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Ignacio Di Toma Mues
Septiembre 2011
Año X | Edición N° 110
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Periodico
EL BARRIO VILLA PUEYRREDON
Edicion Septiembre 2011
Sí, tú puedes sanar tu vida, tú puedes conseguir todo lo que te propongas, sólo es cuestión de que lo hagas con determinación. Si verdaderamente lo deseas, y te lo propones con la suficiente fuerza y convicción, el universo entero conspirará para que lo consigas. No importa lo que desees; dinero, fama, éxito; todo está a tu alcance si realmente te lo propones. Todo está a tu alcance porque ¡TÚ PUEDES!
Por Aldo Barberis Rusca
Solidaridad, apoyo y repudio por la agresión a una Colega | 02/08/2011: El Colegio Argentino de Terapia Intensiva (C.A.T.I) hace llegar su solidaridad, apoyo y el más profundo repudio por la brutal agresión física y verbal sufrida por una médica de planta de la U.T.I del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el miércoles 27 de julio cuando informaba a los familiares de un paciente acerca del fallecimiento del mismo.
Evidentemente, si usted es un lector perspicaz, el título, la bajada y la primera parte de esta nota no tienen, en apariencia ninguna relación o, al menos, ninguna relación evidente.
¿Cuál puede ser la conexión entre un texto que evidentemente emula un párrafo de un libro de autoayuda y la agresión sufrida por una doctora del Hospital de Niños?
La respuesta la dio el presidente de la C.A.T.I al expresar que la agresión estaba directamente relacionada con la baja resistencia a la frustración que tiene la sociedad fruto de un mensaje que privilegia la idea de «estar bien» por sobre la de aceptar la realidad.
Permanentemente somos bombardeados por mensajes de «buena onda», mensajes esperanzadores y de superación personal. Los libros de autoayuda se venden como agua en el desierto y un ejército de abribocas supuestamente bienintencionados nos cuenta con gestos de sacerdotes laicos, medias sonrisas y tonos agradables que la felicidad está a nuestro alcance y que con sólo alargar la mano podemos tomarla.
Las radios difunden sin cesar canciones que nos dicen que podemos alcanzar nuestros sueños, que debemos desplegar nuestras alas, que podemos volar con solo desearlo. Que lo imposible se puede lograr.
A la televisión le encanta mostrarnos ejemplos de personas que pese a las peores adversidades lograron una meta; discapacitados que hacen deportes, pobres o viejos que se reciben de abogados, montañistas que lograron la cima a pesar del mal tiempo, etc.
El mensaje directo es «Si lo deseas con la suficiente fuerza y pones el suficiente empeño todas las metas están a tu alcance». El indirecto es «Si no lo lograste es que no lo deseabas o no te empeñaste lo suficiente»
Como de costumbre, el mensaje indirecto, el oculto, es lo que realmente se quiere decir y lo que realmente se quiere que quede en la mente del que lo recibe.
Estas proclamas son herederas directas del «querer es poder» pero con un basamento teórico bastante ligado al pensamiento mágico.
Cuando el que no logra sus objetivos, cuando el que fracasa en sus intentos es aquel que no puso el suficiente empeño, el que no se lo propuso con la suficiente fuerza el que no lo deseo lo necesario para que «el universo entero se confabule a su favor», estamos culpando al perdedor por su derrota. No importa que en una competencia haya un solo ganador y varios perdedores, los responsables de la derrota son los perdedores por no haber tratado con la suficiente fuerza.
Y esto no es inocente, esto obedece a una concepción muy clara, a un modelo social muy concreto donde es necesario que haya «premios y castigos», «ganadores y perdedores»
En realidad, estos modelos que nos llegan desde el primer mundo, especialmente desde los EE.UU. son una herencia de un modo de moral protestante que promulga que quienes fracasan, quienes no tienen éxito son aquellos a los cuales, por sus pecados, Dios castiga; y por el contrario los que triunfan, los exitosos, deben ser virtuosos ya que Dios los beneficia.
Nada nos dice esta concepción acerca de las buenas o malas artes que se hayan puesto en juego para lograr el éxito, si Dios nos brinda el triunfo es porque ve con buenos ojos nuestras acciones.
Y si los vencidos, los fracasados, los perdedores lo son por sus pecados, entonces bien merecida tienen su suerte y nadie debe compadecerse de ellos.
En tiempos de globalización el concepto de este Dios que reparte triunfos y fracasos según méritos debe ser reemplazado por conceptos que puedan adaptarse a cualquier cultura y religión. Así quien reparte los premios y castigos será alternativamente el mercado, el universo, la energía cósmica, la ley de atracción o cualquier otra entidad «ad hoc».
Por lo tanto hay que tener «buena onda» y emitir «energía positiva», ya que de esa manera se logrará lo que se quiera.
Y del otro lado quedarán los que no lo logran, los que tienen mala onda o mala vibración, energía negativa u oscura, o el aura opaca o falta de voluntad. Y a estos hay que rajarles como mi perro al bozal.
Y entonces, cuando un niño muere en una terapia intensiva, la muerte pasa a ser el fracaso del médico y el fracaso del médico pasa a ser su culpa y, por lo tanto, debe ser castigado por los deudos por su falta de empeño, voluntad y deseos puestos en la recuperación del enfermo.
Pero no es menos grave el daño que nos hacemos a nosotros mismos, los castigos a los que nos sometemos, cuando no logramos ser todo lo exitosos que deberíamos.
Si nosotros somos los responsables de nuestros fracasos siempre, si la responsabilidad es siempre nuestra; entonces somos merecedores de estos fracasos por meros fracasados.
Es decir que el resultado avala el método ó, como diría Maquiavelo, «el fin justifica los métodos»
Esto, para cualquiera que haya cursado matemáticas de primer año, es un despropósito de importantes dimensiones. Aunque estaría bueno que la demostración avale el teorema; de esta forma Fermat nunca hubiera alcanzado la fama. (Busque en Google, no sea vago)
En momentos en que el mundo entero se debate en una profunda incertidumbre, cuando millones de personas que hasta ayer creían estar del lado de los triunfadores se ven de pronto chapaleando en el barro del desempleo, uno se pregunta si es posible seguir proponiendo la lógica del pensamiento positivo, a no ser que se tenga un interés muy definido en que este pensamiento prevalezca.
Siguiendo esta lógica el mundo hoy tiene muchos millones de personas más que no han deseado con la suficiente fuerza no han logrado con su voluntad que el universo opere a su favor. En cambio, un cada vez más reducido grupo ha puesto a toda la creación a su favor a fin de quedarse con todo, lo que les pertenece y lo que no.
Este grupo de virtuosos ha logrado que su actitud y pensamientos positivos pongan en sus bolsillos la mayor parte de los recursos del planeta, tantos que deben ser muy eficientes a la hora de desear. En tanto que los otros deben estar tan ocupados en no morirse de hambre que poco tiempo les queda para hacer una correcta visualización de su futuro deseado.
Podemos quedarnos con esta visión del mundo y la realidad o buscar en nuestra memoria colectiva otras ideas, más solidarias y más piadosas.
Estos pensamientos de autoayuda destilan individualismo y egoísmo por donde se los mire. Y somos muchos los que pensamos que son esos justamente los sentimientos que están llevando a la humanidad a la destrucción.
Tal vez deberíamos replantearnos las ideas de éxito y fracaso; ya que el éxito individual suele conllevar al fracaso social.
Muchos de nuestros dirigentes nos quieren mostrar al modelo chileno como ejemplo de éxito y no nos dicen que el 80% de la población vive con salarios africanos mientras el 10% embolsa ingresos que en Europa serían impúdicos.
Si seguimos con la lógica del éxito individual seguiremos adorando a los que se enriquecen a costa de explotar a los otros, de expoliar los recursos naturales, de destruir sociedades enteras para apropiarse de sus riquezas; a los traficantes de armas, drogas y personas; a los que nos llevarán a la debacle.
Y cuando la humanidad fracase, cuando ya no haya un lugar para vivir dignamente, cuando finalmente estemos todos sumidos en la miseria más abyecta y solamente unos pocos sean dueños de todo, hasta de nosotros mismos; tal vez nos demos cuenta que tenían razón, que la culpa de nuestro fracaso fue nuestra por haber creído en el «Tú puedes» en lugar de en «Nosotros podemos».
Mural reivindicativo de la lucha de las MADRES DE PLAZA DE MAYO
Salón de actos del establecimiento que en Villa Urquiza alberga al Liceo Nº 11 "Cornelio Saavedra";
y a los Colegios Nº 12 "Reconquista" y Nº 16 "Guillermo Rawson"
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