más, que es lo que yo hice.
-¿Cómo era el trato que los entrevistados tenían con vos? ¿Cómo contaban su historia? ¿Tenían ganas y voluntad de contarla?
-Había unas tremendas ganas (enfáticamente) de contar la historia. Es algo que en mi experiencia haciendo documentales he notado siempre: cuando hay conflictos importantes o situaciones conflictivas en las que el Estado está ausente, en las que la gente tiene sensación de injusticia, siempre hay una gran necesidad por contar estas historias, de expresarse y de tener la posibilidad de mostrarle al mundo y al resto de la sociedad lo que está pasando. Los de un lado y los del otro sienten que hay algo injusto, todos tienen una verdad para contar, la sensación de injusticia es muy subjetiva y eso es lo que exploro en la película.
-En otros ámbitos, en festivales o en facultades, donde has proyectado la película ¿qué notaste? ¿Te gustó el debate que se dio a posteriori?
-La película la pasé un montón de veces, se estrenó en marzo, estuvo 6 semanas en cartel comercial, fue un montón de gente a verla. […] Ahora el viernes se proyecta en el Círculo de Abogados; entonces, digo: en Sociología, en la (Universidad) Di Tella1 en Urbanismo, en Arquitectura se pasó en varias cátedras, en eventos sociales, la próxima se pasa en Palermo K. En lugares muy variados y con perspectivas muy variadas. En general es bien recibida, me sorprende cómo cada uno ve lo que tiene ganas de ver, me pasó con algunos arquitectos que decían: “está muy bien lo que hace el gobierno”; o sea, les parecía bien lo q hacía Chaín que para mí es como tremendo. Cuando suceden estas cosas me pregunto si no hay que hacer un documental panfletario, baja línea y se acabó. Pero a mí, personalmente, me dan un poco de escozor; entonces sigo apostando a esto, a dejar que los tipos hablen, que digan lo que tienen que decir y a ver si alguien entiende que lo que dicen es una barbaridad. Se arman debates realmente buenísimos, está bueno lo que desata la película.
-¿Cómo fue contactar funcionarios del gobierno? ¿Quiénes se prestaban a hablar?
- Yo había iniciado relaciones con la Unidad Ejecutora de la Ex AU3, es una oficina cerca del registro civil de Córdoba y Bonpland, que eso también fue parte de la AU3. Al final, cuando me salió la plata para filmar la película asumió Macri; por lo cual yo creí que todo se me pudría y no sólo eso sino que creía que me iba a desaparecer el tema así (chasquea los dedos), no iba a haber más nada que filmar. Por el contrario, pasó de todo, lo cual fue muy bueno para la película y muy malo para los pobres vecinos. Los tipos se mostraron muy abiertos, hay una cosa que tiene que ver con la conformación del PRO… en sus inicios era una especie de bolsa de gatos con gente de diferentes sectores: peronistas, tipos que venían de la UCeDe... Entonces había una gran pugna de poder, todos querían figurar. El tipo de la Unidad Ejecutora, Regazzoni, se portó bárbaro con nosotros, nos dio la entrevista, tuvo la mejor onda y él lo que quería era aparecer en la tele y mostrar su gestión genial. Pasó otra cosa también, ellos tenían todo tapado el tema y de repente apareció uno con una cámara para filmar (refiere a él mismo) y creían que yo filmaba para ellos. Porque ellos (N de la R: los funcionarios del PRO) hacen videos institucionales. Varias veces pensaban que era yo, entonces filmaba libremente. La figurita difícil, que fue Chaín2, no da entrevistas y tiene un perfil muy bajo. A él le pareció interesante, debe haber investigado quién era yo, vengo del cine. Yo creo que ellos tienen una postura de que si se habla está bien, no importa demasiado si se habla mal o si se habla bien, lo importante es que se hable. La entrevista tenía la condición de que no íbamos a hablar de la coyuntura. Íbamos a hablar de aspectos más generales y más filosóficos: él iba hablar de urbanismo. Bueno, él hablo de urbanismo, fue una entrevista corta donde él dijo lo que quiso. El único que no quiso hablar, fue Guillermo Laura, el ideólogo de las autopistas. Él no quiso hablar, le pareció “inconducente” (suspira y niega con la cabeza). Bueno, evidentemente sabía que no le iba a venir bien (risas).
-Respecto a los planes futuros, desde que asumió Macri hay muchas expectativas respecto a los cambios en la zona. ¿Qué tipos de debates se dieron respecto a eso?
- Los vecinos, los frentistas, la clase media que quieren tener un barrio lindo y seguro; básicamente eso. En la película aparece, (Facundo) Di Filippo3 lo dice muy bien, hay un… conflicto de clases, pero no, esa no es la palabra que dice… él habla de la discriminación. Hay un punto donde se habla siempre como si el problema fuese urbano y edilicio, puramente de que tenemos casas feas y huecos… pero en el fondo lo que no quieren es tener vecinos feos; no casas feas, vecinos feos. En una de las entrevistas una señora, que no quedó finalmente en la película, decía algo muy interesante “nosotros molestamos siempre, si saco la basura molesto, si no saco la basura molesto, si salgo a la vereda molesto, siempre molesto, siempre soy fea para los de enfrente”. Hay algo de eso, hablan del ordenamiento barrial, de que se mejore la calle (…) y detrás de eso lo que hay es un verdadero conflicto de clase, donde lo que no quieren es tener vecinos feos y desprolijos. En definitiva, no quieren tener vecinos pobres, esa es la realidad. Respecto a los ocupantes, creo que están metidos en sus circunstancias y lo que necesitan es resolver su situación habitacional. Hay quienes lo hacen más conscientemente y luchan por eso y los otros simplemente ocupan sin demasiada conciencia.
-¿Cuáles son tus planes para el futuro? Respecto a esta y a próximas películas.
-Con respecto a AU3, nada, vamos a editar el DVD y que vaya durmiéndose. Sin embargo, sigo recibiendo invitaciones para pasarla, sospecho que va a tardar en morir su actividad. Estoy con una ficción dando vueltas y con un proyecto relacionado con Malvinas, ahora justamente se cumplen 30 años. En realidad, hace 10 años fui a Malvinas a filmar una película, participé de una película de ficción que se hizo y me quedé medio prendido a partir de haber estado ahí. Entonces estoy trabajando sobre una película… un poco, en cierto sentido, con algo de lo que tiene AU3: exploración de la palabra y las diferentes visiones, sobre cómo la sociedad civil vivió esos 74 días, de impresiones personales; especialmente sobre el imaginario Malvinas. Malvinas como un imaginario, no como una realidad sino como algo anhelado, un lugar mágico. Sobre eso estoy trabajando, no sé si la voy a hacer todavía, depende de si me sale un material de archivo que quiero conseguir.
- El material de archivo de la AU3, dicho sea de paso, me pareció muy interesante: los mapas, imágenes, las proyecciones de cómo se vería el barrio si se construyeran nuevas casas en las viviendas tomadas y luego mostrar cómo lucen ahora esos terrenos.
-Fue una búsqueda, fuimos al archivo. Y bueno, eso es la fantasía y el imaginario, a mí me gusta trabajar ese tipo de cosas, lo que no es, las fantasías que se generan. Un poco surgió de ahí la película, yo pasaba por esos lugares y veía escaleras que no iban a ningún lado. De hecho cuando yo filmé había poco pero al principio, hace años había… un delirio, escaleras, veías cosas raras. Aparte es mutante: hay un cacho de eso (restos de una casa), vienen y lo tiran abajo pero después tiran otra casa y la dejan igual que lo que habían tirado. […] Ando por la zona hace añares, siempre ves ese paisaje y va mutando, eso fue el disparador de la película. Imaginarme “uh, mirá esta escalera que no lleva a ningún lado, había un primer piso ahí, vive alguien y era una casa de Coghlan de una clase media bien acomodada, de repente mirá lo que es”. Así empecé, mirando y viajando en colectivo.
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
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